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                                                                                       Año de 1.721

                                                                                          Dupdº nº 1

                                                                  Testimonio a la letra de los autos criminales

                                                                      por querella de Dn. Juan Basilio García.

                                                                                             Contra

                                                                        Matthias Cossío, Angel Díaz Therán,               

                                                                         Francisco Flores alias de la Oya y  

                                                                          demás sossios por culpados en el

                                                                         robo que se le hisso de su tienda de

                                                                                     reales y mercaderías.

 

 

 

 

 

Ofisio del escribano Albarado.

 

En la ciudad de México a 8 de Diciembre de mil setecientos veinte años. El señor Licenciado Don Juan de Oliban Reboyedo, del Consejo de Su Magestad, su Oidor en esta Real Audiencia, Auditor General de la Guerra y Alcalde de Turno en la Real Sala del Crimen. DIJO que por cuanto a su Señoría le ha dado cuenta Don Juan Basilio García, mercader en esta ciudad, que anoche le han robado reales, algunas mercaderías y alhajas, debía mandar y mando se haga este auto y cabeza de proceso y que, a su tenor, el presente Receptor, a quien lo comente, proceda a recibirle su declaración y querella si la quisiere hacer, examinando a las personas que de lo referido supieren y procediendo a todas las diligencias conducentes a esta causa, dándole cuenta a Su Señoría de las que se ejecutaren para en su vista,  proveer lo conveniente. Y así lo proveió, mandó y rubricó = Señalado con una rúbrica= Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti. Yo el Receptor en cumplimiento de lo mandado, pasé a la casa del robado, que lo es en la esquina de la Calle de Santo Domingo. Y estando presente, dijo llamarse Don Juan Basilio García de Armalta, natural de las Asturias, soltero, dueño de tienda de mercancía y otra de vinos. Y para que declare le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometio decir verdad y preguntado: Dijo que esta mañana, a más de las tres, tocó el guarda a la puerta de la tienda del declarante diciendo estaba abierta y, bajando de los entresuelos de ella en que es su vivienda acompañado de Miguel Therán y Antonio Gómez de la Ganceda, españoles que le sirven, uno en la tienda de mercancía y otro en la de vinos, hallaron media puerta de la tienda de mercancía abierta y la llave pegada en la chapa de la parte de adentro y la tranca de ella arrimada a la pared, una linternita de papel de a medio, encendida en dicha tienda encima del mostrador y con la luz de esta y con la que se bajaron de arriba, bido estaba su tienda robada, por estar vanos algunos huecos del armazón donde tenía géneros. Y abriendo un cajón de dicho mostrador, echó menos como quinientos pesos que tenía, en pesos, tostones de a doce, reales, y medios, todo revuelto. Y, hecho juicio de los géneros que se llevarían, son, como ochenta piezas de Guitón de China lisas todas encarnadas, veinte pares de medias de china de seda de todos colores, como diez y ocho pares de medias de Bruselas de colores, seis terlingas de China, cuatro piezas de pana, cuatro o cinco chupas de coleta con sus calzones, algunas piezas de cinta de Veata, resmas de papel y agujetas de seda de colores, que de estos tres géneros no puede hacer juicio lo que le llevaron, por no tener presente, ni lo que tenía en ser, ni lo que había vendido, un par de pistolas de Barcelona con las cajas bronceadas, unas hebillas de plata y algunas prendas ajenas que tenía empeñadas en la tienda, como son una saya de mujer con guarnición de oro y no se acuerda de la color, dos capotes de paño de la tierra uno azul y otro musgo, y otras que no tiene presentes y conforme se fuere acordando y echare menos, protesta presentar memoria de todo lo que le faltase. Y que es costumbre en casa del declarante cerrar la puerta de la tienda de mercancía, dejando la llave pegada en la chapa de parte de adentro y así mismo de atrancar la puerta de la vinatería que cae a la tienda y habiéndole hallado la puerta de mercancía que cae a la calle, abierta, la llave pegada de parte de adentro, buena y sana, sin lesión ninguna porque abre y cierra como siempre, hace juicio que alguno se quedó escondido dentro de la tienda, y abrió a la medianoche a otros compañeros para ejecutar el robo. Y tiene sospechas puede haber sido el que se quedó dentro un gachupín nombrado Matías y que frecuenta mucho la casa del declarante y vive en la esquina de Santa Catarina de Sena, porque este bido ayer tarde contar al declarante unos reales para pagarlos y, lo que sobró bido lo metió el que declara en el cajón del mostrador, y es el mismo dinero que le han robado, y también porque esta mañana, llendo el que declara a mi casa, se encontró con el declarante y llegó a hablarle muy asustado; y así mismo le han dicho sus dos sirvientes, Miguel Therán y Antonio Gómez, y otro mozo nombrado Antonio Montolla y que acude frecuentemente a cierta casa y que anoche estuvo dicho Matías en la tienda de vinatería y que lo vieron entrar en la tienda de mercancía y no lo vieron salir, y no les hizo fuerza porque pensaron hubiera salido dicho Matías por la tienda de mercancía, donde estaba el declarante solo, y no lo bido entrar, ni lo saludó, ni nunca lo bido, y así hace juicio que este se escondió y abrió a los otros; y con esta razón, esta mañana, envió a saber a casa de dicho Matías si había dormido en su casa y le enviaron a decir que no; ni tampoco otro gachupín nombrado Angel, compañero de dicho Matías, que viven juntos y tampoco durmió en su casa y, mediante a todas las razones que lleva dichas, sospecha que dicho Matías y su compañero Angel cooperaron en el robo, y pide y suplica al Sr. Juez de esta causa, que por ahora se aseguren en la Real Cárcel de Corte por lo que pudiere resultar. Y que premisas las solemnidades en derecho necesarias, se querella criminalmente contra todas las personas que resultaren cómplices, receptadores inculpados, contra quienes protesta pedir lo que a su derecho convenga y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo de su juramento hecho en que se afirmó. Declaró ser de treinta años de edad y lo firmó =Juan Basilio García de Armalta=Ante mi=Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, en prosecución de esta causa, hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse Miguel Therán, español soltero, natural de los Reinos de Castilla y que sirve a Don Juan Basilio García, dueño de esta tienda, y para que declare recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometio decir verdad y preguntado por los particulares de los autos. DIJO que es cierta la cita que le hace su amo y se le ha leído. Y que anoche estuvo en esta tienda de vinatería Matías el gachupín y su compañero Angel y este se fu‚ y se quedó Matías paseándose en la tienda de vinatería y luego quitó una tranca pequeña que cae a la tienda de mercancía y entró a ella, donde estaba su amo, y lo bido entrar y no lo bido salir, y no le hizo fuerza por pensar entraba a ver a su amo y que se habría ido por la puerta de la tienda de mercancía que cae a la calle. Y con lo acaecido del robo de anoche y haber gritado el guarda estaba la puerta abierta como a m s de las tres de la mañana y bajado el declarante con su amo y su compañero y visto con efecto la puerta abierta y la llave pegada a la chapa por dentro, sana y que abre y cierra sin estar echada a perder, hizo juicio que alguno se quedó dentro escondido y abrió a la media noche a otros para ejecutar el robo. Y habiendo visto entrar al dicho Matías a la tienda de mercancía, que es la que se halló abierta cuando gritó el guarda, y preguntádole  a su amo si le había visto y le había hablado cuando entró en ella, y respondídole que no lo bido ni le habló, ni salió por la tienda, entró en presunción, sería que se quedó escondido dentro de la tienda y que sabe y le consta por haberlo visto, tenía su amo los reales y mercancías que expresa en su declaración, que se le acuerda y que los robaron, porque luego que gritó el guarda esta mañana y entraron en la tienda bido los huecos del armazón, en donde estaban dichos géneros, vacíos y se abrió el cajón donde estaba el dinero, y no se halló, y que todo lo que lleva dicho es la verdad so cargo de su juramento en que se afirmó, declaró ser de edad de veinte años. Y lo firmó, que las generales no le tocan=Miguel de Therán=Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor en prosecución de la causa, hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse Angel Gómez de la Ganceda, español, natural de los Reinos de Castilla, soltero, sirviente de Don Juan Basilio García, dueño de la tienda de mercancía y vinatería. Y para que declare, recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad, y, preguntado  al tenor de las citas que se le hacen. DIJO que son ciertas las citas que se le hacen. Por un año es compañero del que declara, Miguel Therán, y que esta mañana, como a las tres, golpeó el guarda, avisando estaba la puerta de la tienda abierta, y, habiendo bajado, se halló en ella una linternita encendida de papel de a medio y la puerta de la tienda de mercancía, que cae a la calle, abierta y la llave pegada a la chapa de la parte de adentro, buena y sin lesión ninguna. La tranca arrimada a la pared, de donde se conocía que alguno se quedó en la tienda, escondido y abrió a la media noche a otros para que ejecutaran el robo. Y con la luz de la dicha linterna y con la de la que bajaron de arriba, bido vanos los huecos del armazón de la tienda, de donde se hurtaron los géneros y mercancías que expresa su amo en su declaración. Y así mismo faltaron los reales del cajón del mostrador, que todo le consta al que declara ser lo que se llevaron, como su amo lo expresa, y que anoche estuvo en la tienda de la vinatería Matías el gachupín paseándose por ella y que luego oyó abrir la puerta que corresponde a la tienda y que dicho Matías se despidió, y, aunque no lo bido entrar a ella por estar el que declara en la escalera, oyó abrir dicha puerta y despedirse, por lo cual está cierto entró a la tienda de mercancía y no lo bido volver a salir, y que diciéndoselo a su amo, dijo no lo bido en la tienda, ni salió por ella y que ahora, esta mañana, vino dicho Matías a esta tienda, preguntó sobre el robo, y qué reales y géneros se habían llevado, y el declarante le respondió que se habían llevado como quinientos pesos en reales. Y dicho Matías replicó diciendo no serian quinientos pesos porque era mucho y serian como trescientos y cincuenta, de donde ha maliciado que el susodicho se escondería en la tienda y abriría a otros para hacer dicho robo, y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo de su juramento hecho, en que se ratificó. Declaró ser de edad de veinte y ocho años. Generales no le tocan y no firmó porque dijo no saber escribir=Ante mi=Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, en prosecución de esta causa, hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse Antonio de Montolla, español, soltero, maestro de cantero, que vive en la puente de Amaya, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y preguntado al tenor de esta que le hace el querellante. DIJO que es cierta, porque anoche, estando el que declara en la vinatería de Don Juan Basilio García, bido en ella a Matías el gachupín paseándose, y, luego, quitó una tranca pequeña de una puerta que corresponde a la tienda de mercancía de dicho Don Juan Basilio y se entró a ella y no lo bido salir, lo cual no le hizo fuerza porque pensó saldría por la puerta de la tienda que cae a la calle, y que ahora por la mañana, ha sabido el robo de anoche y diciéndose que alguno se quedó dentro.  El que declara le dijo lo referido a Don Juan Basilio y este le respondió no había visto a Matías en la tienda, ni menos lo saludó, ni salió por ella. De donde ha entrado en presunción que dicho Matías se quedó escondido y abrió la puerta a otros para el robo que consta al testigo haber visto en la tienda los géneros que menciona en su declaración dicho Don Juan Basilio, y, así mismo veía siempre reales en el cajón del mostrador, por lo cual no duda le llevarían los quinientos pesos, poco más o menos, que expresa el susodicho en su declaración y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho en que se afirmó. Declaró ser de treinta y siete años de edad. Generales no le tocan y lo firmó = Antonio de Montolla= Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor certifico que la llave que se halla puesta en la puerta que cae a la calle de la tienda de mercancía de Juan Basilio García, se halla buena, sin lesión ninguna, ni la chapa, porque cierra y abre sin ninguna dificultad. Y así mismo veo los huecos del almacén de la tienda que expresó el robado ser de donde le llevaron los géneros, y para que conste lo asiento por diligencia = Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, estando en dicha tienda, entró un hombre que dijo ser el Matías citado en los autos y lo hice parecer ante mi y dijo llamarse Matías Ruiz Cosío, ser español, natural de las montañas de Burgos en los reinos de Castilla, soltero, que vive en la calle de Santa Catarina de Sena, en la casa y vinatería de Don Domingo Therán, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y preguntado. DIJO que es verdad que ayer tarde pagó Don Juan Basilio García, dueño de estas dos tiendas de mercancía y vinatería en presencia del que declara, varios reales y que lo que cobró lo metió en el cajón del mostrador. Y luego dijo que esta paga fue como a las ocho del día, a cuya hora se salió de esta tienda y se fue‚ a la plaza en compañía de dos paisanos, el uno nombrado Angel y el otro Juan Antonio y que fueron juntos hasta el baratillo, donde se apartaron diciendo los dos compañeros se iban a afeitar y el declarante se fue a un cajón en busca de un sombrero de castor que le tenía encargado dicho Don Juan Basilio, a quien le trajo respuesta le pedían nueve pesos y cuatro reales por él. Y respondió ser caro y con esto se fue a su casa y ayer tarde volvió a esta tienda en donde se mantuvo en conversación hasta las siete de la noche, poco más o menos, que se fue‚ a la calle de San Juan en compañía de un paisano, nombrado Francisco, que vive en la calle de las Moras y vieron quemar los Castillos en dicha calle de San Juan. Y como a las diez y media le vinieron a la casa que llaman del Estado, frente de la Catedral y dicho paisano Francisco, entró en dicha casa en un cuarto del cochero del Gobernador de Tejas, cuyo nombre no sabe, donde estaban jugando al Rentoy cuatro mulatos a quienes conoce de vista y no sabe de ninguno el nombre, y como a las once de la noche salieron de dicho cuarto juntos, el declarante, el paisano Francisco y dicho cochero del Gobernador de Tejas y se fueron juntos hasta la casa del declarante, donde golpeó y no le oyeron los golpes ni le respondieron. Y así se fue a dormir el que declara con dicho su paisano Francisco a la calle de las Moras. Y el mulato cochero se fue a la suya. Y dicho su paisano Francisco es casado y no sabe como se llama su mujer, y la casa es baja y se compone de sala y recámara, y el que declara durmió vestido en la salita y dicho Francisco en la recámara con su mujer. Y que esta mañana como a las seis salió de dicha casa para oír misa en la Catedral y encontró con Don Juan Basilio García y después vino a esta tienda, donde estubo un rato y supo habían robado anoche y volvió a salir para la plaza a pasearse, de donde se vino a su casa y ahora llegó a esta tienda y se le ha tomado esta declaración. Y preguntado por la casa determinadamente del paisano Francisco a la calle de las Moras, dijo que es una casita entrecolada y que quien sabe a ellas es su paisano Angel, y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho en que se afirmó. Declaró ser de veinte y cinco años de edad y no firmó porque dijo no saber, siendo testigos Don Francisco del Barrio, Contador de la Ciudad y Don Juan Tormolla - Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor pasé a la calle de Santa Catarina de Sena y vinatería de Don Domingo Therán y preguntando en ella por el gachupín llamado Angel. Estaba en ella el dicho Angel y separándolo a solas, le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz en forma de derecho, ofreciendo decir verdad y, preguntado si conocía en la calle de las Moras un gachupín nombrado Francisco en donde asistía su paisano Matías Cosío. Dijo que no conoce en la calle de las Moras ningún gachupín nombrado Francisco y solo sabe en dicha calle de las Moras a una casa de una mujer que comunica dicho Matías y le parece es su dama. Y yo el Receptor por la previsión que corría la diligencia de ir a esta casa, antes que divulgare estar preso dicho Matías, le requerí demostrase luego luego que dice de la amiga de dicho Matías y respondió estaba pronto a enseñarla y con efecto salimos juntos de dicha vinatería a la calle de las Moras el presente Receptor, el dicho Angel Díaz, que así dijo llamarse, Miguel Therán, cajero del robado, Fernando Reboyedo y Juan Antonio Albarado, Ministros de la Real Sala, y pasando a la calle de las Moras, habiendo entrado en ella por la bocacalle de Santa Catarina de Sena, a la mediación de la cuadra poco menos, sobre mano derecha, yo el presente Receptor bide poco más adelante de la misma acera, en una ventanita baja con una celosía, dos mujeres, al parecer ser españolas, y que estas parece nos miraban con cuidado por cuya razón le pregunté a dicho Angel Díaz si era la casa y mujeres que estaban en la ventana, y me respondió que no, y al emparejar con la puerta de la calle de la casa donde estaban dichas mujeres, advirtió el presente Receptor que la cerraron y atrancaron y, entrando en presunción ser aquella la casa que iba a demostrar dicho Angel Díaz, le reconvine diciendo la mirase bien si era aquella la casa que iba a demostrar porque la habían cerrado y atrancado y causaba malicia y respondió que no, que era más adelante. Y pasando dichas cuatro o cinco puertas más arriba, empezó dicho Angel Díaz a titubear y decir que no sabía ciertamente cual era la casa y que era necesario ir a ver a Matías Cosío para que dijera qué casa de paisano Francisco decía, porque él no sabía fijamente cual era la casa de dicho Francisco Gachupín, ni qué casa se le preguntaba. Y aunque por el presente Receptor se le instó demostrase la casa que debía, de la dama de Matías, dijo no sabía ciertamente cual era la casa y que era preciso irla a saber de su paisano Matías Cosío. Y no obstante, por lo que pudiera acaecer, yo el Receptor requerí a Fernando Reboyedo, se mantuviese en la calle y que, saliendo alguna persona de la casa en donde estaban las mujeres en la ventana y habían atrancado la puerta, la detuviere sin permitir que saliere de ella hasta nueva orden. Y el presente Receptor, dicho Angel Díaz, Miguel Therán y Juan Antonio Albarado, volvimos a la casa y tienda de Don Juan Basilio García donde había quedado detenido el dicho Matías Cosío a quien, habiendo entrado en la casa, le preguntó dicho Angel Díaz, qué paisano Francisco decía que vivía en la calle de las Moras. Aquel respondió sola estas razones, en casa de Pancho el de las Mangas Coloradas, y dicho Angel le replicó que Pancho y dijo, Frasco el de las Mangas Coloradas, y entonces dijo, pues vamos, y volviendo a salir para dicha casa, a la calle de las Moras el presente Receptor, dicho Miguel Therán, Angel Díaz y Juan Antonio Albarado, al llegar a la esquina de dicha calle de las Moras, entrando por la calle de Santo Domingo y puerta falsa del convento, quedándose cubierto dicho Angel Díaz detrás de la esquina de dicha calle, dijo al presente Receptor, aquella casita que tiene la celosía en la ventana es la casa, y la puerta es pasada la ventanita para allá. Y el presente Receptor le replicó diciendo esa es la misma casa en donde estaban las mujeres en la ventana y cerraron y atrancaron la puerta cuando pasamos. Y respondió, es así y esa es la casa de Frasco, yo me vuelvo en casa de Don Juan Basilio García porque no me vean, y se fue con efecto a ellas. Y habiendo llegado a esta dicha casa, se mantenía frontero de la puerta de ella dicho Fernando Rebolledo a quien se le preguntó si la habían abierto o salido alguna persona y respondió que no. Y llegado a la puerta de la calle, yo el Receptor, di repetidos golpes y no respondieron de parte de adentro persona ninguna. Y, por lo que pudiere importar, hice traer un herrero yque descerrajase la puerta. Y habiéndola  descerrajado y entrado en dicha casa que se compone de sala, recámara y corral, en dicha sala no se halló nada, en la recámara se halló una india a quien preguntádole porqué no había respondido a los golpes dijo porque no sabía quien era el que tocaba y porque sus amos la habían dejado encerrada e ídose a misa, y viendo esta malicia, hice al herrero que había descerrajado la puerta, descerrajara dos cajas de la placa de madera ordinaria que había en dicha recámara y cacheándolas, presente el cajero del robado, solo se hallaron unos trapos viejos, y en una de ellas dos piezas de listón, de china, lisas encarnadas, un par de medias de Bruselas nuevas sin estrenar, un atado de agujetas de listón encarnado y entre ellas una ..nisga, unos cuadernillos de papel que, luego que bido esto dicho cajero Miguel Therán: DIJO, estos géneros son de los mismos que le robaron anoche a mi amo, y, separados, se procedió a cachear una cama, y, debajo de ella, unos chiquihuires y no se halló otra cosa maliciosa, y saliendo a la salita, en la pared de ella estaba un petate pequeño arrimado, y el presente Receptor lo tiró y se descubrió un agujero que correspondía a otro cuarto, y entrado a él por dicho agujero, sin fatiga ninguna por  ser bastante capaz, se registró dicho cuarto y no se halló en él cosa maliciosa, sino unos tres cuadros pequeños, una caja llena de lana, la ventana tapiada a piedra y mezcla y la puerta de dicho cuartito, corresponde a una casa de vecindad inmediata a esta con cerrojo de parte de afuera, y en dicho cuartito entró también Miguel Therán y Don Antonio Albarado, y, volviendo a salir a la casa donde se hallaba la india, y se dice ser del gachupín Francisco, separó a la india para tomarle declaración. De todo ello doy fe, y, para que conste, lo asiento por diligencia siendo testigos todos los citados = Diego Ignacio de la Rocha escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, estando presente dicha india, dijo llamarse María Rosa, ser india ladina, casada con Felipe de Santiago, que no se halla en esta ciudad, que vive en esta casa, de la cual, para que declare, recibí¡ juramento que lo hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometio decir verdad y preguntada a quien pertenece esta casa. DIJO que al señor Francisco cuyo apellido no sabe, que es criollo, alto de cuerpo, blanco, con su armador encarnado y mangas coloradas, casado con Micaela, española, que no sabe sus apellidos, que ahora salieron diciendo que iban a misa de doce y dejaron a la que declara encerrada, y que no respondió cuando golpearon la puerta, porque no sabía quien era y que esta cama y las dos cajas que han descerrajado pertenecen a dichos sus amos señor Francisco y Micaela . Preguntada si anoche durmió en esta casa Matías el Gachupín que vive en la calle de Santa Catarina, en la vinatería, dijo que no durmió en dicha casa ni dicha persona ni ninguna, sino dichos sus amos y que se recogieron temprano. Preguntada qué agujero es el que está en la pared y corresponde al dicho cuarto y quien vive en él, quien hizo el dicho agujero y cuando. DIJO que en el aposento vive una mujer española nombrada Chepita, soltera. y el agujero cuando entró a servir en esta casa ya estaba hecho, y que habrá como diez días se acomodó a servir en esta casa, y le dijeron que el agujero  era para que entrara y saliera señora Chepita en esta casa. Preguntada donde está la ropa de vestir de sus amos.- Dijo que no tienen ninguna más que la que tienen encima, que en cuanto a lo que le preguntan ahora, cuando salieron sus amos y la dejaron encerrada, sacaron alguna ropa, trastes o envoltorio de ropa. Dijo que no sacaron nada. Preguntada qué personas entran en esta casa con su amo y si sabe de quien es las dos piezas de finta, medias y agujetas que se hallaron en la casa. Dijo que no entran ningunas personas y que dicha caja es de su amo. Preguntada si conoce a un gachupín nombrado Angel y otro Matías, dijo que no conoce a ninguno de los dos y que esta casa pertenece a María la Mora, y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho en que se ratificó. Declara ser de veinte y seis años, y no firmó por no saber. Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, entraron en esta casa un hombre y una mujer que dijeron ser los caseros dueños de la casa, y separando a la mujer, dijo llamarse María de Mora, parda libre, casada con Pedro de Herrera y dueños de estas casas. De la cual para que declare, recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y preguntada a quien alquiló esta casa y qué tiempo ha, en que precio y si la arrendó con aquel agujero que se halló en la pared y corresponde al dicho cuarto. DIJO que la casa la alquiló a un mozo nombrado Francisco, cuyo apellido no sabe, español, alto de cuerpo, casado con una mujer española nombrada Micaela cuyo apellido no sabe y la alquiló sin el agujero que se le demuestra y corresponde al dicho cuarto en el cual vive una española nombrada Josefa y su puerta cae a la casa de vecindad por donde se manda y que jura la declarante es nuevo el agujero y comunicación de las dos casas. Y de ninguna de dichas mujeres ni dicho Francisco están ahora en casa ni sabe donde estén, porque la Chepa dejó cerrado su cuarto y se llevó la llave y el Francisco y la Micaela dicen que salieron a misa de doce, poco antes que el presente Receptor viniese a esta diligencia, y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de treinta años poco más. Generales no le tocan, y no firmó por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, hice parecer ante mi a dicho hombre que dijo llamarse Pedro de Herrera, español, casado con María de Mora, maestro de zapatero y dueño de estas casas, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad. Y preguntado a quien arrendó esta casa y si la arrendó con el agujero que se le demuestra y se comunica al otro cuarto.- DIJO que esta casa se la arrendó a un mozo nombrado Francisco, español, cuyo apellido no sabe, alto de cuerpo, delgado, casado con la española nombrada Micaela, cuyo apellido no sabe y que la arrendó sin el agujero que se le demuestra que corresponde al dicho cuarto en el cual vive una mujer española, nombrada Josefa, soltera, pobre. Y la puerta por donde se manda cae a la casa de vecindad, y no está  ahí. Y se llevó la llave de él, ni menos sabe el declarante donde está y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho, en que se ratificó. Declaró ser de edad de treinta años, y no firmó porque dijo no saber escribir. Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, estando presente el dicho Pedro de Herrera, le deposité los bienes que se hallaron en esta casa y son los siguientes: Dos colchones ordinarios, tres sábanas de Ruan, una colchita encarnada de lana, cuatro almohadas y dos acericos sin fundas, una camisa y unos calzones blancos de hombre de Ruan.  Una camisa de mujer vieja de Ruan, una manga de camisa de Bretaña suelta, dos cajas de la placa ordinaria, una cama de la placa ordinaria, un cotón de Cotena, dos rosarios, cuatro cuadros, una caja llena de lana de la plaza. Todo lo cual se obligó a tenerlo Pedro de Herrera en depósito, sin entregarlo a persona ninguna hasta que por el escribano Juez de la Cámara o señores de la Real Sala, dicha cosa se le mande, y a ello obliga su persona y bienes habidos y por haber. Renunció las leyes de su favor y defensa y otorgó depósito en forma y recibo de las cajas. Y no firmó porque dijo no saber, siendo testigos los citados en las antecedentes diligencias.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor en compañía de los expresados, pasé a la casa de Juan Basilio García con la india María Rosa, donde se hallaba Matías Cosío y Angel Díaz, y, no obstante de tener dicho dicha india en su declaración no conoce a ninguno de estos dos, por si a caso los susodichos conocieran a dicha india, los careé‚ y, para este efecto, les recibí juramento a cada uno, que lo hicieron por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometieron decir verdad, y, preguntado a dichos gachupines si conocían a dicha india, respondieron que no, y dicha india dijo así mismo que no los conocía. Y para que conste lo siento por diligencia de que doy fe.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, separé al dicho Angel Díaz y dijo llamarse, como va dicho, Angel Díaz de Therán, ser natural de los reinos de Castilla, soltero, que vive en la calle de Santa Catalina de Sena en la vinatería de Don Domingo Therán, en compañía de Matías Cossío, del cual, para que declare, recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad, y, preguntado  al tenor de los particulares de estos autos.-DIJO que en cuanto a lo que se le pregunta, donde estuvo anoche y donde durmió, dijo que estuvo en casa de un paisano Juan Antonio que vive en la calle de la cerca de Santo Domingo, desde antes de la oración, hasta esta mañana a las diez, porque luego que llegó y dio la oración, dijo la mujer de dicho Juan Antonio se querían ir a andar las calles. Y que con efecto fueron y dejaron al declarante cuidando la casa. Y, cuando volvieron, vino diciendo dicho Juan Antonio que le habían arrebatado el sombrero y le dijeron se quedase a dormir allí, y con efecto se quedó hasta por la mañana a las diez de este día, como lleva dicho.Preguntado qué motivos tuvo para negar la casa de Francisco la primera vez cuando iba a enseñarla al presente Receptor y estaba en la ventana de ella unas mujeres, y dijo, afirmativamente, no ser aquella la casa, y después lo demostró desde la esquina con tanta especificación, que dijo, que pasada la ventana de la celosía, a la otra puerta. Y porqué niega el conocimiento de la india sirviente de la casa.- DIJO que porque no la sabía bien, y, que hasta que Matías le dijo donde era, no la sabía ciertamente, y que no conoce a dicha india, ni es esta la casa que, le dijo al presente Receptor, vivía la dama de Matías, sino otra más adelante. Y reconviniéndole que había errado esta diligencia por su culpa y no haber demostrado la primera vez la casa. Y habiéndole leído la certificación que va puesta con estos autos.-DIJO que ha pasado todo lo que contiene dicha certificación, hasta el punto de haber enseñado la casa, y que no entendió errar dicha casa y por eso dijo la enseñaría, y que no es esta que enseñó la segunda vez, la que le había dicho al presente Receptor, donde vivía la dama de Matías, sino otra más adelante, y que, como solo lo ha bido entrar una o dos veces en ella, no sabe bien la puerta, y por eso no la enseñó. Y esto que ha declarado, yo el Receptor certifico estaba todo turbado y mezclando muchas cosas que no eran del  caso y diciendo que‚él no era soplón ni alguacil para enseñar ninguna casa, y que por eso no la enseñó. Y otras muchas razones fuera de camino. Y esta declaración la hizo, siendo testigos de ella Don Francisco del Barrio, Contador de esta nobilísima ciudad y Don Simón Taramosa. No supo decir cuantos años tiene, parece por su aspecto de treinta años. No firma porque dijo no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti el Señor Juez de esta causa, habiéndole dado cuenta de las diligencias ejecutadas.- DIJO que debía mandar, y Su Señoría mandó, se pasen a la Real Cárcel de Corte, a los dichos Matías Cossío, Angel Díaz y a la india. Y se le notifique al Alcaide de ella, los tenga separados hasta dar cuenta a la Real Sala. Y por este auto así lo proveyó, mandó y rubricó.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti se pasó a los dos gachupines y a la india a la Real Cárcel de Corte y le notifiqué al Alcaide Juan Martín Moreno, el auto del Señor Juez para que los tenga separados y respondió cumplir  con lo que se le manda. Y para que conste, lo asiento por diligencia.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

México y Diciembre nueve de Mil setecientos veinte años. Señores. Olibán.- Chirino.- Beguellina.- Confesión, cargo y prueba con término a nueve días, con todos cargos, y se someten las diligencias al Señor Juez de la Causa, para que dé las providencias convenientes y la parte acuse.- Señalado con la rúbrica del Receptor.

En la ciudad de México, dicho día nueve de Diciembre de mil setecientos veinte años, a hora que ser n como las siete horas de la noche, acompañé‚ yo ante el Señor Juez de esta causa, Salvador de Torres, Cabo de Escuadra de una de las compañías de los pardos, y dio cuenta a su Señoría que unas mulatas que viven en la Calle de las Moras y le habían dicho " que de la casa de donde el día de antier salió la justicia, habían sacado la una, una cajita y la otra un quimil de ropa " y llevádolo en casa de los caseros. Y, visto lo referido por su Señoría, mandó que, in continenti, el presente Receptor pase con dicho Cabo de Escuadra y traiga a su presencia a dicha mulata y a los caseros para tomarles sus declaraciones. Y así lo proveyó, mandó y rubricó.-Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

Luego, in continenti, yo el Receptor pasé a la calle de las Moras, y, de señalamiento del Cabo de Escuadra Salvador de Torres, traje a la casa del Sr. Juez de la Causa a dos mulatas, a María de Mora y a Pedro de Herrera, caseros examinados en estos autos. Y para que conste, lo asiento por de urgencia.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, el Sr. Juez de esta causa hizo parecer ante sí a una de las dos mulatas que dijo llamarse Catarina de San Antonio, parda libre, soltera, que vive en la casa de vecindad que lo es de María la Mora, y para que declare, su Señoría, por ante mi el Receptor, recibió juramento, que hizo por Dios Nuestro Señor  y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y siendo preguntada al tenor  de la denuncia.- DIJO que es verdad que el día de ayer, como a las doce del día, dos mujeres españolas, nombrada la una Micaela, mujer de un hombre Francisco, español, y la otra nombrada Josefa, española, esta vive en el cuarto de la casa de vecindad en que vive la declarante. Y la Micaela y Francisco viven en la casa accesoria de la calle, inmediata a la casa de vecindad, que es donde cayó la Justicia, vino una muchacha nombrada Juana y le dijo que de su señora Micaelita, y señora Chepita, le sacara de un cuarto una cajita pequeña, y que para esto le dio la llave. Y que con efecto, fue y abrió el cuarto y sacó la cajita y cerro la puerta, y, al cerrarla, bido que quitaban un petate de un abujero que estaba en la pared, y echó el cerrojo y llevó con dicha muchacha Juana la cajita al cuarto de la casera y la puso allí y se volvió a salir. Y también bido que, antes que la testigo sacase la cajita, había sacado del mismo cuarto una compañera de la que declara, nombrada  María Josefa, mulata, un quimil, y lo había llevado también a la casa de la casera, que no bido lo que iba en él, y en dicho cuarto de la casera estaban las dos mujeres: Micaela y Josefa y la casera y también el casero y, bido que la Justicia y el presente Receptor descerrajó la casa del Francisco y de Micaela y no supo por qué causa. Y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento en que se afirmó. Declaró ser de edad de treinta años. No firmó por no saber. Su Señoria lo rubricó.- Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho Sr. Juez, hizo parecer ante si a la dicha mulata que dijo llamarse María Josefa, ser mulata libre, casada con José de la Cruz, que vive en la casa de vecindad de las moras, de la cual su Señoría por ante mi el Receptor, recibió juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz, según derecho. Prometió decir verdad, y, preguntada al tenor de la denuncia.- DIJO que es cierta la cita que le hace Catalina de San Antonio, y que el día de ayer, como a las doce poco más o menos, cuando llegó el presente Receptor a la casa de una Mujer nombrada Micaela, casada con un español, nombrado Francisco, y es una accesoria, inmediata a la casa de vecindad en que vive la testigo, y que empezó a descerrajar la puerta, una mujer, nombrada Josefa, que vive en cuarto en dicha casa de vecindad inmediato a la calle, la llamó y le dio su llave de su aposento y le dijo le abriera y le sacara un envoltorio de ropa y una canastita y con efecto abrió y lo sacó y llevó al cuarto de la casera María la Mora, y lo tiró allí sin ver lo que era, y solo bido el dicho envoltorio que tenía una cosa como azul, y en dicho cuarto de los caseros estaban las dos mujeres Micaela y Josefa, el casero y la casera, y también bido la testigo que luego fue su compañera Catalina al mismo cuarto con una muchacha nombrada Juana, y sacó una caja pequeña y la llevó a casa de la casera. Y bido que la Justicia entró en la casa de la Micaela. Y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de treinta y cuatro años. Generales no le tocan, y no firma por no saber. Su Señoría rubricó.- Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, el Sr. Juez de esta causa hizo parecer ante sí a una muchacha, pequeña que también se trajo a la casa de Su Señoría, la cual dijo llamarse Juana Rosa de Mora, sobrina de su tía, María, (tachado), y que no sabe como se llama, que vive con ella, y mediante a no ser capaz de juramento por su poca edad, que no supo decir, y su aspecto representa hasta ocho años, por el Sr. Juez de esta causa le hizo las preguntas siguientes por ante mi el Receptor. Si el día de ayer al mediodía, llamó a una mulata Catalina que vive en su casa y le dio una llave para que sacara del cuarto de una mujer, llamada Chepa, una cajita y la llevaran al cuarto de su tia.- DIJO que no conoce a mulata Catarina, ni bido tal cajita, ni le llevaron en casa de su tía, ni conoce a la mujer Chepa.- Preguntada si bido que otra mulata, nombrada María, compañera de la mulata Catarina, que viven dentro de un mismo cuarto de la casa de su tía, había sacado, del cuarto de la dicha mujer Chepa, un envoltorio de ropa y una canastita, y lo llevó en casa de su tía, y si estaban en el cuarto con su tía dos mujeres, la dicha Chepa y la dicha Micaela.- DIJO que no bido envoltorio, ni canastita, ni conoce a mulata María, ni llevaron nada en casa de su tía, ni estaban con ella las dos mujeres que le preguntan, ni sabe quienes son. Y, aunque su Señoría le hizo otras preguntas, respondió que no sabía nada. Y su Señoría mandó se asentase por diligencia y lo rubricó.-Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho Sr. Juez, hizo parecer ante si a Catarina de San Antonio y a la muchacha María Rosa de Mora, y por ante mi el Receptor le recibió juramento a la dicha Catarina, que hizo conforme a derecho. Y le requirió, le reconvino a la muchacha lo que tenía dicho en su declaración, y dicha Catarina le dijo, ven acá, ¿No me llevaste la llave del cuarto de señora Chepa y me distes recado de ella y de señora Micaelita para que sacara una cajita. y pasamos al cuarto y la sacamos?. Y respondió dicha muchacha que era verdad haber sacado dicha cajita y llevádola al cuarto de mi tía. Y visto esto por su Señoría, mandó se asentase por diligencia. Y lo rubricó.- Señalado con una rúbrica. Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, el Sr. Juez de esta causa, hizo parecer ante si a la casera María de Mora, parda libre, casada con Pedro de Herrera, de quien su Señoría por ante mi, recibió juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad. Y preguntada por los particulares de estos autos, y si las que se le hacen. DIJO que niega las citas que se le hacen porque es falso y  contra verdad el decir que a su casa llevasen ninguna cajita ni envoltorio, que falta a la verdad quien lo dice y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de treinta años, y no firma por no saber. Su Señoría lo rubricó.- Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho Sr. Juez hizo carear a la dicha María de Mora con Catarina de San Antonio. Y a cada una le recibió juramento que hicieron por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometieron decir verdad y, dicha Catarina le dijo en su cara a dicha María de Mora, que a su casa había llevado una cajita del cuarto de Chepa la que vivía en la casa de vecindad. Y que en la ocasión se hallaba la susodicha y Micaelita la que vivía en la casa accesoria de la  calle, en dicha su casa. A lo cual respondió dicha María de Mora que era falso, que tal cajita no había llevado a su cuarto, ni menos estaban en el dicho dos mujeres. Y aunque dicha Catarina le hizo varias reconvenciones a dicha María Mora, persistió en su negativa, que dijeron ser la verdad so cargo del juramento que hecho tienen en que se afirmaron. Y no firmaron por no saber. Su Señoría lo rubricó.-Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho Sr. Juez, hizo carear a María de Mora con María Josefa. Y cada una por ante mi el Receptor, su Señoría recibió juramento, que hicieron por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometieron decir verdad. Y la dicha María Josefa le dijo en su cara a la dicha María de Mora, que había llevado a su cuarto un quimil de ropa y una canastita del cuarto de Josefa la que vivía en la casa de vecindad. Y que, en la ocasión, se hallaba en la dicha su casa la dicha  Josefa y Micaelita la que vivía en la casa accesoria donde cayó la Justicia. A lo cual respondió dicha María de Mora que era mentira porque no se había llevado a su casa ningún quimil de ropa, ni canastita, ni menos estaban en ella dichas dos mujeres. Y aunque dicha María Josefa le hizo varias reconvenciones a dicha María de Mora, persistió en su negativa. Que dijeron cada una ser la verdad lo que tienen  dicho so cargo del juramento hecho en que se afirmaron. Y no firmaron por no saber. Su Señoría lo rubricó.- Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho Sr. Juez, hizo parecer ante si al casero Pedro de Herrera, español, casado con María de Mora y, por ante mi el Receptor,le recibió juramento, que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad, y preguntado al tenor de los particulares de estos autos.- DIJO que niega dichas citas porque es falso el decir que a su casa del declarante llevasen cajita, quimil de ropa, ni canastita, porque no pasa tal cosa, ni menos el que en ella estuvieran las dos mujeres, Chepa y Micaela. Y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de treinta años y no firmó por no saber.- Su Señoría lo rubricó.- Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho señor Juez, hizo carear a Pedro de Herrera con Catarina de San Antonio y, a cada uno por ante mi el Receptor, recibió juramento que hicieron por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometieron decir verdad y la dicha Catarina le dijo en su cara al dicho Pedro de Herrera, como había llevado a su casa una cajita del cuarto de Chepa, quien en la ocasión se hallaba allí y Micaela la que vivía en la accesoria en donde cayó la Justicia ayer. A lo cual respondió dicho Pedro de Herrera que era mentira porque a su casa no se había llevado ninguna caja, ni había en ellas ningunas mujeres.Y aunque la dicha Catalina le hizo varias reconvenciones a dicho Pedro de Herrera, persistió el susodicho en su negativa diciendo cada uno que lo que llevan dicho es la verdad so cargo del juramento que fecho tienen en que se afirmaron. No firmaron por no saber. Su Señoría lo rubricó.- Señalados con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho señor Juez hizo carear al dicho Pedro de Herrera con María Josefa mulata y a cada uno le recibió juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometieron decir verdad y la dicha María Josefa le dijo en su cara a dicho Pedro de Herrera que había llevado a su casa un  quimil de ropa y una canastita del cuarto de Chepa, la que vive en la casa de vecindad, y que en la ocasión se hallaba allí dicha Josefa y Micaelita la que vivía en la accesoria, donde cayó la Justicia. A lo cual respondió dicho Pedro de Herrera que era mentira que tal quimil de ropa había llevado a su casa, ni menos estaban en ellas dichas dos mujeres. Y, aunque se hicieron varias reconvenciones, cada uno persistió en lo que tienen dicho, que dijeron ser la verdad so cargo de su juramento en que se afirmaron. Y no firmaron por no saber. Su Señoría los rubricó.- Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho Sr. Juez hizo traer a su presencia a Catarina de San Antonio, María Josefa y a Juana Rosa, muchacha, y estando presente Pedro de Herrera y María de Mora, caseros, les recibió juramento a cada uno menos a la muchacha, que hicieron conforme a derecho, y les requirió a dicha Catalina y María Josefa y la muchacha Juana Rosa, le dijesen en su cara a dichos caseros, lo que tienen expresado sobre haber llevado a sus casas la cajita, el quimil y la canastita, que con efecto se le dijeron, como también la muchacha le dijo que había llevado dicha cajita del cuarto de Josefa, a lo cual respondieron dicho Pedro de Herrera y María de Mora que era mentira, que visto lo referido por dicho Sr. Juez, lo mandó a sentar por diligencia. Y su Señoría lo rubricó.- Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, a hora que ser n las once y media de la noche, el Sr. Juez de esta Cámara, habiendo visto estas diligencias.- DIJO que debía mandar y mandó se ponga preso en la Real Cárcel de Corte a Pedro de Herrera. Y, atento a haberle representado a María de Mora hallarse sumamente achacosa, sepamos que apresa en su casa, y se le notifique no salga de ella con apercibimiento que se proceder  a lo que hubiere lugar por derecho. Y a las dos mulatas se les notifique estén de manifiesto para las diligencias que se pudieren ofrecer. Y unas y otras no se atreviesen, de obra ni de palabra, debajo del mismo apercibimiento.Y por este auto así lo proveyó, mandó y rubricó.- Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti se puso preso en la Real Cárcel de Corte a Pedro de Herrera, y  a su mujer, María de Mora, en la casa de su morada, a quien yo el Receptor notifiqué el Auto de Juro por lo que le toca según se contiene. Y dijo cumplir con lo que se le manda. Como también notifiqué dicho Autopor lo que le toca a Catarina de San Antonio y a María Josefa, quienes, entendidas, dijeron cumplirán con lo que el Sr. Juez manda. Y para que todo conste lo asiento por diligencia.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano receptor.

En la ciudad de México a diez de Diciembre de mil setecientos veinte años, a hora que serán las seis de la mañana, compareció ante el presente Receptor, José de Naba, Teniente de los Pardos y Salvador López, Cabo de Escuadra, dándome noticia de estar en la cárcel Francisco Flores y la mujer Micaela, dueños de la casa de la calle de Las Moras y un mestizo velero donde se halló la cajita que se dice se sacó del cuarto de la Josefa para la casa de la casera. Y para que conste, lo asiento por diligencia.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, el Sr. Juez de esta Causa, habiéndole dado cuenta de la diligencia que precede, dijo que mandaba y mandó, se tomen sus declaraciones al Teniente y Cabo de Escuadra y a los tres reos presos, y se pasó a carear la casa del velero, a quien se le embarguen sus bienes,cuyas diligencias, y las demás que fueren necesarias y conducentes a esta causa, ejecutar  el presente Receptor, a quien su Señoría da comisión en bastante forma. Y así lo proveyó, mandó y rubricó.-Señalado con una rúbrica.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, en cumplimiento de lo mandado, hice parecer ante mi a José de Naba, teniente de los Pardos, que doy fe conozco. Y para que declare, recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad, y preguntado DIJO que anoche, cuando llevó a la mujer de Pedro de Herrera, María de Mora, a su casa, le dijo ‚esta que de miedo de que no se les siguiera ningún perjuicio, había negado lo que el Sr. Juez le había  preguntado habían declarado las mulatas, pero que era verdad todo lo que habían dicho, y que su marido había ido a la cárcel sin culpa, como también lo estaba ella, porque las dos mujeres, Micaela y Josefa, sus inquilinas, se habíanvalido de ella cuando cayó la Justicia en su casa, para que les guardara la cajita y quimil de ropa, diciendo que la Justicia iba a embargar por unas heridas que había dado Francisco en el juego y, que por esta razón había recibido la caja y quimil en su casa, y que quien había ido después por la cajita era un mestizo velero que vivía bajada la puente de Santo Domingo para Santa Catarina, quien daría razón de su paradero, y con efecto, ahora por la mañana desde las cinco, estuvieron esperando que abriera dicho velero su casa, y habiendo abierto lo aprehendieron y le preguntaron sobre dicha cajita, y dijo ser cierto que había ido por ella en casa de María la Mora por habérselo rogado una mujer nombrada Micaela, y que allí estaba la cajita en su cuarto, vacía, porque dicha Micaela se llevó lo que había en ella, y que estaba pronto a entregar dicha mujer y con efecto, lo llevó al testigo y su compañero Salvador de Torres al callejón de la Plazuela de Santa Catarina, y en una casa de vecindad les demostró el cuarto diciendo que allí vivía una comadre suya nombrada Antonia de Almaráz, donde había dormido aquella noche y el domingo dicha mujer. Y habiendo esperado a que abrieran dicho cuarto, al abrir entraron en él, y en el estradito estaba una cama y en ella, desnudos y acostados, un hombre y una mujer, y dijo dicho velero esta es la mujer dueña de la cajita que Ustedes dicen. Y, haciéndolos levantar, los pasaron a todos tres a la Real Cárcel de Corte, menos a la dicha Antonia Almaráz, dueño del cuarto, que también estaba en él, y cerraron así este como el del velero. Y se trajeron las llaves que son las mismas que entregan al presente Receptor. Y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de cuarenta años y lo firmó.- José de Naba.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, hice parecer ante mi a dicho hombre que dijo llamarse Salvador de Torres, ser Cabo de Escuadra de los Pardos, casado con Bernarda Correa, que vive en la puente de los Gallos. Y para que declare le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y, preguntado al tenor de las listas que le hace Jose de Naba, cuya declaración se le leyó. DIJO que es cierta dicha cita y a ella se remite en todo y por todo y por haber parado según y como expresa dicho José de Naba en dicha su declaración, a la cual se remite en todo y por todo por ser la verdad so cargo del juramento hecho en que se ratificó. Dijo ser de treinta y siete años, y lo firmó.-Salvador de Torres.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, pasé a la casa de María de Mora, en donde se halla presa. Y para que declare al tenor de las citas que le hace José de Naba, le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y, preguntada al tenor de dicha cita, DIJO que es cierta que lo que pasa es que el día de antier día de la Concepción, cuando el presente Receptor cayó a la casa accesoria, donde vivía la Micaellita, se entró la susodicha y dicha Josefa, que vivía en dicho cuarto de la casa de vecindad muy asustadas y dicha Micaela le dijo a la declarante, que Frasco había dado unas heridas en el juego y que la Justicia lo iba a embargar, que le dejase meter una cajita y un quimilito de ropa. Y la declarante, movida de caridad, se lo dejó meter en su casa.Y luego que se fu‚ la Justicia, se fueron las susodichas y se llevaron el quimil y enviaron por la cajita con un velero que vive en la calle de Santa Catarina Mártir. Y que la casa accesoria donde cayó la Justicia, se la alquiló a un gachupín nombrado Angel, que es el mismo que pasó por la calle con el presente Receptor antes que descerrajaran la puerta, el cual vivía en el cuarto que se corresponde por el agujero, con la mujer Chepita que tiene dicho y, se decía, eran amoríos. Y en dicha casa accesoria vivía Francisco Español, de mangas coloradas, con la Micaelita, a todos los cuales conoce la que declara, y que el no haberlo declarado así ante el Sr. Juez, fue por temor de que no le sucediera alguna cosa. Y que la llave de la casa accesoria se la entregó su marido de la declarante a dicho Angel. Y que esto que lleva dicho es lo que para y es la verdad, so cargo del juramento hecho en que se ratificó. Declaró la edad dicha y no firmó por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor pasé a la Cárcel de Corte en donde hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse José de Aguirre, ser mestizo, viudo de Gertrudis y Bernarda, dueño de velería en esta ciudad a la calle de Santa Catarina Mártir, y para que declare, le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y preguntado por los particulares de estos autos DIJO que con ocasión de haberse hecho las fiestas del Rosario en Santa Catalina Mártir, se iba a sentar en la puerta de su velería una mujer española, preñada, nombrada Micaela, con quien trabó plática el que declara.  Y con este conocimiento, el día de la Procesión, que ahora pasa por la tarde, llegó a la casa del declarante y le dijo se había peleado con el hombre que tenía y que solo había sacado su cajita, y que así le hiciese favor de enviar un muchacho por ella en casa de María la Mora y, porque el declarante no tenía a quien enviar, fu‚ por ella a dicha casa y la trajo debajo del brazo y se la entregó a dicha Micaela, quien sacó lo que tenía en ella sin ver el declarante qué era, y luego que la vació, se la dejó en su casa y le rogó que la dejase quedar unos días en casa de su comadre Antonia Almaráz. Y de lástima el que declara, le dijo a dicha su comadre, la dejase albergar unos días y con efecto durmió en dicha casa el domingo y lunes, hasta hoy día de la fecha martes que fue a su casa la guardia de los Pardos preguntando por la cajita y dándole a entender era de robo, por lo cual pasó luego el declarante con dicha guardia en casa de su comadre, y entregó a dicha Micaela, a la cual halló con un hombre y se trajeron presos. Y que dicha cajita tenía poco peso. Y que esto que lleva dicho es lo que pasa y la verdad, so cargo del juramento que fecho tiene en que se ratificó. Declaró ser de edad de treinta y cinco años y no firmó por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el receptor, estando en dicha Cárcel, hice parecer ante mi a una mujer presa que dijo llamarse Micaela Gerónima de Arteaga, española, casada con Francisco Flores, español, tejedor, que al presente se halla fuera y ha vivido en la calle del Hospicio, de la cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y preguntada por los particulares de esta causa DIJO que al tiempo que el presente Receptor estaba descerrajando la puerta de la casa de Pedro de la Cruz, el viudo, en donde había estádole asistiendo a su mujer, que murió de parto, y en donde tenía una cajita con una colcha y unos trapitos que tenía hechos para un parto, no entró por ella de temor de la Justicia, y se entró en casa de la casera la Mora, en donde estaba ya la cajita sin saber la declarante quien la había llevado. Y que en cuanto al quimil que se le pregunta, no tiene noticias ni sabe de él ni lo bido y que después de...... fue en casa del velero José, que vive en la esquina que va para Santa Catarina Mártir, a quien conoce de un mes a esta parte con poca diferencia en la fiesta que se celebra de la batalla Naval en dicha Iglesia de Santa Catarina, que con ocasión de oír las loas de los rosarios que concurrían a dicha fiesta, se arrimaba a mi puerta de velería y allí se comunicaron y conocieron, y también a su comadre de dicho velero, nombrada Antonia, que vive en el callejón de la plazuela de Santa Catarina. Y le rogó a dicho velero le fuera a traer dicha cajita en casa de María la Mora y con efecto fue y la trujo y se la entregó a la que declara, y la abrió y  saco de ella su colchita y unos trapitos que había en ella, como lleva dicho, prevenidos para el parto, y le dejó allí la cajita vacía y cerrada. Y así mesmo le rogó a dicha comadre del velero, Antonia, que se hallaba en la casa, la dejase dormir dos o tres días en su casa mientras hallaba donde estar, porque la había corrido el hombre que la mantenía, donde estar, y le respondió que sí, y al irse a dicha casa se le calleron los trapitos que tenía en dicha cajita y se le perdieron y solo le quedó la colcha que dio a lavar dicho día lunes por mano de la dicha Antonia, y no se la han vuelto. Que no conoce a Francisco ni menos a Angel ni a Matías, gachupines, ni vivía en dicha casa de la calle de las Moras en donde entró el presente Receptor, ni menos conoce a la Chepita que se le pregunta. Y que vive en el cuarto de la casa de vecindad de María la Mora, y que el martes por la mañana la prendieron a la declarante, sola, en la casa de dicha Antonia los mulatos soldados y la trajeron presa a esta Real Cárcel de Corte y que en dicha casa sola estaba la dicha Antonia, su marido y un hijo suyo. Y que sobre lo que se le pregunta a quien pertenecen unas cajas y cama que se halló en la casa que entró el presente Receptor a la calle de las Moras, son del viudo Pedro de la Cruz, que él solo vivía en dicha casa, y que el sábado en la noche durmió la declarante en la calle del Hospicio, en casa de una señora nombrada Dª Juana, viuda que vive en una accesoria frontero de la Iglesia, que es la casa donde tiene dicho vivía. Y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó.Declaró veinte años de edad y no firmó porque dijo no saber escribir. Y preguntada si conoce a una india tuerta que vivía en dicha casa, nombrada Rosa María, dijo que no la conoce. Fecha ut supra.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, estando en dicha Real Cárcel, yo el Receptor hice parecer ante mi a dicho hombre preso, que dijo llamarse Francisco Flores, que vive en la puente de Amaya y casa que llaman de San Juan de Dios, de oficio herrador, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y, preguntado por los particulares de estos autos DIJO. Que el sábado en la noche, víspera de la Virgen que se le pregunta, estuvo en un fandango en una casa accesoria frente de la donde vive el declarante, cuyo nombre no sabe del dueño de ella, y salió a las doce de la noche con unos amigos, el uno nombrado Lorenzo Platero y otro hermano suyo, cuyo nombre no sabe, y anduvieron por la calle de los mesones hasta las cuatro de la mañana que se fue en casa de un hermano del dicho Lorenzo. Y que esta mañana lo prendieron los pardos en el barrio de Santa Catarina Mártir, en un cuarto de una casa de vecindad en donde había ido a cobrar veinte reales que le debía el dueño de dicho cuarto, nombrado Manuel. Y que en cuanto a lo que se le pregunta sobre el conocimiento de la mujer Micaela, con quien dice prendieron al declarante, no conoce a tal mujer ni lo prendieron con ninguna. Preguntado a qué entraba en una casa accesoria que está en la Calle de las Moras. DIJO que no sabe de tal casa ni ha entrado en ella, ni conoce a los gachupines Matías y Angel que se le pregunta, ni menos a la india tuerta. Y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho, en que se ratificó. Declara ser de edad de veinte y seis años. Y no firma por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, estando presentes Francisco Flores, Micaela Gerónima, española y Rosa María, les recibí juramento que hicieron por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometieron decir verdad.   Y, preguntádole a cada uno de por si se conocen unos y otros. DIJERON que no se conocían, y para que conste lo asiento por diligencia.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, estando en dicha Real Cárcel, hice parecer ante mi a Pedro de Herrera, español citado en estos autos por María de Mora su mujer y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y preguntado al tenor de la dicha cita DIJO que es cierta y verdadera, porque habrá tiempo de cuatro meses que le alquiló la casa accesoria en que cayó el presente Receptor y tiene la puerta que cae a la calle, a un gachupín que conoce nombrado Angel, y es el mismo que iba el domingo al mediodía con el presente Receptor y otros ministros por la Calle de las Moras. Y que se pasó de largo dicho gachupín sin llegar a la casa en que vive Francisco Flores y su mujer Micaela, para quienes le pidió la casa y quienes han vivido en ella. Y que bido dicho día que dicho gachupín Angel andaba poco más adelante de la casa de dicho Flores como turbado y buscando alguna casa y que no daba con ella. Y bido se fue el presente Receptor, el gachupín Angel y otros hombres, que el uno le pareció ministro y después volvió el presente Receptor con dichos y descerrajó la puerta de la casa en que vive dicho Francisco Flores y Micaela y entró en ella. Y el que declara se entró en su casa, que es la inmediata de vecindad, al tiempo que el presente Receptor se fue con dicho Angel. Y que mientras volvió se salieron de la casa las dos mujeres Micaela y Josefa y se entraron en casa del que declara. Y preguntándoles que les había sucedido, respondió la Micaela que su marido Francisco había dado unas heridas en un juego y lo andaba buscando la Justicia, y a poco rato llegó el presente Receptor y descerrajó la casa y se fue a ella a hacerse encontradizo por ver lo que era, y bido un agujero en la pared de la casa que se comunica al cuarto de la Chepa, el cual no había cuando alquiló la casa y, así tiene por cierto, que dicho agujero lo hicieron estos para su comunicación y que el gachupín Angel asistía frecuentemente en el cuarto de dicha Josefa, y en la casa de Francisco Flores y su mujer Micaela y les servía la india tuerta que se halló encerrada en la casa y que el declarante nunca supo de la caja y quimil que le dieron a guardar a su mujer, perteneciente a las dichas Chepa y Micaela, hasta después que se lo contó dicha su mujer. Y que el haber faltado a la verdad del juramento la noche que el Sr. Juez de esta causa le tomó declaración, fue por haberlo negado de temor, su mujer, y el amor de esta, porque no la cojieran en falsedad, hizo al declarante faltar también a la verdad. Y pide y suplica a los Sres. de la Real Sala que con la mucha benignidad que acostumbran, tengan presente la ninguna culpa del declarante y su mujer. Y que esto que lleva dicho es lo que pasa y la verdad, so cargo del juramento que fecho tiene en que se afirmó. Declaró treinta años de edad y no firmó porque dijo no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

CAREO.- In continenti, yo el Receptor, estando en dicha Real Cárcel, hice carear a Pedro de Herrera con Francisco Flores, Micaela Gerónima y María Rosa, india, y a cada uno le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometieron decir verdad y el dicho Pedro de Herrera les dijo en su cara al dicho Francisco Flores y a Micaela Gerónima que vivían juntos en la Calle de las Moras y casa accesoria donde cayó el presente Receptor y dicha india les servía y vivían y pasaban como marido y mujer, a lo cual respondió dicho Flores que era verdad, que entraba en dicha casa a ver a dicho Pedro de la Cruz por unos reales que le debía, pero no vivía en ella. Y la dicha Micaela dijo que solo conocía a dicho Francisco por haberlo visto entrar en dicha casa, pero que no vivía en ella, ni conoce a la india que está  presente, quien también respondió no conocía a dicho Francisco Flores ni a Micaela Gerónima, y así que Pedro de Herrera le hizo varias reconvenciones, persistieron cada uno en lo que tienen dicho que dijeron ser la verdad so cargo del juramento fecho en que se afirmaron, y no firmaron por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor. 

In continenti, yo el Receptor, hice carear a Pedro de Herrera con Angel Díaz y les recibí juramento que hicieron por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometieron decir verdad y el dicho Pedro de Herrera le dijo en su cara al dicho Angel, que a él le había alquilado la casa accesoria en que vivían Francisco Flores y Micaela su mujer, en donde él asistía continuamente, como también en dicho cuarto de dicha casa de vecindad, en donde vivía una mujer nombrada Chepa, con quien vivía dicho Angel, quien, oído esto, respondió: Yo no conozco a V.M. ni se de tal cosa, ni conoce a tal mujer Chepa, ni a Francisco Flores, ni a la mujer Micaela. Y aunque dicho Herrera le hizo varias reconvenciones, respondió dicho Angel diciéndole que no le conocía ni sabía nada, lo cual dijeron ser la verdad so cargo del juramento fecho en que se afirmaron y no firmaron por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor. 

DILIGENCIAS.- En la ciudad de México, a once de Diciembre de mil setecientos veinte años. Yo el Receptor, en prosecución de esta causa, pasé a la Real Cárcel de Corte, en donde hice poner una fila de presos, españoles todos, y, entre ellos a Francisco Flores y Angel Díaz, y estando formada, hice entrar en dicha Real Cárcel a María de Mora, a quien recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz en forma de derecho, y le requerí se pase por dicha fila, y hallando en ella al dicho Angel, gachupín y al español Francisco, marido de la Micaela, los saque de la mano. Y habiéndose paseado por ella sacó de dicha fila a Angel Díaz y luego se estiró para Francisco Flores y también lo sacó diciendo, estos son los que tengo dichos en mi declaración. A que respondieron dichos reos que mentía porque no la conocían. Y para que conste lo asiento por diligencia. Doy fe.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, estando en dicha Real Cárcel, hice quitar dicha fila de presos y formar una de mujeres y, entre ellas, hice poner a Micaela Gerónima y María Rosa, india, y, hecho, hice parecer ante mi a María de Mora, a quien requerí se pase por dicha fila y, hallando en ella la mujer Micaela que tiene expresada, la saqué de la mano. Y para ello le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y, habiéndose paseado por dicha fila, sacó de ella a Micaela Gerónima diciendo: Esta es la señora que tengo dicho. Y luego que bido a María Rosa, india, se tiró para ella: Esta india  le servía a esta señora. A que respondió dicha Micaela que si la conocía es porque le había estado sirviendo a Pedro de la Cruz el viudo, en la casa accesoria de Calle de las Moras y que ella era una pobre y mal podía pagar criada. Y para que  conste, lo asiento por diligencia.- Ante mi.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, estando formada dicha fila de mujeres, hice parecer ante mi a Catarina de San Antonio y le requerí se pasase a ella y, hallando a la mujer Micaela que tiene expresada en su declaración, la saque de la mano. Y para ello le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz en forma de derecho. Y, habiéndose paseado por dicha fila, sacó de ella a Micaela Gerónima diciendo: Esta es la mujer Micaela que tengo dicho en mi declaración. Y, habiendo ido reconociendo a dichas presas, sacó también de dichas filas a María Rosa diciendo: Esta india le servía a esta señora. Y dicha Micaela le respondió que mentía, que ella no podía pagar criadas. Y, para que conste, lo asiento por diligencia, de que doy fe.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha.-Escribano  Receptor.

In continenti, estando formada dicha fila de presas, hice parecer ante mi a María Josefa, mulata, y le recibí juramento que hizo conforme a derecho, y le requerí se pase por dicha fila y hallando en ella a la mujer Micaela que tiene expresado, la saque de la mano. Y habiendo ido recorriendo a dichas presas, sacó de la fila a Micaela Gerónima diciendo: Esta es la mujer que tengo dicho en mi declaración, vivía en la casa accesoria con su marido Francisco. A lo cual respondió dicha Micaela que mentía, porque ella solo había estado asistiendo a la mujer de Pedro de la Cruz que murió de parto. Y así mesmo sacó dicha María Josefa de dicha fila a la india María Rosa, diciendo que también vivía en la casa de los susodichos. Y para que conste lo asiento por diligencia.- Ante mi.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En la ciudad de México, dicho día once de Diciembre de dicho año, yo el Receptor, en prosecución de esta causa, pasé al callejón de Santa Catarina Mártir y casa donde se prendió a Francisco Flores y Micaela Gerónima y, presente Miguel Therán, cajero del robado, y Salvador de Torres y Jose de Naba, Cabo de Escuadra, teniente de los pardos, se careó dicha casa que se compone de salita y un corral, sus rincones y cajas, y no se halló cosa maliciosa ni que perteneciese a dicho robo,  por cuyo motivo se le entregó la llave al dueño de ella. Y para que conste, lo asiento por diligencia.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, hallándose presente una mujer que dijo ser la ama del cuarto y llamarse Antonia de Almaraz, mestiza casada con Manuel de la Rosa, que vive en dicho cuarto, de la cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y, preguntada por los particulares de estos autos y citas que se le hacen.- DIJO que lo que pasa es que su compadre José de Aguirre, le rogó a la testigo dejase dos o tres días en su casa a la mujer Micaela, hasta que hallase casa y con efecto la llevó la declarante y durmió el día de la Virgen sola, y el lunes durmió con dicha mujer el hombre Francisco por decir que andaba haciendo la diligencia para casarse. Y el martes por la mañana los prendió la guardia de los pardos. Y que dicha mujer y hombre no llevaron cosa  ninguna a su casa, y que una colchita morada dio a lavar dicha mujer por mano de la declarante ya se le entregó a sus parientes. Y que es falso el decir que dicho su marido Manuel de la declarante, le llevara nada a dicho hombre que se aprehendió con la mujer. Y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho, en que se ratificó. Declaró ser de edad de treinta años. Generales  no le tocan y no firma por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, pasé a la casa donde se aprehendió al velero y en donde se halló la cajita y, en virtud de lo mandado por el Sr. Juez y, estando presente Miguel Therán, cajero del robado, se abrió una caja que estaba cerrada con llave y candado. Y en ella se halló lo siguiente: Primeramente un quepil de seda de la sierra con listones de tela verde, unas naguas de sarga encarnada, otra de raso encarnado de China, otras de tafetán encarnado, un quepil blanco de canebral, otro de seda de Guaxaca, unos calzones de paño musgo con fuelles bordados, una casaca de Capichola, otro quepil blanco, una montera, una sarasita, una capa de Cholula con su hebilla neta de plata, ocho varas de Pequín negro, un quepil blanco, otro dicho nuevo, unos calzones blancos de Bretaña, un armador de saco amarillo, una chupa de Barrarán musgo, una capa de paño musgo, unos encajes, unos títulos de casa con una escritura de trescientos pesos a favor de José Aguirre, un barrilito con una coquilla de perlas con siete hilos y unos aretes de oro con perlas y esmeraldas. Veinte pesos en un paño de polvos. y cuarenta y uno y dos tomines en una canastita o chiquihuite de todas monedas, pesos tostones de a doce reales y medio. Así mismo se abrió una caja y en ella se halló lo siguiente: Una petaquita con tres relicarios, otro dicho de plata un escudo y cabetes de plata, seis cuadros de plata y dos dorados, una manga blanca perfilada, una sábana de manta, un paño de rebozo de tela encarnada con encajes, una sortija de piedras falsas, unas naguas de escarlata, un pedazo de mitan musgo, un quepil blanco, dos sábanas de luan, una casaca de montar de paño aire de Ingalaterra, una chita, un quepil, una capa de paño musgo de Cholula con franjita de oro, unos calzones de paño de Castilla musgos, doce varas de pelo de camello. Todo lo cual visto por dicho casero dijo no había cosa maliciosa perteneciente al robo, porque en la moneda no se puede conocer si es la misma que robaron y, no obstante, yo el Receptor, en cumplimiento de lo mandado, embargué dichos bienes y los entregué en depósito al dicho Miguel Therán con el referido dinero, quien se obligó a tenerlos hasta que por el Sr. Juez de esta causa otra cosa se le mande. Y a su cumplimiento obligan persona y bienes habidos y por haber y da poder a las Justicias de S.M para que a lo dicho le compelan y apremien por todo rigor de derecho, renunciando como renuncia las leyes de su favor y defensa con la General del derecho. Y otorgó depósito que firmó siendo testigos Francisco de Florencia y José de Naba presentes.- Miguel de Therán.-Ante mi.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti yo el Receptor, estando en dicha casa, inventarié los demás bienes que se hallaron en ella y son los siguientes: Cinco lienzos grandes, dos pequeños, cinco más pequeños, una cama de granadillo, un escaparate con veinte y dos platos de China y cuarenta y siete tazas, sesenta y seis pesos de velas y dos quesos de sebo, todo lo cual queda al seguro de Antonia de Almaraz, mestiza, por no haber otra persona que lo pudiera cuidar y ser de la satisfacción de la parte y del reo, a la cual se le requirió tenga todos los referidos bienes por vía de depósito con todo cuidado y seguridad y vaya vendiendo las velas y su producto lo tenga en si, sin acudir con cosa ninguna de lo que se le ha entregado a otra persona hasta que por el Sr. Juez de esta causa, o Sres. de la Real Sala otra cosa mande y entendida.- DIJO Que está pronta a cumplir con lo que se le manda y a ello se obliga en toda forma con renunciación de leyes de su favor y defensa. Y otorgó depósito en forma, que no firmó por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor certifico haber hallado en la casa de José Aguirre una caja pequeña de tres cuartas de madera ordinaria, vacía, que dijo José de Naba ser la misma que tiene expresada en su declaración y de ello doy fe y rubriqué.- Señalado con una rúbrica del Receptor.

En dicho día mes y año, yo el Receptor, estando en la casa de Don Juan Basilio García y presente el susodicho y Miguel Therán y Antonio Gómez de la Ganceda, testigos examinados en estos autos para efectos de que reconozcan las dos piezas de listón de China lisas y encarnadas, el par de medias verdes de trumelas, el atado de agujetas y papel que se aprehendió en la casa de la Calle de las Moras, les recibí juramento que hicieron por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometieron decir verdad y preguntados.- DIJERON que han visto y reconocido todo lo referido y hallan ser de lo que se llevaron de dicha tienda, porque las dos piezas de cinta, cotejadas con las demás que se hallan en esta tienda, son hermanas hasta en lo descolorido por las cabezas como lo están las demás. Y las agujetas y medias de Bruselas de la misma manera y que del dinero aprehendido no pueden hacer reconocimiento, respecto a que en las monedas no hay conocimiento por ser todas unas, y que esto que llevan dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se afirmaron y lo firmaron.-Juan Basilio García de Armalta.-Miguel de Therán.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

DIA 11. - En la ciudad de México dicho día once de Diciembre de mil setecientos y veinte años, yo el Receptor, en conformidad del auto que hace Matías Cosío preso por esta causa, pasé a la casa del estado, en donde hice parecer ante mi a un mulato que dijo llamarse Manuel de Campos, casado con Lucía de Narváez que vive detrás de San Andrés y sirve de cochero a Don Manuel de Alarcón, Gobernador de Tejas, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y preguntado según dicha cita.- DIJO que es falsa y siniestra, porque el testigo no conoce al gachupín Matías, ni sabe quien es, ni andubo con él la noche víspera de la Concepción, ni jugó al Rentoy porque en la casa del estado no se juega, y luego que el declarante quita el coche se va a su casa y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de veintiocho años y no firmó por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día mes y año yo el Receptor certifico haber pasado a la calle del Hospicio en solicitud de la viuda Juana que cita en una declaración Micaela Gerónima para examinarla y no la pude hallar ni quien de ella me diere razón. Y para que conste lo asiento por diligencia.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año en conformidad de la cita que hace Angel Díaz, hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse Don Juan Antonio de Robledo, español, casado con Juana Rosa Albig que vive en la calle de la Cerca de Santo Domingo de esta ciudad, del cual para que declare le recibí juramento que lo hizo por Dios NuestroSeñor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y preguntado según dicha cita. DIJO que es cierta y verdadera la cita que se le hace por Angel Díaz y que la víspera de la Concepción, que ahora poco, durmió en casa del declarante el susodicho, y es cierto también que el que declara le arrebataron el sombrero mirando las calles y así se lo dijo al dicho Angel Díaz, quien estuvo en casa del declarante a la hora sábado desde antes de la oración hasta dicho día domingo de él, que se fue. Y que lo que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de veinteyocho años. Generales no le tocan y lo firmó.-Juan Antonio Robledo.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

México Diciembre trece de mil setecientos veinte años.-Señores Oliban.-Chirino.-Presente el Sr. Fiscal.-Confesión y a prueba con todos los reos con término de nueve días. y reexaminen derechos de nuevo, si los hubiere, y diligencias.-señalado con la rúbrica del Receptor.

En dicho día mes y año, yo el Receptor para las diligencias que se mandan hacer, pasé a solicitar a Lorenzo el platero y a su hermano para examinarlos y así  mismo a la Casa de San Juan de Dios que es a la puerta de Amalla, en donde dice Francisco Flores vivía. Y no hallé persona que me diere razón por estar todos los cuartos cerrados. Y para que conste lo asiento por diligencia.-Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

Muy poderoso señor: Pedro de Herrera, preso en esta Real Cárcel, puesto a los pies de V.A. DIGO que la causa de mi prisión es por haber llevado una inquilina a mi casa a guardar una cajita no estando yo en ella, sino solamente mi mujer quien tampoco la bido hasta después. Y respecto a que me hallo inocentemente padeciendo y sin ninguna culpa, como constar  de los autos y hallarme enfermo. Se ha de servir V.A de mandar sea suelto debajo de obligación de estar a derecho, pues caso negado que resultase algo contra mi, tengo bienes raíces con qué poder dar satisfacción.- A V.A. pido y suplico así lo provea y mande en que recibir‚ merced de la piedad de V.A. y en lo necesario.-México y Diciembre catorce de mil setecientos y veinte, a la sala.-Señalado con una rúbrica.

México y Diciembre catorce de mil setecientos y veinte años.- Vista por el escribano Olibán.-Chirino.-Presente el Sr. Fiscal.-Dando fianza de Juzgado y sentenciado y obligándose con sus bienes, sea suelto.-Señalado con una rúbrica del presente escribano.

En la ciudad de México a catorce de Diciembre de milsetecientos y veinte años, ante mi el escribano de Cámara y testigos, Jose de Mora, maestro de sastre, con tienda pública en la calle de Santo Domingo en casas que llaman de la Mayorazga a quien doy fe conozco, dijo que por cuanto ante los Sres. de la Real Sala se siguen autos contra Pedro de Herrera, español, preso en la Real Cárcel de esta Corte por haber guardado una caja en donde se hallaban alhajas de un robo lo demás que es la causa en la cual se proveyó el decreto que antecede, en cuya conformidad, sabedor el dicho José de la mora por la precedente, otorga que fiaba y fió al dicho Pedro de Herrera, haciendo como desde luego hace de causa y negocio ajeno, el suyo propio, y sin que contra el dicho Pedro de Herrera ni sus bienes se haga diligencia ni excursión de fuero, ni derecho, cuyo beneficio expresamente renuncia claramente y pagar , luego que sea requerido, todo aquello en que en la definitiva de la causa fuese juzgado y sentenciado por los Señores de esta Real Sala. Y al cumplimiento de lo que dicho es, obligó su persona y bienes, habidos y por haber y, especialmente, unas casas que posee en la calle que llaman de la Moras, cuyos títulos exhibe al presente escribano de Cámara, los cuales se componen de veinte y ocho hojas. Y con ellos se somete al fuero y jurisdicción de los Jueces y Justicias de Su Majestad y expresamente a la de los Sres. de la Real Sala para que, a lo que dicho es, le compelan y apremien por todo rigor, como si fuese por sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada. Renunció su fuero, domicilio y vecindad, ley si convenit y las demás de su favor con la General del derecho. Y así lo otorgó y firmó, siendo testigos Don José de Santillán, portero de la Real Audiencia, Don Francisco Estupiñán y Salvador López de Soria presentes, Jose de Mora.-Ante mi Don Juan de Alvarado Cantabrana.

Muy poderoso Señor. José de Aguirre, preso en esta Real Cárcel, parezco ante V.A., como más haya lugar y digo: Que la causa de mi prisión es por haber ido a buscar una cajita a la casa de María de Mora, lo cual hice caritativamente por habérmelo rogado una mujer nombrada Micaela, a la cual, luego que llegó la guardia de los pardos y me preguntó por dicha cajita, se la demostré y entregué a dicha mujer, de que está patente mi inocencia y ninguna culpa, en cuyos términos y respecto a que soy un hombre conocido de tratos, contratos, y estar ya tomada mi confesión y resultasen‚ notable perjuicio con mi prisión, se ha de servir V.A., mandar sea suelto debajo de la obligación que fuere servido, y, caso que no tenga lugar, dar‚ fianza de estar, a derecho.- A V.A., suplico así lo provea y mande en que recibir‚ Merced con Justicia y en lo necesario.-México y Diciembre catorce de mil setecientos veinte.-A la sala.- Señalado con una rúbrica.-

México y Diciembre catorce de mil setecientos veinte.-Vista por los Sres. Chirino.-Presente el Sr. Fiscal.-Dándose fianza de juzgado y sentenciado y obligando sus bienes, sea suelto. Señalado con la rúbrica del presente escribano.

En la ciudad de México a catorce días de Diciembre de milsetecientos y veinte años, ante mi el escribano de Cámara y testigos, Don Lucas de Santiago, Gobernador del partido de Santiago Tlatilulco, a quien doy fe conozco. DIJO que por cuanto en conformidad de lo pedido por José de Aguirre, contenido en la petición de la vuelta, y en conformidad del decreto del susodicho. Otorga por la presente, que fiaba y fió al dicho José de Aguirre en tal manera, que dar y pagar todo aquello  en que en la definitiva de la causa fuere juzgado y sentenciado por los Sres. Alcaldes de Corte de esta Real Audiencia, haciendo, como desde luego hace, de causa y negocio ajeno el suyo propio, y sin que contra el dicho José de Aguirre ni sus bienes, se haga excursión de fuero ni de derecho, cuyo beneficio expresamente  renuncia, y al cumplimiento de lo que dicho es, obligó a su persona y bienes, habidos y por haber. Y con ellos se somete al fuero y jurisdicción de los Jueces y  Justicias de S.M y en especial a los Sres. de la Real Sala para que a lo dicho le compelan y apremien por todo rigor de derecho, como si fuera por sentencia pasada, en autoridad de cosa juzgada. Renunció su fuero, domicilio y vecindad, ley si convenit y las demás de su favor con la General del derecho.- Y así lo otorgó, no firmó porque dijo no saber. Firmólo a su ruego un testigo, siendo Don José de Santillán, portero de la Real Audiencia, don Francisco de Estupiñán y Juan Antonio Barraca presentes.-A ruego y por testigo José Antonio de Santillán.-Ante mi Don Juan de Alvarado Cantabrana.

En la ciudad de México a quince de Diciembre de mil setecientos veinte años, yo el Receptor, en prosecución de estas diligencias, pasé a la casa de San Juan de Dios que es a la puente de Amaya, en donde hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse Roque de Figueroa, español, maestro de herrador, que vive en dicha casa, casado con Antonia Quintero del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y preguntado si conoce a Francisco Flores y si el susodicho vive en esta casa de vecindad. DIJO que sí conoce a Francisco Flores, pero que no vive ni ha vivido en esta casa, ni tiene ningún cuarto en ella, y que con el motivo de haber estado preso el  susodicho, en la Real Cárcel de Corte, sobre un cuento de una cuñada del testigo, tuvo conocimiento con él, de donde ha derivado que le enviase un papel al que declara desde dicha Real Cárcel, en que le participa está preso por unas heridas, y que si a caso se pasase a tomar declaración al que declara, dijese que la víspera de la Concepción había salido para un fandango, y que vivía en esta dicha casa, todo lo cual es incierto porque tal fandango no ha bido por el barrio. Y dicho papel lo exhibe al presente Receptor. Y que esto que lleva dicho es la verdad, so cargo del juramento fecho en que se ratifica, declaró ser de edad de cuarenta y seis años. Generales no le tocan y no firma por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año, yo el Receptor, en prosecución de estas diligencias y  en conformidad de la cita que hace Francisco Flores, hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse Lorenzo Perez y Turicas, español, soltero, oficial de platero, que vive en la puente de Amaya del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad, y preguntado según dicha cita DIJO que es falsa y contra toda verdad la cita que se le hace por dicho Francisco, a quien solo conoce de vista en el barrio y haberle hablado cuando se encontraban en alguna parte de dicho barrio, sin más amistad que saludarse, y que así mismo es falso decir que anduvieron juntos la noche víspera de la Concepción, ni estuvieron en fandango ninguno,ni menos durmió en casa de su hermano Manuel, porque le consta así al que declara, que lo que pasa es que Francisco o Frasco, le envié al que declara el día martes o miércoles de esta semana un papel desde la Real Cárcel de Corte, el cual recibió su padre del declarante y en contesto se reduce a que si tomaren declaración al declarante, dijera que habían andado juntos la víspera de la Concepción hasta las cuatro de la mañana y que habían dormido en casa de su hermano Manuel, a quien previniera para que dijera lo mismo si le llegaran a tomar declaración, y dicho papel para en posesión de su padre del declarante, Nicolás Perez Turicas, y que lo que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se afirmó. Declaró veinte y tres años de edad. Y las Generales no le tocan y lo firmó.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, hice parecer ante mi a otro hombre que dijo llamarse Manuel Pérez Turicas, hermano del testigo antecedente, casado con Gertrudis Ruiz, oficial de platero, que vive junto a la Misericordia, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y, preguntado al tenor de dicha cita.- DIJO que es falsa la cita que se le hace por el mozo Francisco o Frasco, que se halla preso en la Real Cárcel de Corte, a quien solo le conoce de vista, por haberle visto en el barrio y saludádose cuando se encontraban, porque en su casa del testigo no durmió el susodicho, ni anduvo con ‚l la víspera de la Concepción en la calle de los mesones. Y tiene noticias que dicho preso Francisco escribió un papel desde dicha Real Cárcel, que para en poder de su padre del declarante, para que su hermano y este declarasen que había dormido en su casa y andado juntos dicha noche en la calle de los mesones. Y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se afirma. Declaró veinte y dos años de edad. Generales no le tocan y lo firmó.-Manuel Pérez.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, estando en la casa de la morada de Nicolás Pérez y Turicas, padre de los testigos antecedentes. Le requerí me exhiba el papel que para en  su poder que escribió desde la Real Cárcel un mozo llamado Francisco o Frasco y con efecto me exhibió un papel de a cuarterón que dijo ser el mismo que dicho Francisco escribió desde la Cárcel de Corte y recibió el que declara de un hombre.  Y así lo juró por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz, y lo firmó.-Nicolás Perez y Turica.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

Señor Don Roque de Figueroa: Muy Sr. mío. Me alegrar‚ que la salud de V.M. sea muy cabal, la que me asiste está para servir a V.M. como siempre. Amigo, yo me hallo preso en esta Cárcel de Corte por unas heridas que me acumulan y me ha sido forzoso decir que yo vivía con V.M. y que soy oficial de herrador, y así le estimar‚ a V.M. que si a caso fueren a preguntarle a V.M. si esto es verdad, que diga que sí, y que el sábado en la noche le dije a V.M. que me iba a ver un fandango, y puede decir también que siempre me ha conocido por hombre de bien, y quiero, en cuanto se me ofrece suplicarle y quedo al tanto de servir a V.M.., cuya vida guarde Dios muchos años. Besa la mano de V.M.., y su servidor. Frasco.

Señor Lorenzo: Amigo, me alegraré que V.M. goce de muy cabal salud, la que me asiste est  para servir a V.M.., aunque en la Cárcel de Corte por unas heridas que dicen que di el sábado en la noche, y yo tengo dicho que es mentira, porque el sábado en la noche estuve con V.M. en un fandango hasta las doce de la noche, y que después nos fuimos a pasear a la calle de los mesones, y que nos anduvimos paseando hasta las cuatro de la mañana y que luego nos fuimos a dormir en casa de Manuel, su hermano de V.M.. Y así le estimar‚ que V.M. por Dios, si le tomaren a V.M.. declaración, lo declare así. Y ver  V.M. a Manuel para que diga que es verdad que fuimos a dormir a su casa. Y quedo al tanto para servir a V.M. cuya vida guarde Dios muchos años.Frasco.

México y Diciembre diez y seis de mil setecientos y veinte años.-Sres. Olibán.-Chirino.-Beguellina, presente el Sr. Fiscal.-Habiéndose dado cuenta a las diligencias antecedentes y papeles exhibidos, se mandó se pongan con los autos y le hagan favor al querellante cuando le notifique el término.-Señalado con la rúbrica del Receptor.

CONTESTACION DE JOSE AGUIRRE.- En la ciudad de México a diez y seis de Diciembre de mil setecientos veinte años. Yo el Receptor, estando en la casa de Jose de Aguirre, mestizo, velero, suelto en fiado por esta causa para efecto de tomarle su confesión, le hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y le fueron hechas las preguntas siguientes: Preguntado si sabe la causa por que estuvo preso en la Real Cárcel de Corte y se halla hoy suelto debajo de fianza. DIJO lo es por haber ido a buscar una cajita a la casa de María de Mora por habérselo rogado una mujer Micaela, que se halla también presa, como así lo tiene declarado  en estos autos, cuya declaración pide se le lea y muestre. Y habiéndosela leído y demostrado.- DIJO que es suya, y la hizo y declaró como consta escrita. Y que en ella se ratifica, por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna, y, siendo necesario, la reproduce por su confesión.Y responde preguntado qué motivo tuvo para haber ido a buscar dicha cajita, en que, según consta de estos autos, se hallaba un robo que se ejecutó en esta ciudad a Don Juan Basilio García la noche víspera de la Concepción, y no se hace creíble que sin más conocimiento que el que tiene expresado el confesante con dicha mujer Micaela, fuera personalmente a sacar dicha caja y, caso que esto sucediese así, no podía dejar de haber visto lo que tenia en ella, y mas cuando consta haberse hallado vacía en su casa. Y así se le apercibe diga y confiese la verdad.- DIJO que, como tiene dicho, no malició que en dicha caja hubiese cosa de robo, que haberlo sabido, no hubiera ido por ella, y esto se verifica con haber entregado luego a dicha mujer cuando fue la guardia de los pardos a preguntar por dicha cajita, de que está  conocida su ninguna culpa del confesante y responde.- Preguntado como fue lo referido, cuando en el mesmo hecho de tener a dicha mujer en casa de su comadre y a Francisco Flores, su amorío, reos principales en esta causa, se conoce que el confesante tenia parte en dicho robo. Porque se requiere diga la verdad.- DIJO que el haberle rogado a su comadre que dejase unos días en su casa a la mujer Micaela, fue movido solo de caridad mientras hallaba casa en que mudarse, mas no porque el confesante fuese sabedor de que dicho Francisco se fuese a ver con ella a dicha casa, ni menos sabe de dicho robo, y ni ha tenido ante si parte en él porque es un hombre de bien, conocido, y no tiene necesidad para pasar, de cometer semejantes infamias. Y responde.- Preguntado de donde hubo el confesante el dinero que se le aprehendió en su casa, veinte pesos en un paño de polvos y cuarenta y uno en una canastita.- DIJO dicho dinero es del menudeo que tiene en su oficio de velero, y que la cajita cuando la cargó, pesaba muy poco y respondió.- Fuéronle hechas otras preguntas y repreguntas al cargo tocantes. Y a todas dijo que lo que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó. Y no firmó por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

CONTESTACION DE MARIA DE MORA.- En dicho día mes y año, yo el Receptor estando en la casa de María de Mora, mulata libre, mujer lejítima de Pedro de Herrera para efecto de tomarle confesión, la hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y le fueron hechas las preguntas siguientes: Preguntada si sabe la causa por que de mandato del Sr. Juez de esta causa se halla presa en esta su casa.- DIJO lo es por haber llevado a su casa, una mujer nombrada Micaela que  se halla presa, una cajita y un quimil de ropa en compañía de una nombrada Chepa, como m s latamente lo tiene expresado en la tercera declaración que hizo ante el presente Receptor, que pide se le lea y muestre. Y habiéndosele leído y demostrado.- DIJO que es suya y la hizo como consta escrita y en ella se ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna. Y siendo necesario, la reproduce por su confesión. Y responde.

Preguntada qué motivo tuvo para haber negado ante el Sr. Juez de esta causa, así en la declaración que se le tomó, como en dos careos que se hicieron con la confesante, el que dicha Micaela y Josefa llevaron una caja a su casa, una cajita y un quimil de ropa, en que se presume, estaba guardado un robo que se hizo a Don Juan Basilio García, en que no solo faltó la confesante a la verdad y religión del juramento, sino con su negativa se hizo sabedora de dicho robo y aun receptora de él, pues no debiera haber entregado dicha cajita al velero, y mas cuando fue sabedora que el presente receptor andaba en solicitud de dicho robo, y aunque había hallado en la casa accesoria de la calle donde vivía dicha Micaela, parte de él, y así se le requiere diga la verdad. DIJO que el no haber dicho desde el principio, ante el Sr. Juez, que dicha Chepita y quimil lo había llevado a su casa dichas, fue  de temor y porque no le sucediese alguna cosa y como mujer y que nunca se ha visto ante la Justicia, no supo lo que se dijo, pero que lo cierto es lo que tiene declarado en su última declaración y que no se halla culpada en cosa ninguna, ni menos sabe si en dicha caja había robo, ni el quimil de ropa. Y responde.- Fueron hechas otras preguntas y repreguntas al cargo tocantes, y a todas dijo que lo que llevaba dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó. Y no firmó por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

CONFESION DE PEDRO DE HERRERA.- En dicho día mes y año, yo el Receptor, estando en la casa de la dicha María de Mora para efecto de tomarle confesión a Pedro de Herrera, su marido, suelto en fiado por esta causa, lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que lo hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según  derecho. Prometió decir verdad y le fueron hechas las preguntas siguientes.-

Preguntada si sabe la causa porqué estaba presa en la Real Cárcel de Corte y hoy  se halla suelto debajo de fianza DIJO lo es por una cajita y un quimil que llevaron a su casa dos mujeres, la una Micaela y la otra Josefa, que a cerca de lo referido hizo una declaración en la Real Cárcel ante el presente Receptor, que pide se lea y muestre. Y habiéndola leído y demostrado, DIJO que es suya y la hizo, como consta escrita y en ella se ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna. Y siendo necesario, la reproduce por su confesión. Y responde.- Preguntado, cómo faltando a la verdad y religión del juramento, negó ante el Sr. Juez de esta causa en la declaración que se le tomó, el que se había llevado a su casa dicha cajita y quimil de ropa, en que se presume estaba guardado un robo que se hizo la noche víspera de la Concepción a Don Juan Basilio García, de cuya negativa y perjuro se hizo culpado el confesante, en ser cubridor de dicho robo y aun receptador de él, y más cuando no ignoraba que el presente Receptor había sacado de la casa accesoria que cae a la calle en que vivía la mujer Micaela que llevo dicha cajita y quimil, parte de dicho robo, pues lo que debiera haber hecho, era dar parte a la Justicia y no consentir se sacase de su casa dicha cajita y quimil de que se hace cargo, y se le requiere diga y confiese la verdad.- DIJO que el haber negado ante el Sr. Juez que dichas mujeres llevaron a su casa la cajita y quimil de ropa, fue porque su mujer del confesante ya se lo había negado a su Señoría y, por amor de dicha su mujer, y que el Sr. Juez la cogiera en perjuro y la mandase poner presa, lo negó también el confesante, y que luego que supo que la susodicha lo había declarado, se lo confesó al presente Receptor, mas no porqué tiene ninguna culpa el confesante, ni saber de dicho robo, ni si estaba en la cajita y quimil, y que como dicha mujer entró diciendo que era por unas heridas que había dado su marido, de lástima y movida de caridad, su mujer del confesante consintió el que metiesen dicha cajita, y que el confesante solo atiende a su trabajo, como hombre de bien que es. Y responde.- Fuéronle hechas otras preguntas y repreguntas al cargo tocantes, y a todas dijo que lo que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó. Y no firmó porque dijo no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

CONFESION DE MARIA ROSA.-En dicho día, mes y año, yo el Receptor, estando en la Real Cárcel de Corte para efecto de tomarle confesión a una india, presa por esta causa, estando presente Antonio José Vidaurre, Procurador de esta Real Audiencia, y, mediante Gregorio de la Puente, intérprete, le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y  le fueron hechas las preguntas siguientes.-

Preguntada como se llama, que estado, edad y naturaleza tiene. DIJO que se llama María Rosa, india, casada con Felipe de  la Cruz, que vive en la Calle de las Moras en la casa de una mujer nombrada Micaela y un hombre español llamado Francisco, que es de veinte y seis años de edad y responde.Preguntada si sabe la causa por qué se halla presa, dice que no la sabe, porque no tiene ninguna por qué estarlo y responde. Preguntada si la mujer Micaela y el hombre Francisco que se hallan presos son a quienes servía. DIJO que no son. Y repreguntada, cómo dice lo referido cuando de los autos consta que le estaba sirviendo a dichas mujer Chepa y Micaela y hombre Francisco la confesante y vivían en la casa donde la aprehendieron, y así se lo tienen dicho en su casa la casera y el casero y otros dos testigos, habiendo sacado en fila de presas a la confesante y a dicha Micaela, y así se halla plenamente convencida. Y que faltar a la religión del juramento. Y servía a los dichos presos Francisco y Micaela y se le apercibe diga y confiese la verdad. DIJO que las mulatas que la sacaron de fila de presas a la confesante y a la mujer Micaela, sería porque el casero y la casera le darían las señas a dichas mulatas para que sacaran a la confesante y escaparse ellos. Y niega sean estos presos a quienes servía, porque son otros que no se hallan presos. Y responde. Preguntada, cómo persiste en su negativa, con poco temor de Dios y menosprecio de la Real Justicia, estando convenida por las deposiciones de los testigos y la aprehensión de la confesante en la misma casa encerrada de dicho Francisco y Micaela, que se hallan presos. Y así se le apercibe diga y confiese la verdad, como también diga quien llevó las piezas de listón, agujetas y papel que se halló en una de las cajas. Y qué había en el envoltorio que sacó María Josefa mulata, y en la cajita que sacó Catarina Antonia, y qué personas lo llevaron a su casa el sábado en la noche antes de la prisión de la confesante, y quienes hicieron el agujero de la casa en que vivía la confesante, que caía a dicho cuarto.- DIJO que no sabe de tal cajita, ni envoltorio de ropa, ni lo bido, ni sabe nada de lo que se le pregunta, y solo bido que una española nombrada Josefa, que vivía en el cuarto que se comunicaba con la casa del confesante, por un agujero entraba a dormir por él, a la casa de la confesante, ella y sus dos hijos, un niño y una niña, siendo el mayor de ocho años nombrado Miguel y la niña Mariana y responde. 

Preguntada si conoce a los dos gachupines que se hallan presos, nombrados el uno Angel Díaz y el otro Matías. Y si estos frecuentaban la casa de la confesante y el cuarto de la dicha  Josefa que se comunicaba por el agujero, y si dicho Matías durmió el sábado en la noche en su casa.- DIJO que no conoce a dichos gachupines y no los bido nunca en su casa, ni el cuarto de la Josefa, y responde.-Preguntada como dice lo referido faltando a la verdad y religión del juramento, cuando de estos autos consta que dicho Angel frecuentaba la casa de la Chepita y la de la confesante, y que el gachupín Matías tiene dicho en su declaración, durmió el sábado en la noche en casa de la confesante. Y habiéndole hallado en una de las cajas de la casa Alhajas de un robo que se ejecutó dicha noche, y constar, así mismo, haber sacado por el agujero la caja y un quimil, sin duda sería el robo. Y viviendo la confesante en dicha casa, sin duda ninguna, sabrá y vería qué horas lo llevaron, y quienes se repartieron el robo entre algunas personas, porque se le apercibe diga y confiese la verdad.-DIJO que no sabe nada de todo lo que se le pregunta, ni ha visto tal caja ni quimil, ni en su casa durmieron mas que dichos sus amos y responde.- Fuéronle hechas dichas preguntas al cargo tocantes, y a todas dijo que lo que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó. Y no firmó porque dijo no saber. Firmólo el Procurador y el intérprete.-Antonio José Vidaurre.-Gregorio de la Puente.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

CONFESION DE MICAELA ARTEAGA.- En dicho día, mes y año, yo el Receptor, estando en dicha Real Cárcel para efecto de tomarle confesión a otra mujer presa por esta causa y estando presente Antonio Jose Vidaurre, procurador de esta Real Audiencia, le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad, y le fueron hechas las preguntas siguientes.-Preguntada como se llama y calidad, estado y edad tiene.-DIJO que se llama Micaela Gerónima de Arteaga...., casada con Antonio Flores, que se halla en una conveniencia adelante de la Puebla, que vivía en la calle del Hospicio y es de edad de veinte años y responde.- Preguntada si sabe la causa porqué se halla presa.-DIJO que no la sabe y responde.-Cómo dice no sabe la causa de su prisión, cuando lo es por haberse hallado en la casa de la confesante en la Calle de las Moras, en una caja en su recámara Alhajas de un robo que se ejecutó sábado, víspera de la Virgen, en la calle de Santo Domingo. Y causa de estos autos, ser dueño de dicha casa la confesante y Francisco Flores, el que se halla preso, con quien se aprehendió la confesante en una cama acostados en casa de Tomasa Almaraz, adonde se había ido a esconder por andarlo buscando la justicia, y con su negativa intenta evadirse del delito que ha cometido de usurpar dicho robo, y no querer declarar quienes fueron los que lo ejecutaron. Y así le apercibe diga y confiese la verdad.-DIJO que es falso y mentira y la confesante vivía en la Calle de las Moras, ni en la casa que se dice, ni la aprehendieron con Francisco Flores, ni a este, como se dice, dentro del cuarto con la confesante, sino dentro del patio y que es una casa de vecindad, y no sabe a cual cuarto de ella iría. Y si el casero y casera la sacaron de fila de presas, sería por sacar de la cárcel a dicho casero y por librarse ellos, y las mulatas la sacarían también, porque les darían las señas de la confesante y les perdonarían algún mes de casa, y que en la casa de la Calle de las Moras, vivía Pedro de la Cruz, viudo. Y que su mujer murió de parto habrá un mes, poco más, con quien tenia conocimiento. La confesante fue a asistirle a su parto, del cual falleció y con esta ocasión tenia en dicha casa su cajita con unos trapitos para el parto y una colcha, como tiene dicho en su declaración que pide se le lea, y habiéndosela leído "de berbo ad berbum".-DIJO que es suya y la hizo como se le ha leído y no tiene otra cosa que añadir ni quitar, solo si pide que se le lea el careo y, así mismo, habiéndole leído el que hizo con Pedro de Herrera y Francisco Flores y Rosa María, india.-DIJO que es suyo y lo hizo como consta escrito. Y que la primera vez que negó el conocimiento de Francisco Flores, fue porque se le preguntó por su nombre, por el cual no lo conocía, sino solo de vista y que no conoce a dicha india, y responde.- Preguntada como persiste en su negativa, con poco temor de Dios y en menosprecio de la Real Justicia, cuando está  plenamente convenida la confesante, que vivía en la casa de la calle de las Moras y haber pedido a Catarina de San Antonio le sacase su cajita y a María Josefa un quimil de ropa, y que siendo esto como es de un robo, procuraba con la negativa, evadirse de su delito por no confesar donde se hallan las alhajas robadas y quienes ejecutaron el robo en compañía de Francisco Flores, con quien la confesante tenia ilícita amistad según consta de estos autos. Y que durmieron juntos dos noches en el cuarto de Antonio Almaraz en una misma cama. Y así se le apercibe diga y confiese la verdad. Quien llevó aquella cajita y quimil de ropa a su casa.- DIJO que todo lo que contiene la pregunta es falso y mentira. Y que no comunicó a tal Francisco Flores ni lo conoce mas que de vista y que no vive en la Calle de las Moras, que no es su casa sino de Pedro de la Cruz y que la cajita tenia sus trapitos como tiene dicho y no sabe de tal quimil, y responde.- Preguntada si conoce a Angel Díaz y Matías Cosío, gachupines.- DIJO que no los conoce, y responde.- Repreguntada cómo dice lo referido, cuando consta de los autos que dicho Angel frecuentaba la casa de la confesante y vivía en un cuarto que se manda por un agujero que está en la pared de dicha su casa, con una mujer nombrada Josefa, que es la misma con quien la confesante entró a esconder en la casa de María de Mora cuando el presente Receptor fue a descerrajar su casa. Y así está conocido que la confesante es sabedora de los que ejecutaron dicho robo, y que este se repartiría en dicha su casa, pues se halló en una caja de ella alhajas de él. Porque se le requiere diga la verdad.- DIJO que no conoce a tal gachupín Angel, ni a la mujer Josefa porque, como tiene dicho, aquello no era su casa y no sabe de tal robo, y responde.- Fuéronle hechas otras muchas preguntas y repreguntas al cargo tocantes, y a todas respondió negativamente diciendo que lo que lleva dicho es la verdad, so cargo de su juramento hecho, en que se afirmó. Y no firma por no saber, Firmólo su procurador, Antonio José Vidaurre.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

CONFESION DE TERAN.- En la ciudad de México a diez y ocho de Diciembre de mil setecientos veinte años. Yo el Receptor, estando en la Real Cárcel de Corte para efecto de tomarle confesión a un hombre, preso por esta causa, estando presente le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad, y le fueron hechas las preguntas siguientes.- Preguntado como se llama, qué calidad, oficio, estado y vecindad tiene.- DIJO que se llama Angel Díaz de Therán, español, soltero, que se ha ejercitado en ser mozo de tienda y vivía en la Calle del Reloj, y es de treinta años de edad, y responde.- Preguntado si sabe la causa porqué se halla preso.-DIJO que no la sabe, y esto responde.-Preguntado qué noticias tiene del robo que se le hizo a Don Juan Basilio García la noche víspera de la Concepción y si sabe quienes lo ejecutaron.- DIJO que no ha sabido de tal robo, ni quienes lo ejecutaron, y esto responde.-Repreguntado. Como dice no saber la causa de su prisión, cuando lo es por el robo que se le hizo al dicho Don Juan Basilio García, y que, habiendo ido el presente Receptor a preguntarle al confesante por la casa de un paisano, Francisco, que vivía en la Calle de las Moras debajo de juramento, respondió el confesante que no sabía de tal casa, sino solamente de una donde entraba un paisano, Matías Cosío, que le parecía vivía en ella su amorío. Y, pasado el presente Receptor con el confesante para que enseñase dicha casa, y según las señas que había expresado dicho Matías, hallándose muy inmediato a la casa, según las señas, y unas mujeres en la ventana, reconvino el presente Receptor al confesante, era aquella la casa que iba a demostrar en donde estaban dichas mujeres en la ventana, respondió afirmativamente que no era la casa porque era más adelante, y emparejando con dicha casa en donde estaban dichas mujeres, y reconviniendo al confesante mirase bien si era aquella la casa que iban a buscar, porque producía malicia el que la atrancasen, volvió a responder que no era aquella porque era más adelante, y prosiguiendo poco más arriba de dicha cuadra, empezó a titubear diciendo que no sabía fijamente cual era dicha casa. Y conociendo el presente Receptor malicia en el confesante, le volvió a reconvenir demostrase la casa que decía del amorío de Matías que así importaba y respondió resueltamente que no sabía fijamente cual era, y que era preciso irle a preguntar a su compañero Matías, cual era la casa que decía porque el confesante no sabía la casa del paisano Francisco ni de mujer ninguna. Y que era preciso ver a su paisano Matías. Y habiendo salido de dicha Calle de las Moras e ido a casa de Don Juan Basilio García, robado, donde se hallaba detenido dicho Matías, le preguntó a este el confesante en presencia del presente Receptor: Hombre qué Francisco dices que vive en la Calle de las Moras. Y le respondió Matías: En casa de Pancho Frasco, el de las Mangas Coloradas. Y sin más razón que esta dijo el confesante al presente Receptor: Vamos. Y volviendo a la Calle de las Moras, al entrar en ella por la Calle de Santo Domingo, luego que llegó el confesante a la esquina de dicha calle, quedándose cubierto con la misma esquina, mostró afirmativamente el confesante la misma casa en donde estaban las mujeres en la ventana y atrancaron cuando pasó el presente Receptor. Siendo así que hay de distancia once puertas desde la esquina a ella, y sabiéndolo el confesante y no habiéndolo demostrado la primera vez, está convencido el que lo hizo con malicia, y más cuando consta de estos autos haber estado en dicha casa el robo que le hizo al dicho Don Juan Basilio García de que así mismo se halla convenido, el confesante cooperó en dicho robo. Y así se le hace cargo y se le requiere diga y confiese la verdad. Y quienes ejecutaron dicho robo. Y donde se traspuso en el intermedio que el confesante, maliciosamente, sacó al presente Receptor de dicha calle.- DIJO que no sabe nada de todo lo que se le pregunta, ni quien vivía en la casa, ni sabe de tal robo ni quien lo hizo, y que no supo de el hasta que el presente Receptor le tomo sobre ello declaración en casa del dicho Don Juan Basilio García, y que pide se le lea. Y habiéndosele leído "de berbo ad berbum".- DIJO que es suya y que la hizo como consta escrita y en ella se ratifica y no tiene que‚ le añadir ni quitar, y responde.- Repreguntado cómo dice lo referido con poco temor de Dios y en menosprecio de la Real Justicia, cuando está constante de los autos el cargo que se le ha hecho. Y así mismo consta de ellos que el confesante alquiló aquella casa al dueño de ella para Francisco Flores y Micaela su Amaría que se hallan presos. Y así mismo consta que el confesante comunicaba ilícitamente a una española nombrada Josefa que vivía en un cuarto inmediato a la casa de dicho Francisco Flores y su Amaría, que tenía hecho un agujero en la pared por donde se comunicaban las dos casas. Y este agujero no solo era para la comunicación de una y otra casa, sino prevencional para huirse por él si la Justicia los buscase por la casa de vecindad y ponerse en salvo, no solo sus personas, sino los robos que ejecutaban, como consta de estos autos, pues por dicho agujero se traspuso a la casa de vecindad el robo de Don Juan Basilio García, y de todo se le hace cargo. Y se le requiere diga la verdad.-DIJO no sabe nada de todo lo que se le pregunta y niega haber alquilado la casa al casero como se le pregunta porque es mentira, como también lo es decir tenga amistad con la mujer Josefa, porque no la conoce ni sabe quien es, ni menos al Francisco Flores, ni a la Micaela que se le pregunta y se hallan presos, y responde.- Preguntado cómo persiste en semejante negativa y se atreve a decir no conoce a Francisco Flores y a su amaría Micaela, cuando se le ha justificado en estos autos, que el confesante fue quien alquiló la casa para el dicho Francisco Flores y su amaría Micaela, y que la frecuentaba como también la ilícita amistad de la Josefa y con su propia negativa se convence el confesante haber cooperado al robo y saber quienes lo ejecutaron, y haberse guardado en dicha casa de Francisco Flores, en donde hallaron alhajas, de él para dar lugar a sacarlo de ellas maliciosamente. No demostró la casa la primera vez, y la negativa solo es con ánimo de evadirse del delito que ha cometido. Y así se le hace el cargo de todo, Y se le requiere diga y confiese la verdad.-DIJO que ya tiene dicho que no los conoce, que de todo lo que se le pregunta no sabe nada, y responde.- Y yo el Receptor requerí responda directamente a todos los cargos que se le han hecho y a todo respondió que no sabe nada de lo que se le pregunta.- Fuéronle hechas otras preguntas y repreguntas al cargo tocantes, y a todas dijo que no sabía nada debajo del juramento hecho en que se afirmó y no firmó porque dijo no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

CONFESION DE COSSIO.- In continenti, yo el Receptor, estando en dicha Real Cárcel para efecto de tomarle confesión a un hombre preso por esta causa, le hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad, y le fueron hechas las preguntas siguientes.- Preguntado cómo se llama, que‚ calidad, estado y edad y oficio tiene.- DIJO se llama Matías Ruiz de Cossío, español, soltero que se ha ejercitado en vender ropa por las calles, y vivíaen la Calle del Reloj y vinatería de Don Domingo Therán, que es de edad de veinte y cinco años aunque por su aspecto parece de treinta y esto responde.-Preguntado si sabe la causa por qué se halla preso.-DIJO que todavía no la sabe, y responde.- Preguntado cómo dice no sabe la causa de su prisión, cuando lo es por el robo que ha hecho a Don Juan Basilio García la noche víspera de la Concepción y constando de los autos por testigos de vista que vieron entrar dicha noche al confesante por la vinatería y quitar la tranca que está en la puerta que se manda con dicha tienda, y no lo vieron salir. Sin duda ninguna es reconocido que el confesante se quedó escondido en dicha tienda y abrió a la media noche a los demás sus compañeros para que entrasen a ejecutar dicho robo y más cuando el confesante era sabedor del dinero que estaba en el cajón. Por que se le apercibe diga y confiese la verdad, y quienes le ayudaron a ejecutar dicho robo y donde se guardó.-DIJO que confiesa haber entrado por la puerta de la vinatería a la tienda de mercancía de Don Juan Basilio García, y a quien le dijo Adiós, estando el susodicho actualmente hablando con la fiambrera: Y niega haberse quedado en la tienda, ni abiértola para que ejecutasen dicho robo, y responde.- Repreguntado cómo niega lo referido con poco temor de Dios y menosprecio de la Real Justicia, de no saber quienes ejecutaron el robo, cuando parte de él se halló en su casa de Francisco Flores y Micaela, su amaría que se hallan presos, en donde tiene declarado el confesante haber dormido aquella noche en la Calle de las Moras, jure del Frasco, que, así mismo, expresó en su declaración. Y así se le apercibe diga y confiese la verdad.-DIJO que niega saber de tal robo, ni conoce al hombre nombrado Francisco o Frasco que se halla preso, ni a la mujer Micaela, ni a la india, ni es la casa de estos donde tiene dicho durmió, ni el Frasco paisano porque se de que de dicho que se halla preso, como tiene dicho, no lo conoce. Ni es la Calle de las Moras la que el confesante dice, sino la calle en que viven unas mujeres a quien llaman las Moras o Sancajos, que es donde está el banco del herrador, no dicha calle, que es la donde tiene dicho durmió, y está pronto a dar dicha casa y paisano Francisco o Frasco que es arriero y responde.- Repreguntado cómo persiste en su negativa, negando ser la casa de Francisco Flores que se halla preso, la en que durmió el confesante aquella noche, constando de estos autos ser este el mismo que expresa en su declaración, por llamarse Frasco y ser la casa que demostró Angel Díaz, a quien el confesante envió a enseñarla y haberse hallado en ella parte del robo, y así, por estas razones, como por haber dicho que dicha noche que se ejecutó dicho robo, anduvo el confesante con el cochero del Gobernador de Tejas y negarlo esta, hasta el conocimiento de este     confesante, ni vivir en la casa del Estado. Está convenido por todos caminos en que fue él que ejecutó dicho robo y abrió la puerta de la tienda para que entrasen sus compañeros. Porque se le requiere diga y confiese la verdad.-DIJO que el mulato cochero del Gobernador de Tejas falta a la verdad, porque es cierto haber andado con él dicha noche, e ídose con él a la casa del Estado a ver jugar al Rentoy. Y, como tiene dicho y niega, ser este Francisco que se halla preso el Francisco con quien anduvo dicha noche y durmió en su casa, que est  pronto a demostrar, porque a este no lo conoce, ni sabe de tal robo, y que si su compañero Angel Díaz enseñó la casa de este Francisco que se halla preso, fue porque como antes había dicho el presente Receptor que era maliciosa y porque la vio cerrar, por esto la enseñó. Y que por ultimo no sabe de tal robo ni lo que se le pregunta y pide se le lea su declaración primera que hizo. Y habiéndosela leído "de berbo ad berbum".-DIJO que es suya, que la hizo como consta escrita y en ella se afirma y ratifica y siendo necesario la reproduce por su confesión, y responde.- Fuéronle hechas otras preguntas y repreguntas al cargo tocantes, y a todas dijo que lo que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento hecho, en que se ratificó. y no firmó por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

CONFESION DE FLORES EL MORO.- En dicho día, mes y año, yo el Receptor, estando en la Real Cárcel para efecto de tomarle confesión a otro hombre preso por esta causa. Estando presente le recibí juramento, que lo hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad, y le fueron hechas las preguntas siguientes.- Preguntado cómo se llama, qué calidad, estado, oficio y edad tiene.- DIJO que se llama Francisco Flores, español, soltero, de oficio herrador, que vive en la casa de vecindad de San Juan de Dios de edad de veinte y seis años, y responde.-Preguntado si sabe la causa de su prisión.-DIJO no la sabe, y esto responde.- Preguntado cómo dice no sabe la causa de su prisión, cuando lo es  por el robo que se ejecutó a Don Juan Basilio García en la calle de Santo Domingo.  Y cómo dice vivir en la puente de Amaya, casa de San Juan de Dios, siendo así que vive en la Calle de las Moras y así consta de estos autos, y en la casa del confesante se halló parte de dicho robo. Y consta también haberlo traspuesto por un  agujero que tiene la casa del confesante por donde se comunica a dicho cuarto que  cae a la casa de vecindad por donde se traspuso dicho robo. Y así se le apercibe diga y confiese la verdad, quienes acompañaron al confesante para ejecutar dicho robo, y donde se traspuso y ocultó, de que se le hace cargo.- DIJO que es falso todo lo que la pregunta contiene, ni sabe de tal robo, ni quienes lo ejecutaron, ni vivía en la Calle de las Moras, sino en la dicha casa de San Juan de Dios. Y que aunque entraba en dicha casa de la Calle de las Moras, era porque le debía el dueño de ella, Pedro de la Cruz, nueve pesos, y quedó a írselos pagando real a real o como lo tuviera y responde.-Preguntado cómo se atreve a negar lo referido con poco temor de Dios y en menosprecio de la Real Justicia, cuando está constante de estos autos, ser la casa de la Calle de las Moras donde vivía el confesante con la mujer presa nombrada Micaela, con quien tiene ilícita amistad y constar así mesmo en estos autos dos papeles, que son los que se le demuestran. Uno escrito a Roque de Figueroa, en cuya casa tiene dicho el confesante vivía, y dicho Roque tiene declarado ser falso y mentira y no vive en dicha casa y exhibió uno de dichos papeles que el confesante le escribió desde esta Real Cárcel para que lo declarase, y procediendo cristianamente, dicho Roque exhibió dicho papel que es uno de los que se le han demostrado. Y el otro, escrito a Lorenzo el platero, con quien tiene dicho el confesante anduvo la noche víspera de la Concepción, para que declare ser cierto haber andado juntos, y que un hermano de dicho Lorenzo, nombrado Manuel, dijera que durmió el confesante en su casa, que así mismo tienen dicho estos dos ser falso la cita que el confesante les hizo. Y su padre de estos exhibió dicho papel en que por él les dice el confesante declaren a su favor, en que no solo está  conocida su malicia, sino que añadiendo delito a delito, quería hacer jurar falso a dichos hombres y probar una coartada falsa para evadirse del cargo que le resulta de estos autos y de que se le hace cargo. Y se le requiere diga y confiese la verdad.-DIJO que niega haber escrito tales papeles, ni sabe quien los escribió y pide le pongan delante las personas que los exhibieron para que estos digan quien se los llevó. Y que no vivía en la Calle de las Moras, sino en la casa de Roque de Figueroa, y que si acaso el susodicho niega, ser  de temor y por que pensar  le han de hacer alguna cosa. Y que no ha tenido ilícita amistad con dicha mujer Micaela, porque solo la conoce de visita, como tiene dicho, y responde.-Preguntado cómo dice no vivía en dicha casa de las Moras cuando está constante de los autos el que Pedro de Herrera, dueño de ella se lo tiene dicho en su cara al confesante, y su mujer María de Mora, lo sacó de fila de presos y también se lo dijo en su cara, y así por todos modos está convenido y se conoce que cooperó a dicho robo, como también que es Amarío de dicha Micaela con la cual se fue huyendo a esconder luego que cayó la Justicia a su casa, al callejón de Santa Catarina Mártir y casa de Antonia de Almaraz, en donde cojieron al confesante acostado en una cama con dicha Micaela. Quien así mismo consta que de la casa de la Calle de las Moras sacó una cajita y un envoltorio de ropa por un agujero que se manda con un cuarto que cae a la casa de vecindad, y se presume que en dicha caja y envoltorio, iría dicho robo. El cual, habiéndose hallado parte de él en la casa del confesante,  es visto que lo ejecutó y sabe quienes son los demás que cooperaron a él, o lo ocultó en su casa de que se le hace cargo y se le requiere diga la verdad, y que trato o comunicación ha tenido con Matas Cossío y Angel Díaz, gachupines.-DIJO que no conoce a dichos gachupines, ni sabe de tal robo, ni vivía en la Calle de las Moras, ni la mujer Micaela es su amaría, ni lo cojieron con ella, y responde.-Preguntado cuantas veces ha estado preso, en qué cárceles y por qué delitos.-DIJO que una vez lo ha estado en esta Real Cárcel por un cuento de una mujer y que salió libremente, y responde.- Fuéronle hechas otras preguntas y repreguntas al cargo tocantes, y a todo dijo que lo que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho, en que se ratificó y no firmo por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año, yo el Receptor, estando presentes Angel Díaz Therán, Matas Cossío y Francisco Flores, españoles presos, les notifiqué el auto del cargo y prueba y término en él contenido y les requerí den poder a procurador de esta Real Audiencia para que los defienda, con apercibimiento que la omisión corre por su cuenta. Y dijeron lo oyen. Doy fe.-Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En la ciudad de México dicho día diez y ocho de Diciembre de milsetecientos veinte años, yo el Receptor les notifiqué el auto de cargo y prueba y termino en el  contenido a José de Aguirre, mestizo. A Pedro de Herrera y María de Mora, sueltos en fiado, y les requerí den poder a procuradores de esta Real Audiencia para que los defienda, con apercibimiento que la omisión corre por su cuenta, y entendidos, dijeron lo oyen. Doy fe.-Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año, yo el Receptor leí y notifiqué el auto de cargo y prueba y termino en él contenido a Antonio José Vidaurre, Procurador de Esta Real Audiencia en nombre de Micaela Gerónima y María Rosa, presas por esta causa para  que las defienda. y entendido.-Dijo lo oye.-Doy fe.-Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año, yo el Receptor notifiqué el auto de cargo y prueba y término en él contenido a Don Juan Basilio García, querellante en esta causa, y le requerí dé poder a procurador de esta Real Audiencia para que lo defienda, y entendido.-Dijo lo oye.-Doy fe.-Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año dicho, yo el Receptor, para efecto que se ratifique Miguel Therán, español. Lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y habiéndole leído "de berbo ad berbum" la deposición que hizo en estos autos.-DIJO que es suya, que la hizo como consta escrita y en ella se ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna y, siendo necesario, la dice de nuevo en este plenario Juicio por ser la verdad so cargo del juramento fecho, en que se ratificó y lo firmó.-Miguel de Therán.-Ante mi, Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RATIFICACION DE GOMEZ GANCEDA.- En dicho día y año, yo el Receptor, para efecto de que se ratifique Antonio Gómez Ganceda, lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que lo hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y habiéndole leído "de verbo ad vervum" la deposición que tiene hecha en estos autos.DIJO que es suya, que la hizo y depuso como consta escrita y en ella se ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna y siendo necesario la dirá de nuevo en este plenario Juicio por ser la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó, y no firmó porque dijo no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RATIFICACION DE PEDRO DE HERRERA.- En dicho día, mes y año yo el Receptor, para efecto de que se ratifique Pedro de Herrera, lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y habiéndole leído de vervo ad vervum la primera y tercera declaración. DIJO que son suyas y ambas las hizo como constan escritas y en ellas se ratifica y, siendo necesario, las dice de nuevo en este plenario Juicio por ser la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó y no firmó por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RATIFICACION DE CATARINA DE SAN ANTONIO.- En dicho día, mes y año, yo el Receptor, para efecto de que se ratifique Catarina de San Antonio, mulata, la hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y habiéndole leído la declaración de verbo ad verbum, careo y reconocimientos que tiene hechos en estos autos.-DIJO que son suyas y en ellos se ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna, y siendo necesario la dice de nuevo en este plenario Juicio por ser la verdad para el juramento fecho en que se ratificó y no firmó por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año, yo el Receptor para efecto de que se ratifique María Josefa, mulata, la hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad, y habiéndole leído de verbo ad verbum la deposición, careo y reconocimientos que tiene hechos en estos autos.-DIJO que todo ello es suyo y lo hizo como está escrito y en ello se ratifica por no tener que añadir ni quitar cosa alguna y siendo necesario la dirá de nuevo en este plenario Juicio por ser la verdad para el juramento fecho en que se ratificó y no firmó por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RATIFICACION DE JOSÉ DE MARIA.- En dicho día, mes y año dicho yo el Receptor, para efecto de que se ratifique José de María, lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y habiéndole leído de Verbo ad verbum la deposición que hizo en estos autos.- DIJO que es suya que la hizo y depuso como consta escrita y en ella se ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna y siendo necesario la dirá de nuevo en este plenario Juicio por ser la verdad para el juramento fecho en que se ratificó y lo firmó.-José deMaría. Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RATIFICACION DE SALVADOR DE TORRES.- En dicho día, mes y año, yo el Receptor para efecto de que se ratifique Salvador de Torres, lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y habiéndole leído de vervo ad vervum la deposición que tiene hecha en estos autos.-DIJO que es suya y la hizo y depuso como consta escrita y en ella se ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna y siendo necesario la dirá  de nuevo en este plenario Juicio por ser la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó y lo firmó.- Salvador de Torres.- Ante mí Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RATIFICACION DE ANTONIA DE ALMARAZ.- Dicho día, mes y año, yo el Receptor para efecto de que se ratifique, hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y habiéndole leído la deposición de verbo ad verbum que tiene hecha en estos autos.-DIJO que es suya y la hizo y depuso como consta escrita y en ella se afirma y ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna y siendo necesario la dirá‚ de nuevo en este plenario Juicio por ser la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó y no firmó por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RATIFICACION DE MANUEL DE CAMPOS.- En dicho día, mes y año, yo el Receptor, para efecto de que se ratifique Manuel de Campos, mulato, lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y habiéndole leído de verbo ad verbum la deposición que tiene hecha en estos autos dijo que es suya y la hizo y depuso como consta escrita y en ella se ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna y siendo necesario la dirá  de nuevo en este plenario juicio por ser la verdad par el juramento fecho en que se ratificó y no firmó por no saber.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RDO.- DON JUAN ANTONIO.- En dicho día ,mes y año, yo el Receptor para efecto de que se ratifique Don Juan Antonio de Robledo, lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que lo hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, Prometio decir verdad y habiéndole leído de verbo ad verbum la deposición que tiene hecha en estos autos dijo que es suya y en ella se ratifica por no tener que  le añadir ni quitar cosa alguna y siendo necesario la dirá‚ de nuevo en este plenario Juicio por  ser la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó y lo firmó.- Juan Antonio Robledo.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RDO. ROQUE DE FIGUEROA.- En dicho día, mes y año, yo el Receptor para efecto  de que se ratifique Roque de Figueroa, lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y habiéndole leído de verbo ad verbum la deposición que hizo en estos autos.-DIJO que es suya y en ella se ratifica por no tener que le quitar cosa alguna y que el papel que se le demuestra es el mismo que exhibió al presente Receptor y le escribió desde la Cárcel Francisco Flores a quien llaman el Moro, lo cual es la verdad so cargo de su juramento en que se ratificó y no firmó por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RDO. DE LORENZO PÉREZ.- En dicho día, mes y año yo el Receptor para efecto de que se ratifique Lorenzo Pérez Turcios, le hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad, y habiéndole leído de verbo ad verbum la deposición que hizo en estos autos.- DIJO que es suya y la hizo como consta escrita, y en ella se ratifica porque el papel que tiene exhibido su padre Nicolás Pérez Turcios es el mismo que  Francisco Flores les escribió desde la Real Cárcel, lo cual es la verdad y siendo necesario lo dirá‚ de nuevo en este plenario Juicio y lo firmó.- Lorenzo Pérez Turcios.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

RDO. MANUEL PÉREZ TURCIOS.- En dicho día, mes y año, yo el Receptor para efecto de que se ratifique Manuel Pérez y Turcios lo hice parecer ante mi y le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y habiéndole leído de verbo ad verbum la deposición que hizo en estos autos.-DIJO que es suya, que la hizo y depuso como consta escrita y en ella se ratifica por no tener que le añadir ni quitar cosa alguna y siendo necesaria la dirá‚ de nuevo en este plenario Juicio por ser la verdad para el juramento fecho en que se ratificó y lo firmó.- Manuel Perez.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

TESTIGO POR EL QUERELLANTE. FERNANDO DE ALBAREZ.- En la ciudad de México, a veinte de Diciembre de mil setecientos y veinte años, yo el Receptor, de presentación del querellante, hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse Fernando de Alvarez Luna, natural de los Reinos de Castilla y vecino de esta ciudad que vive a la Calle de San Francisco, de ejercicio tratante, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometio decir verdad y preguntado.- DIJO que el día que visitaron a los gachupines reos de esta causa, que se hallan presos y estando el testigo en la puerta de la Real Sala, llegó una mujer parda, flaca, delgada diciendo iba a ver visitar unos gachupines que les había arrendado un cuarto y era la conveniencia según le dijo al declarante, quien le preguntó si tenía algún cuidado, y dicha mujer le dijo iba a ver visitar a dichos gachupines a quienes les había arrendado un cuarto, y decían que habían ejecutado un robo en la calle de Santo Domingo, en la esquina que vuelve a la calle de los Cordovanes, a un buen hombre, y que al otro día de ejecutado dicho robo por la mañana, sacáronle una caja que tenía como de tres cuartos, que había estado en su casa, en que decían los vecinos de la casa había cuatrocientos pesos según su peso y que dicha caja no sabía donde la habían llevado. Todo lo cual le oyó decir el testigo a dicha mujer en la puerta de la Real  Sala y se lo contó y que esto mismo le vino a participar el querellante por ser su amigo.

Todo lo cual es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó, declaró ser de edad de treinta y tres años. Que las Generales no le tocan y lo firmó.-Fernando de Alvarez y Luna.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

TESTIGO DEL QUERELLANTE DOMINGO ANDRÉS.- In continenti, yo el Receptor, de señalamiento de dicho querellante, hice parecer ante mi a otro hombre que dijo llamarse Don Domingo Andrés de los Rios, tercero exterior de Nuestro Padre Santo Domingo, y dueño de Cajón en la Plaza Mayor, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad, y preguntado.-DIJO que el mismo día que tenían asegurado en la tienda de Don Juan  Basilio, al gachupín Matías, y procurando todos el ver si podían hacer que dijera donde estaba el robo, prometiéndole que no le vendría ningún perjuicio, le dijo el susodicho al declarante que no se cansara que si él hubiera ido como quería con el  Receptor no se hubiera perdido nada del robo.Y replicándole el que declara cómo decía lo referido, de que se conocía era sabedor de los que hicieron dicho robo. Respondió dicho Matías que lo decía por sospechas que tenía de dos sujetos que habían comido aceitunas la noche del robo en la vinatería de dicho Don Juan Basilio y que esto fue lo que pasó y la verdad so cargo de su juramento fecho en que se afirmó, y declaró ser de setenta y seis años. Generales no le tocan y no firmó porque dijo no saber escribir. Doy fe.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En la ciudad de México a veinte y uno de Diciembre de mil setecientos y veinte y uno años.-Por parte de José de Aguirre, suelto en fiado, se presentó por testigo ante mi el Receptor, a un hombre que dijo llamarse José Antonio Cortés, español, oficial de sastre que vive en la Calle de Santa Catarina Mártir, casado con Josefa Matencio, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y preguntado al tenor de la confesión de dicho Aguirre.-DIJO que al susodicho ha tiempo de catorce años y le consta es hombre de bien, de buenas costumbres, y siempre lo ha visto el testigo ejercitado en su oficio de velero, con su trato corriente, sin que haya necesitado para pasar, guardar en su casa ningunos robos, y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó, declaró ser de edad de treinta y tres años. Generales no le tocan, y no firmó porque dijo no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti dicho José de Aguirre, presentó por testigo ante mi el Receptor, a un hombre que dijo llamarse de José de Torres, español, maestro de sastre, que vive junto a Santa Catarina Mártir, casado con Nicolasa Monzón, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y preguntado al tenor de la confesión del dicho Aguirre.- DIJO que conoce al susodicho tiempo ha de cinco años y le consta que es hombre de bien, de buenas costumbre; sin haber oído ni sabido el testigo que en su casa se haya guardado ningún robo, porque para pasar no le necesita por tener su trato de velería, corriente y con créditos, lo cual es público en dicho barrio y la verdad so  cargo de su juramento fecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de treinta y cinco años. Generales no le tocan y no firmó por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho José de Aguirre presentó por testigo ante mi el Receptor a un hombre que dijo llamarse Antonio José de Aldana, español, soltero, de oficio sastre que vive en la puente de Amaya del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometio decir verdad, y preguntado por los particulares de la confesión de dicho José de Aguirre.- DIJO que conoce al susodicho tiempo ha de tres años y le consta ser hombre de bien, de trato y contrato, de buenas costumbres y que solo atiende a su trato de velería en que se ejercita. Y le consta al testigo que para pasar no necesita de que en su casa guarde ningunos robos, y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de diez y nueve años. Generales no le tocan, y no firmó por no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha,  escribano Receptor.

 

En dicho día, mes y año dichos, la parte de Pedro de Herrera, presentó por testigo ante mi el Receptor a un hombre que dijo llamarse Don Bartolomé Garrido, español, casado con Doña María Carrasco, maestro de platero, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y preguntado al tenor de la confesión del dicho Pedro de Herrera.-DIJO que conoce al susodicho hace tiempo de treinta años y le consta que es hombre de bien, de buenas costumbres, aplicado a su trabajo y oficio de zapatero, sin haber oído decir el testigo que en su casa haya guardado ningún robo y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo de su juramento fecho en que se ratificó, declaró ser de edad de cuarenta y dos años. Generales no le tocan y lo firmó.-   Bartolomé Garrido.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, dicho Pedro de Herrera presentó por testigo ante mi el Receptor a un hombre que dijo llamarse Francisco Vázquez, español, maestro de Golillero, que vive en la Alcaicería del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometió decir verdad y preguntado por los particulares del dicho Pedro de Herrera.-DIJO que conoce al susodicho tiempo ha de diez años y le consta que es hombre de bien, de buenas costumbres, aplicado a su oficio de zapatero, sin haber visto ni oído el testigo, que en su casa se guarde ningún robo,  porque así este como su mujer, son muy sencillos y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó, declaró ser de edad de cuarenta y cuatro años. Generales no le tocan y no firmó porque dijo no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año, el dicho Pedro de Herrera, para su descanso, presentó por testigo a Don Pedro de Aguilera, Portero del Consulado que vive en la Calle de la Compañía y para que declare le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho. Prometio decir verdad y preguntado. DIJO que ha tiempo de catorce años que tiene conocimiento de la persona de Pedro de Herrera, maestro de zapatero, y siempre lo ha conocido y tenido por hombre de bien, honrado y de buenos procederes y costumbres, sin haber sabido cosa en contrario ni oído decir se haya guardado en su casa ningún robo y que esto que  lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se afirmó y ratificó. Declaró cuarenta y tres años de edad. Generales no le tocan y lo firmó.- Pedro de Aguilera.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

Muy poderoso Señor: José Perez de Santoyo en nombre de Don Juan Basilio García, vecino y dueño de tienda en esta ciudad, por el recurso más competente en derecho, y sin que sea visto confundir, vulnerar o renunciar los que le competan, antes protextándolos a salvo para usarlos como y cuando y contra quienes le competan. Parezco ante V.A y DIGO que el día ocho de Diciembre (del año pasado de setecientos y veinte) en la noche, se ejecutó un robo en la tienda de mi parte, en que se llevaron más de quinientos pesos en reales y en géneros. Hecho ahora cálculo de lo que había y lo que falta, más de otros quinientos pesos, lo cual está plenísimamente justificado así en cuanto al cuerpo del delito, como en cuanto a la falta referida de géneros y reales, y, hecha averiguación del robo, se hallan implicados en él: Matas Cossío, Angel Díaz y Francisco Flores, y receptadores José de Aguirre, Pedro de Herrera y Micaela Gerónima de Arteaga y María de la Mora a quienes todos y a cada uno in solidum se ha de servir V.A de condenar en la restitución de dicho robo, a las costas de esta causa y, por el delito cometido, en las penas que sus superior arbitrio juzgase que son condignas a la enormidad del maleficio que perpetraron. Y para que declaren los socios, si los hubo, que prestasen auxilio para el delito. Los receptadores, contra quienes protexto pedir, y la persona  en que para la cantidad robada, si voluntariamente no quisieren hacerlo, se pongan a rigurosa cuestión de tormentos para el referido efecto, y no mas por estar todos plenamente convictos como la serie de las diligencias ministra: que ha lugar por lo que estas producen de derecho que reproduzco:  "Porque cuando hay muchos correos en el delito de hurto, contra todos y contra cada uno, in solidum, compete acción para la restitución de todo lo robado y, así mismo, a la pena que se impone a los que ejecutan el robo, se subyugan los receptadores. Y constando, o por la confesión del reo, o por informe o por otra especie de convención, que él ejecutó el delito, si no confiesa en cuyo poder existen las cosas robadas, a quienes las dio y quienes fueron cómplices, en subsidio de la verdad deben ponerse a cuestión de tormentos e iterárselas tantas veces cuantas al supremo juicio de V.A pareciere conveniente". Esto supuesto como in controverso, descendiendo a lo que consta es lo siguiente: De la deposición de los testigos y en la declaración de Matías Cossío es constante que la tarde del día ocho y su noche estuvo en la tienda de mi parte, que le bido contar dinero pagando y guardar el residuo, que serían más de los quinientos pesos expresados, de donde no salió pues ninguno de los que asisten a una y otra trastienda que tiene comunicación lo bido salía dándole margen a su osadía de quedarse encubierto dentro del discurso fundamentado de que unos por otros los asistentes de las tiendas discurrían, salió por la puerta que no estaba a su custodia; y se convence más el haberse quedado oculto con lo que por el Receptor de la causa, se certifica de haberse hallado abierta la puerta por dentro con la llave pegada a la chapa y esta sin lesión ni fractura alguna con que más que claro es que hizo el robo, abrió y se salió, y por esto otro día por la mañana encontrando a mi parte, se turbó y mudó colores porque es un pecado, mismo lo intimidaba y ocasionaba aquellos sobresaltos  de donde le vino el pavor que le transformó el semblante.- Declara lo más convicto lo que él mismo en sus declaraciones expone de que en la referida noche anduvo en consorcio de Francisco Flores su paisano que vive en la Calle de las Moras adonde se fue a dormir y cacheada la casa de este, se hallaron en ella alhajas de las que era constante se habían robado. Con solo esta diligencia, había pruebas para la condenación, pues la invención de la cosa robada en el que no es de buen vivir, y no diré de quien la hubo, es indicio no solo próximo y suficientísimo para tortura, mas también es violento propincuo y por él solo se puede venir a la condena, como dicen los doctores criminalistas. Pero aun todavía concurren otras circunstancias que igualmente contra este reo, y contra los otros dos Angel y Francisco, hacen vehementísima presunción por la cual puede así mismo procederse a la condenación.- Luego que vieron la dicha Micaela y Josefa, concubinas de Matías y Francisco, que el Receptor pasaba por allí, se turbaron y atrancando se huyeron dejando la casa por dentro cerrada, y en ella a una india. Pues no es verosímil que si estos no hubiesen ejecutado el robo, y estas no lo tuviesen en su poder y supiesen lo que hablan pasado, se escondiesen y huyesen solo por el aspecto de la Justicia, si no tenían delito por qué huyeron: Lo cierto es que huyeron porque el impío huye cuando ninguno lo persigue.- Corrobora más este asunto lo que el Receptor a la hoja 19 vtª expresa: Enviado Angel por Matías a que enseñase al Receptor la casa de dicho Francisco, no lo hizo, y reconvenido para que dijese si era en la que estaban asomadas las dichas Micaela y Josefa, dijo que no y contra lo propio que había dicho, negó el saber la casa, turbándose al proferir esto, mezclando cosas impertinentes, y acabando con que ni soplón ni alguacil era. Y volviendo a la casa de mi parte, con solo que Matías le dijo era la de Pancho el de las Mangas Coloradas, vino y demostró la que antes geminadamente había negado ser la de Matías, al cual lo acaba de convencer la temeraria infidación sin atender a la Religión del juramento con que intenta evadirse del cargo, llegando a tanto la audacia en el negar, que habiendo dado todas las señas que concurren en el dicho Francisco, después dijo que no era él. Esto es, prescindiendo de que dijo que aquella noche estuvo jugando con el mulato cochero de Don Martín de Alarcón, y examinado este negó que tal cosa hubiese sucedido.- Angel Díaz de la misma suerte, se halla plenamente convicto por todas las razones expresadas, por haber declarado Matías estuvo con él aquella noche, ser este su íntimo amigo, haber negado la casa, con que dio tiempo a que se trasladasen las alhajas robadas, la gran turbación que tuvo, la temeraria total negativa y lo que sucedió de que solo dando las señas Matías, de que la casa de Pancho el de las Mangas Coloradas era, llevó al Receptor a la casa que antes había negado, y este y el antecedente exuberantísimamente se convencen con negar ahora que el dicho Francisco es el que dijeron, y es así que dadas las señas de las mangas, luego fue este Angel a la casa de Francisco el que está preso, y examinada la india que quedó encerrada, dijo que este tenía las mangas coloradas.- En Francisco a mas de concurrir lo expresado, hallar  V.A. que luego que lo aprehendieron para apreciar la negativa coartada y su inocencia, escribió los dos papeles que están a la hoja 43 y 44, con los cuales solo había bastante para la condenación.- Pedro de Herrera y María de Mora después del notorio perjurio que hicieron, vinieron a confesar después de estar constante por las declaraciones de la muchacha María Rosa ( a quien tenía, como que es su tía, industriada para que negase ) de María de San Antonio y María Josefa que en su casa hablan puesto el dicho Francisco y Micaela una cajita ( en la cual estaba el dinero del robo ) y el quimil, con que constando que lo guardaron habiéndolo tantas veces negado y hasta que viendo que ya no podían negar más confesaron, es evidente el que fueron receptadores.- José de Aguirre, a más de constar por otras vías, él mismo confiesa que fue y sacó la caja y se la entregó a dicha Micaela, en la cual estaba el referido dinero, con que es constante que contribuyó en cuanto pudo a que el hurto quedase encubierto y que no se le volviese el dinero a su dueño. Ni la frívola escusa y pretextos de piedad le pueden sufragar, porque estos son mereinternos, y solo por las acciones exteriores se manifiestan, y siendo estas índices expresivos de que cooperó al robo, debe ser punido como pido.- Micaela y Josefa sin controversia alguna están calificadas receptatrices pues como todos deponen eran concubinas de los dichos Matías y Francisco, en sus casas se halló parte del robo, y a Micaela por último se entregó la caja, y así no tiene duda, lo conforme que es a justicia la punición en el modo que tengo pedido, por todo lo cual y demás favorable que he por expreso y insertado otro más jurídico pedimento.- A V.A. suplico se sirva demandar en todo como pido que es de justicia que pido con costas y juro Dios y a la Cruz en anima de mi parte nos es de malicia este pedimento. V .-Licdº Ahumada.-José Perez de Santoyo.     

México y Enero diez y ocho de mil setecientos y veinte y un años.-Traslado.-Señalado con una rúbrica.-Por la parte del querellante se pagaron veinte y siete reales de fixas hasta esta hoja, y lo firmé.-Alvarado.

PETICION DE MATIAS COSSIO PIDIENDO SE ABRA EL TÉRMINO DE PRUEBA. NOTA QUE NO FIRMA PORQUE DICE NO SABER.- M.P.S. Matías de Cosío, español preso en la Real Cárcel de esta Corte, en la mejor forma que haya lugar, digo que contra mi se procede por suponerme cómplice inculpado en el robo hecho de porción de reales y otras cosas a Don Juan Basilio García, mercader y vecino de esta ciudad, la noche siete de Diciembre de este año de mil setecientos y veinte, sobre que se me hizo cargo y se me recibió la confesión y la causa a prueba con término de nueve días. Y respecto de que así, por la imposibilidad de mi prisión, como por la ratificación de los testigos y otros inconvenientes, y por la cortedad del término no pude dar en él la que me conviene a mi justicia y defensa, para que estas no perezcan se ha de servir V.A de abrir el término de prueba por ocho días más y que los testigos que presentase se examinen al tenor de este escrito y sean preguntados si saben que la noche del referido día siete de Diciembre, dormí en la calle que llaman de las Moras, o Sancajos, en la casa de un hombre llamado Francisco, si me recojí en ella, digan la hora y me mantuve continuadamente sin faltar en toda ella hasta otro día, que por esto y ser como soy hombre de bien sin  haber dado nota de mi persona, ni haber sido jamás preso por causa alguna, tiene por falso y contra verdad el que yo interviniera en semejante maldad digan y den razón, y de la dicha información, mandar se me entreguen para alegar de mi justicia y deducir conforme a ella las defensas que me convengan, por todo lo cual.- A V.A. suplico se sirva de mandar hacer en todo como pido. Juro en debida forma y en lo necesario V.-Y no firmó por no saber.

México y Enero diez y ocho de mil setecientos y veinte y un años.-Autos.-Señalado con una rúbrica.

México y Enero diez y ocho de mil setecientos y veinte y un años. Señores.-Oliván.- Veguelluria.- Presente el Sr. fiscal, se restituye al término de prueba por seis días comunes y examínense los testigos al tenor de este escrito.-Gonzalez de Fonseca.

En la ciudad de México a veinte y tres de Enero de mil setecientos y veinte y un años, yo el Receptor, estando presente Don Juan Basilio García, querellante en esta causa, le hice notorio el nuevo término de seis días prorrogado a pedimento de Matías Cossío, reo, y le cité para la información que ofrece y dijo lo oye, doy fe.-Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año, yo el Receptor, estando presente Pedro de Herrera, María de Mora y José de Aguirre, sueltos en fiado, les hice notorio el nuevo término de seis días prorrogado en esta causa a pedimento de Matías Cossío, reo en ella, y dijeron lo oyen, doy fe.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

CITACION A LOS REOS.- En dicho día, mes y año, yo el Receptor, estando en la Real Cárcel de Corte y presentes Matías Cossío, Angel Díaz y Francisco Flores, reos  presos, les notifiqué el nuevo término de seis días prorrogado en esta causa y respondieron lo oyen, doy fe.-Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En dicho día, mes y año, yo el Receptor, estando presente Antonio José Vidaurre, Procurador de esta Real Audiencia, le notifiqué el nuevo término de seis días prorrogados en estos autos, en nombre de Micaela Gerónima la menor y María Rosa, india, presas y dijo lo oyó, doy fe.-Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

PRUEBA DE MATIAS COSSIO CON DIFERENTES TESTIGOS.- En dicho día, mes y año,  por parte de Matías Cossío y Angel Díaz, presos en esta causa presentó por testigo a un hombre que dijo llamarse Don Juan Gutiérrez, español, soltero, dueño de tienda de cacahuetería en la esquina de la Calle de San Francisco a la entrada de la Alcaicería, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y siendo preguntado.- Dijo que conoce a Matías Cossío de seis meses a esta parte y lo ha tenido y tiene por hombre de bien, honrado y de buenas costumbres y que ha frecuentado la casa del declarante y entrado a lo interior de ella donde suele tener el declarante alhajas de plata y de mucho valor, y nunca le ha faltado nada, y en sus tratos y contratos es muy fiel, legal y de toda confianza, sin haber oído ni sabido el que haya estado preso por ningún robo y que su habitación de él era en la esquina de Santa Catarina de Siena, mas no sabe el testigo donde durmió la noche del robo.- Y por lo que mira a Angel Díaz, ha cuatro años que le conoce y le sirvió al testigo en su tienda tiempo de seis meses, y lo echó por tonto e inútil y no por otra cosa, porque es muy hombre de bien, de tal suerte que por su legalidad, si el declarante tuviera más caudal que el que tiene, se lo entregara para que lo manejara por conocerlo como lleva dicho. Y así por estas razones, como por haberle oído decir a un gachupín, nombrado Juan  Antonio que dicho Angel había dormido en su casa la noche del robo, y que la llave de la puerta de la calle la había guardado aquella noche en la faldriquera: Tiene el testigo por siniestro, el que cooperase a dicho robo y que esto que lleva dicho es  lo que sabe y la verdad so cargo del juramento fecho en que ratificó, declaró ser de edad de cuarenta y cinco años, generales no le tocan y lo firmó.-Juan Gutierrez.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

2º TESTIGO JOSÉ MARTINEZ, ESPAÑOL.- En dicho día, mes y año, el dicho Matías  Cossío para dicha información, presentó por testigo ante mi el Receptor a un hombre  que dijo llamarse José Martínez Pocasangre, español, soltero que ejercita en una cacahuetería que está en la Calle del Reloj, del cual recibí juramento que hizo por  Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y preguntado al tenor de la petición de dicho Cossío.- DIJO que sobre lo que contiene dicho escrito no sabe nada, ni m s que ha tiempo de cuatro meses que conoce al dicho Matías y lo ha visto ejercitarse en andar vendiendo algunas prendas de ropa y otras y el testigo también le ha dado a vender y le ha dado muy buena cuenta, y lo ha tenido y tiene por hombre de bien sin haber dado que decir de su persona y que esto es solo lo que sabe y la verdad so cargo del juramento fecho en  que ratificó, declaró treinta y dos años de edad, generales no le tocan y lo firmó.-José Martínez de Pocasangre.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

3º TESTIGO MIGUEL GONZALEZ.- En dicho día, mes y año, el dicho Matías Cossío presentó por testigo a un hombre que dijo llamarse Miguel Gonzalez, ser español, casado con Micaela de Mesa, que se ejercita en tratar en la Carrera de Chalco y vive detrás de la Santísima Trinidad, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y preguntado al  tenor de la petición de dicho Cossío.- DIJO que lo que sabe y puede decir, es que la víspera de Nuestra Señora de la Concepción que ahora pasó, estando el testigo en la casa de su amigo Francisco Estrada, arriero que vive en la Calle de los Sancajos, o Moras, después de la Oración, llegó de ella dicho gachupín Matías, entonces fue cuando el testigo lo conoció y estuvieron parlando: Y se salieron el que declara, dicho Matías y Francisco Estrada, y se fueron a pasear a la Calle de los Mesones y a la de San Juan en donde se estuvieron como media hora y de allí se vinieron los tres juntos a la casa del Marqués, en donde estuvieron viendo jugar a unos mulatos, que no conocen, al Rentoy, y de allí se salieron los tres solos y esto sería como a las diez de la noche y dicho gachupín Matías fue a tocar a una vinatería que está en la esquina de Santa Catarina de Siena y no le quisieron abrir, por lo cual se fueron a dormir el testigo y dicho gachupín a la casa de dicho Francisco, en donde estuvieron hasta por la mañana a las seis que se salió el testigo y se fue y no supo más de dicho gachupín hasta ahora pocos días, que supo estaba preso, y que dicho Francisco Estrada, hacía quince días que se fue a Chiguagua y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó, declaró ser de edad de veinte y cinco años, que las generales de la ley no le tocan, y lo firmó.-Miguel Gonzalez.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

4º TESTIGO, MARIA INES, CASTIZA, MUJER DE FRANCISCO DE ESTRADA.- Dicho dia, mes y año, dicho Matías Cossío presentó por testigo ante mi el Receptor a una mujer que dijo llamarse María Inés, ser castiza, casada con Francisco de Estrada, español, de este reino que había quince días que se fue a Chiguagua por ser arriero  con mulas propias y que ahora vive en una casa de vecindad junto al Espíritu Santo, de la cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y preguntada al tenor de la petición del dicho Cossío.- DIJO que conoce al susodicho por ser amigo de su marido de la testigo y que la noche víspera de la Virgen que ahora pasó, estuvo dicho Matías en la casa de la testigo después de la Oración y se salió a pasear con dicho su marido y un mozo nombrado Miguel y volvieron como a las once de la noche diciendo habían estado en la Calle de San Juan, y se quedó a dormir dicha noche y dicho Matías y Miguel en la casa de la testigo, esto era en la Calle de los Sancajos, en donde vivía entonces la que declara con dicho su marido, y que otro día por la mañana, se fueron los dos huéspedes y que esto es lo que pasó, la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó, declaró ser de edad de veinte años, generales no le tocan y no firmó porque dijo no saber escribir.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En la ciudad de México a veinte y cuatro de Enero de Mil setecientos y veinte  y un año, por parte de Micaela Gerónima presentó por testigo ante mi el Receptor a  un hombre que dijo llamarse Matías Beltrán Español, soltero de ejercicio arriero que vive al barrio de Santo Tomás del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y siendo preguntado.-DIJO que conoce a Micaela Gerónima por quien es presentado y la ha tenido y tiene por una mujer virtuosa honesta y recogida, haciendo vida con su marido quien habrá cinco meses que salió a un viage adelante de la Puebla y la dejó en la calle del Hospicio en casa de una viuda llamada Dª Juana y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento en que se ratificó, declaró ser de edad de veinte y seis años, generales no le tocan y no firmó porque dijo no saber escribir.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti la dicha Micaela Gerónima apresentó por testigo a otro hombre que dijo llamarse Lorenzo Marchena, español, soltero de oficio sombrerero que vive junto al Arzobispado, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y siendo preguntado DIJO que conoce a Dicha Micaela desde muchacha y desde que se casó la visto hacer vida maridable con su marido, viviendo quieta y honradamente sin dar que decir. Y que había cinco o seis meses que salió su marido a un viage y dejó a dicha su mujer en la Calle del Hospicio en casa de una viuda nombrada Dª Juana, esto lo sabe el testigo por habérselo dicho dicha Micaela, lo cual es solo lo que sabe y la verdad so cargo del juramento que fecho tiene en que se ratificó, declaró ser de edad de veinte años. Generales no le tocan y no firmó porque dijo no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

 

En dicho día, mes y año, la dicha Micaela Gerónima presentó por testigo ante mi el Receptor a una mujer que dijo llamarse María Gertrudis de Rojas, española, viuda de Juan Domínguez, que vive en la Calle de Ortega, de la cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y preguntado.- DIJO que conoce a Micaela Gerónima desde que se casó con Juan Flores su marido y siempre la ha visto la testigo hacer vida con él, viviendo muy quieta y honradamente sin dar que decir; y habrá seis meses que se fue dicho su marido adelante de la Puebla y la dejó en la Calle del Hospicio según le ha oído decir la testigo a dicha Micaela, y que el día antes que la prendieran, le prestó una saya negra para ir a la Calle de las Moras en casa de una mujer que murió de parto, a ver al viudo, y esto lo supo la testigo por habérselo oído decir a dicha Micaela, como también que le había estado asistiendo a dicha mujer que murió de parto, y que esto es lo que solo sabe y la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó, declaró ser de edad de treinta y ocho años, generales no le tocan y no firmó porque dijo no saber.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

 

En dicho día, mes y año, dicha Micaela Gerónima presentó por testigo a otra mujer que dijo llamarse Doña Lugarda Hernández, española, viuda de Francisco de Mesa que vive en la Calle de Montealegre, de la cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y preguntada.-DIJO que ha tiempo de ocho o nueve años que conoce a la dicha Micaela Gerónima y a Juan Flores su marido y siempre la visto vivir quieta, honradamente con él sin haber dado que decir de su persona; y que poco antes de que la prendieran la encontró en la Calle de las Moras, y le dijo que su marido se había ido a la Puebla y dejádola en la Calle del Hospicio en casa de una viuda nombrada Dª Juana, y que le estaba asistiendo en la ocasión a una mujer que estaba muy mala de parto y vivía en dicha Calle de las Moras, y así mismo le consta a la testigo que la barriga que hoy tiene es del dicho su marido, porque cuando se fue, la dejó ya en cinta. Y que esto es solo lo que sabe y la verdad so cargo del juramento que fecho tiene en que se afirmó y ratificó, declaró ser de edad de cuarenta años, generales de la ley no le tocan y no firmó porque dijo no saber escribir.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En la ciudad de México a veinte y seis de Enero de mil setecientos y veinte y un año, por parte de Angel Díaz de Therán, español preso en la Real Cárcel de Corte, presento por testigo de descargo ante mi el Receptor, a un hombre que dijo llamarse Don Antonio Fausto Millares, ser español soltero de ejercicio cacahuetero que vive al Barrio de San Pablo del cual, para que declare, le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y siendo preguntado.- DIJO que conoce a Angel Díaz de seis meses a esta parte por haberle servido al testigo en su tienda tiempo de cinco meses y le consta que es hombre de bien, fiel, legal y de toda confianza; y en el tiempo que le sirvió al testigo no le faltó cosa alguna; antes si experimentó en él que es muy sencillo y atontado, sin ninguna malicia y que después que salió de su tienda del testigo, lo ha visto andar vendiendo prendas, y que no ha sabido ni oído decir que jamás haya cooperado en ningún robo ni haya estado preso, porque como lleva dicho, lo ha tenido y tiene por hombre de bien, y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó. Declaró ser de edad de veinte y siete años. Generales no le tocan, y no firmó porque dijo no saber escribir.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

OTRO TESTIGO A FAVOR DE ANGEL DIAZ.- En dicho día, mes y año, el dicho Angel Díaz presentó ante mi el Receptor a un hombre que dijo llamarse Francisco Antonio García, español, casado con Dª Tomasa Ruiz de Vargas, de ejercicio cacahuetero, que vive a la Puente de la Merced, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y siendo preguntado. DIJO que ha tiempo de tres o cuatro años que conoce al dicho Angel Díaz y lo ha tenido y tiene por hombre de bien honrado, sin haber oído decir el testigo, mal de él a persona ninguna, ni que haya estado preso ni cooperado en ningún robo, antes si ha experimentado el testigo, que tiene un natural muy sencillo y lo ha visto el testigo ejercitar en vender prendas, aunque no puede decir donde vivía, y que esto que lleva es la verdad so cargo del juramento que fecho tiene en  que se afirmo y ratificó, declaró ser de edad de treinta y cinco años, generales de  la ley no le tocan y lo firmó de que doy fe.- Francisco García de Ygareda.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En la ciudad de México dicho día, mes y año, por parte de Francisco Flores se  presentó por testigo ante mi el Receptor a un hombre que dijo llamarse Bernabé Antonio Pardo, español, casado con María Teresa de Figueroa, que se ejercita en ser músico y vive en la Puente de Amaya y Casa de San Juan de Dios, del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y preguntado.-DIJO que conoce a Francisco Flores tiempo habrá de dos o tres meses por haberlo visto y comunicado en el barrio y lo ha tenido y tiene por un hombre de bien, cortés y afable, sin haber oído decir mal a persona ninguna de él, aunque no sabe en qué se ejercita, ni en donde vive, y que esto que lleva dicho es lo que sabe y la verdad so cargo del juramento fecho en que se ratificó, declaró ser de edad de veinte y ocho años, generales no le tocan y firmó.-Bernabé Antonio Pardo y Súñiga.- Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

TESTIGO DE ABONO A FAVOR DE FRANCISCO FLORES.- En dicho día, mes y año, yo el Receptor, de señalamiento de Francisco Flores, hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse Bernabé de Lara, castizo casado con María de Aburto, oficial de herrador que vive en la Puente de Amaya del cual recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y  siendo preguntado DIJO que ha tiempo de cinco años que conoce al dicho Francisco por un hombre de bien, de buenas costumbres, sin haber dado qué decir de su persona, y lo ha visto ejercitar en su oficio de herrador y que esto es lo que sabe y la verdad so cargo del juramento en que se ratificó, declaró ser de edad de veinte y un años, generales no le tocan y lo firmó.-Bernabé Javier de Lara.-Ante mi Diego Ignacio de la Rocha, Escribano Receptor.

Muy Poderoso Señor: Francisco Flores, español preso en la Real Cárcel de esta Corte por decir ser indiciado en cierto robo, lo cual es falso, parezco ante V.A. y DIGO que respecto a que dichos autos se hallan conclusos y no tener para costear los gastos de Procurador y Abogado, para que no quede indefenso, se ha de servir V.A. de mandar que el Procurador y Abogado de Pobres me defiendan por tal, por tanto.-A V.A. pido y suplico así lo provea y mande, que es justicia que pido juro en forma y en lo necesario V.

México y Febrero doce de mil setecientos y veinte y uno.-Por ahora.- Señalado  con una rúbrica.

Real acuerdo y Febrero de mil setecientos y veinte y uno, se repatrió al Abogado Vargas.- Señalado con una rúbrica.

 

M.P.S José Perez de Santoyo, en nombre de Don Juan Basilio García, vecino y mercader de esta ciudad en los autos y causa criminal contra los que han resultado culpados en el robo que se hizo a mi parte en su tienda y lo demás.-Digo que la parte del reo sacó para responder a un traslado y aunque el término es pasado, no los ha vuelto al oficio dicho, ni alega cosa alguna por que le acuso la rebeldía.-A V.A., pido y suplico (habiendo por acusada dicha rebeldía) se sirva mandar que el Portero en todo hoy los cobre con apremio por ser pasado el término y de causa de haberlo ejecutado pido Justicia costas Vº.-José Pérez de Santoyo.

México y Febrero diez y nueve de mil setecientos y veinte y un años.-Siendo pasado el término, se cobren con la pena.- Señalado con una rúbrica.

RAZON.- El Procurador Vidaurre sacó los autos que a la vuelta se expresan desde el día quince del corriente como consta del conocimiento a que me remito.-Señalada con una rúbrica.

PETICION.- M.P.S. Antonio José Vidaurre por Francisco Flores preso en la Cárcel de esta Corte por suponerse cómplice en cierto robo y lo demás, respondiendo al cargo.-Digo V.A se ha de servir de declarar no proceder alguno y caso que proceda  absolverlo de la instancia de este juicio, que así ha lugar y procede por la favorable, y porque el cargo de Receptador que se le hace de la cosa robada, ciencia de los ladrones complicados. Y que intentó mediante unos papeles el que jurasen a su favor los testigos y la amistad ilícita con María Gerónima de Arteaga, española, no ha lugar tortura porque ni la ciencia está probada, ni la Receptación, ni menos la formal aprehensión de las alhajas robadas en poder de este, porque vivía distante de la Calle de las Moras a la Puente de Amaya, Pues las presunciones contra el reo no se hallan probadas, porque son indicios de indicios que significan significar, como dicen los doctores, y por estos no se ha de venir a tortura por ser actos remotos del indicio cualificativos siempre de la inocencia del reo, aun en lo mismo que se oponen en la acusación hecha por el querellante, hallo las totales defensas del reo, como a su vista se harán patentes en los Reales Estrados, por tanto.- A.V.A se sirva de mandar como pido que es justicia juro en forma costas V.-Ldº. Vargas.-Antonio José Vidaurre.

México y Febrero veinte de mil setecientos y veinte y uno.-Se repartió al Ldo. Aragón.-Señalado con una rúbrica.

Real Sala y Febrero veinte y siete de mil setecientos y veinte y uno.- El Procurador Ansares defienda con el Abogado nominado en la comienda de arriba los reos que faltan por defender y lo ejecute pena de doce pesos para el sustento de las Recogidas de Santa María Magdalena.-Señalado con una rúbrica.

PETICION.- M.P.S. José de Mora, vecino de esta ciudad, parezco ante V.A como mejor haya lugar y DIGO que habiendo otorgado Licencia de Cárcel segura por Pedro de Herrera en la Causa Criminal que contra él se ha seguido por haberse supuesto receptador y lo demás si fue suelto de dicha prisión mediante haberse dado dicha fianza; y aunque a mayor abundamiento, al tiempo de otorgarse, exhibí unos títulos de unas casas que le pertenecen, para que por ellos se viniese en conocimiento de tener bienes raíces y que no se ausentaría, no ha querido el escribano de Cámara entregarme dichos título. Y respecto de que estando otorgada dicha fianza, no hay inconveniente para que se me vuelvan en esta atención, y a  que el no hacerlo dicho escribano, es con  ánimo de perjudicarme.-A V.A suplico se sirva de mandar que el escribano de Cámara, luego y sin dilación alguna, me vuelva  dichos títulos sin dar lugar a nueva queja, que así es justicia que pido y en lo necesario V.- José de Mora.

México y Febrero veinte y dos de mil setecientos y veinte y un año, se le devuelvan quedando razón anotada en los títulos la hipoteca.- señalado con una rúbrica.

En veinte y dos de Febrero de mil setecientos y veinte y un año, en conformidad de lo pedido en la Petición de la vuelta, de José de Mora y del decreto a ella provehido, se entregaron al susodicho los títulos de las casas que posee en esta ciudad a la Calle de las Moras, los cuales presentó cuando hipotecó dichas casas en la fianza que otorgó por Pedro de Herrera a los catorce de Diciembre del año próximo pasado por la causa que contra él se sigue por haber dado a guardar una caja de dinero de un robo, los cuales títulos se componen de treinta hojas, y se halla la última de ellas autorizada y signada la última de ellas de Juan del Castillo, escribano Real y comienzan en la ciudad de México a veinte y tres de Febrero de mil y seiscientos y treinta y cuatro años. Y lo firmo.- José de Mora.

 

M.P.S., Juan de Dios Ansures por Pedro de Herrera español y José de Aguirre mestizo, sueltos en fiado por la causa criminal que contra Matías Cosío y compañeros se ha fulminado por el robo que se ejecutó a Don Juan Basilio García de porción de reales y ropa de una tienda de mercancía, respondo al cargo hecho a mis partes, salvos los derechos y recursos que demás les competan.-Digo que V.A se ha de servir de declarar no deber proceder el cargo que a mis partes se ha hecho, y caso que proceda absolverlos a lo menos de la instancia de este juicio sin costas y a sus fiadores por libres de la obligación que tienen otorgada que así procede por  lo favorable del proceso.- Y porque ni consta ni se presume ni aun por el querellante se dice que mis partes fuesen cómplices en la ejecución de dicho robo, ni tampoco tuvieron parte después de su ejecución en manera alguna, pues aunque en el cuarto de la vivienda de mi parte de Pedro de Herrera, se asienta haberse pasado un quimil de ropa y una cajita cerrada, está constante que fue sin noticia ni ciencia de ello mi parte, pues solo se hizo de consentimiento de su mujer, como ella misma dice, y este con el motivo y la sencillez e ignorancia que asienta y dice estimarse que todo le exculpa y totalmente le excusa de cualquiera pena, y como mujer le basta cualquiera apercibimiento para que en adelante no sea tan sencilla. Lo otro que no hay alguno que diga que lo que así se transporta al dicho cuarto de mi parte fuesen alhajas del robo, que es a lo necesario para que hubiera cargo, aun contra su mujer que en dicho transporte consintió.- Lo mismo milita así a mi parte José de Aguirre, y haber con más ignorancia que los antecedentes, ejecutó lo que de los autos consta, sin interés alguno, ni necesidad de él, por tener con que pagar, y sólo llevado del ruego de Micaela Gerónima, que siendo mujer, y no siguiéndose aun el in otro, ni debió recelarse porque no debió sospechar, en cuyos términos y negando lo perjudicial.- A V.A., suplico mande hacer y determinar como pido con justicia V.-Ldo. Aragón.

 

México y Marzo quince de mil setecientos y veinte y un años.-Traslado.- Señalado con una rúbrica.

M.P.S, Nicolás Antonio de Navia por Matías Cossío preso en la Cárcel de esta Corte por suponerse cómplice de cierto robo, y lo demás respondiendo al cargo.- Digo, que V.A, justicia mediante, se ha de servir de declarar no proceder contra mi parte alguno, y caso que proceda, absolverlo de la instancia de este juicio que sea lugar y debe ser, por los m‚ritos favorables que reproduzco.- Y porque no hay mérito alguno ni presunción aun violenta que persuada el que mi parte ejecutase el robo a que se le hace cargo, pues ni en su poder se hallaron alhajas de las robadas, y solo hay indicios de indicios, que con la suficientísima prueba que mi parte tiene dada y probada la asistencia total la noche en la casa de Francisco de Estrada la misma que se ejecutó el robo desvanecen, siendo incapaz de tortura y digno de absolución, como lo hará  patente el Abogado.-Nicolás Antonio de Navia.

México y Marzo treinta y uno de mil setecientos y veinte y un año.-Autos.-Señalado con una rúbrica.

RESPUESTA DEL FISCAL.-M.P.S., vuestro Fiscal vistos estos autos contra Matías Cossío español, Angel Díaz, Francisco Flores, Micaela Gerónima, María Rosa y demás por cómplices y culpados en el robo hecho a Don Basilio García dueño de tienda.- Dice se halla justificado y probada la existencia y, a falta de los reales y géneros, como así mismo el que el reo Matías, la tarde del día del robo se anduvo de una tienda a otra, de que se conoce quedó oculto para asegurar el tiro, y más a vista de como se halló la puerta, que junto con ser constante la compañía con Angel Díaz y Francisco Flores, y haberse hallado en la casa de estos alhajas del robo, reconocidas por tales, y haberse probado que la rea Micaela transportó una cajilla en que sin duda se guardaban los reales, a vista de las demás circunstancias del proceso de las variaciones de todos los reos, citas falsas y prevención de papeles, por aprobar su negativa y la que han tenido en su conocimiento, los convence reos del delito, por lo cual se ha de servir V.A., de condenarlos a todos a más del interés civil, en las en las penas en que se hallan incursos, que para les acusa en forma de lo expresado y demás que del proceso resulta; y pide Justicia. México y Abril treinta de mil setecientos y veinte y uno.-Ldo. Cantabrana.

México y Mayo dos de mil setecientos y veinte y uno.-Autos.-Señalado con una rúbrica.

 

PETICION.- M.P.S., Matías Ruiz de Cossío y Angel Díaz de Therán, naturales de los  Reinos de Castilla, presos en la Real Cárcel de esta Corte, en los autos sobre imputársenos un robo, como mejor proceda de derecho, decimos que esta causa se halla conclusa más ha de tres meses y porque tenemos satisfecho plenamente al cargo que se nos hace y con la dilación de la vista de los autos, estamos experimentando grandes necesidades, así por nuestra pobreza, como por hallarnos sin ningún conocimiento y ser recién venidos a este reino, por lo cual y para que cese  tanto padecer, se ha de servir V.A que el Relator de la causa, dé cuenta con ella y con preferencia a otra.- A V.A. pido y suplico así lo provea y mande por ser de justicia que es la que pido, juro en debida forma y en lo necesario V.- No sabemos firmar.

México y Abril veinte y dos de mil setecientos y veinte y uno.- El Relator de la causa dé cuenta con ellos.-Señalado con una rúbrica.

PETICION.- Matías Ruiz de Cossío. natural de los reinos de Castilla, preso en la Real Cárcel de esta Corte en los autos sobre decirse haberse hecho un robo en la Calle de Santo Domingo de esta ciudad.- Digo que ha muchos días que esta causa se halla conclusa y no se ha determinado por falta de número bastante de Señores, y porque hay estado al presente para ello, teniendo V.A presente ser forastero, recién venido a este reino y sin ningún conocimiento en él, se ha de servir su grandeza que el Relator dé cuenta con preferencia a otra, por lo cual.- a V.A pido y suplico así lo provea y mande por ser de justicia, que es la que pido, juro en debida forma y en lo necesario V.-No sabe firmar.

 

México y Abril veinte y nueve de mil setecientos y veinte y un año.-Dese después.- Señalado con una rúbrica.

 

SENTENCIA.- En los autos que de querella de Don Juan Basilio García se han seguido contra Francisco Flores, Micaela Gerónima, María Rosa, Matías Cossío y Angel Díaz, presos en la Real Cárcel de esta Corte por el robo hecho al querellante  de cantidad de pesos y otras cosas. Vistos V.

Fallamos atentos a los autos y méritos del proceso que debemos condenar y condenamos al dicho Francisco Flores a que su servicio personal se venda y remate en un obraje por tiempo de ocho años, cuyo procedido, deducidas las costas que se tasaren, aplicamos al dicho Don Juan Basilio en parte de pago de la importancia de su robo, y, cumplido que sea el referido tiempo, el obrajero a quien se repartiere, no le suelte, sino que lo reduzca a la Real Cárcel de esta Corte para que, en partida de Registro, sea remitido a los Reinos de Castilla. A la dicha Micaela Gerónima condenamos en cuatro años de recogimiento en el de Santa María Magdalena de esta ciudad y a María Rosa en cuatro meses de servicio en uno de los hospitales de esta Corte. Y por lo que toca a Angel Díaz y Matías Cossío, y en lo que mira a las costas que debe pagar dicho Francisco Flores, sea y se entienda prorrata las que a él le tocan y por esta sentencia definitivamente juzgando que se cumpla y ejecute sin embargo de suplicación y de la calidad del sin embargo. Así lo pronunciamos, mandamos y firmamos.- Don Juan de Oliván Revolledo.- Don Nicolás Chirino Vandesval.-Don Juan de la Veguellina y Sandoval.

En la ciudad de México a seis de Junio de mil setecientos y veinte y un año, estando en audiencia los Señores Oidor de turno y Alcaldes del Crimen de la Audiencia Real de esta Nueva España, dieron y pronunciaron las sentencias de esta otra parte contenida. Doy fe.-Don Juan de Alvarado Cantabrana.

En la ciudad de México a seis de Junio de setecientos y veinte y un años, yo el escribano de Cámara, estando en la Real Cárcel de esta Corte, y presentes Francisco Flores, Gerónima Micaela y María Rosa, les notifiqué la sentencia de la vuelta por lo que a cada uno les toca, y entendidos de su efecto dijeron lo oyen.Doy fe.-Don Juan de Alvarado Cantabrana.

En siete de Junio de mil setecientos y veinte y un año, se llevó María Rosa al Hospital de San Juan de Dios por el Ministro Miguel de Molina, y a Micaela Gerónima al recogimiento, Alonso de Adán. Y para que conste, pongo esta razón.-Don Juan de Alvarado Cantabrana.- Concuerda con su original a que me remito, doy fe.-Don Juan de Alvarado Cantabrana.

Queda en este Convento y Hospital de Nuestro Padre San Juan de Dios de esta ciudad de México, María Rosa india por la Real Sala en que los Señores la enviaron con Miguel de Medina, Comisario de la dicha Real Sala, para que haga el atole de los pobres enfermos. Y por que conste lo firmo en siete de Junio de mil setecientos y veinte y un año.-Fray Antonio de los Reyes. Prior.

 M.P.S, Francisco Flores español, natural de los Reinos de Castilla, preso en la Real Cárcel de esta Corte. En los autos sobre el robo que se dice haber ejecutado en la tienda de Don Juan García en la calle de Santo Domingo de esta ciudad, con lo demás que es la causa DIGO, que por auto de vista de ella, fue V.A servido de condenarme en ocho años de obraje aplicando la importancia al dicho Don Juan García y con la calidad de sin embargo de suplicación, y respecto a tener derechos que deducir y alegar, así en razón del robo, como en la intidad de la calidad de mi persona, se ha de servir V.A. se me conceda licencia para suplicar, por lo cual.-A V.A., pido y suplico así lo provea y mande, por ser de Justicia, juro en debida forma y en lo necesario V.- No sabe firmar.

México y Junio siete de mil setecientos y veinte y un año.- A la Sala y Vista se le concede la licencia que pide.- Señalado con una rúbrica.

En siete de Junio de mil setecientos y veinte y uno por el papel del Secretario, Don Juan de Alvarado, recibí a Micaela Gerónima en este Recogimiento de Santa María Magdalena y orden de la Real Sala, la entregó Alfonso de Aldana y para que conste lo firmé.-B. Don Manuel de Avilés.

REBELDIA.- M.P.S., José Perez de Santoyo en nombre de Don Juan Basilio García, vecino y mercader en esta ciudad en los autos y causa criminal que de su querella se sigue contra los que resultasen culpados en el robo que se le hizo en su tienda y lo demás.- DIGO que la parte de Francisco Flores sacó estos autos para expresar agravios, y, aunque el término es pasado y días mas no los ha vuelto al oficio dicho, ni alegado cosa alguna, por que le acuso de rebeldía.- A V.A., pido y suplico habiendo por acusada dicha rebeldía se sirva de mandar que el Portero, en todo, hoy cobre dichos autos con apremio por ser pasado el término, pido justicia costas V.- José Perez de Santoyo.

México y Junio diez y ocho de mil setecientos y veinte y un año. Por acusada y autos, y siendo pasado el término se cobren con la pena del auto acordado.- Señalado con una rúbrica.

 

El escrito de Francisco Flores para la prueba que ofreció de su naturaleza en la expresión de agravios. El Receptor Bazán y le rubricó. México y Junio veinte de mil setecientos de veinte y un año.- Bazán.

M.P.S. Antonio José Vidaurre por Francisco Flores, español preso en la Real Cárcel de esta Corte por suponerse cómplice en delito de robo y lo demás, expresando agravios, en virtud de la licencia que se le dio a mi parte para suplicar de la sentencia en que V.A le condenó en ocho años de obraje y lo demás.- DIGO que se ha de servir V.A hablado debidamente de revocar, suplir y enmendar dicha sentencia absolviendo a mi parte y dándole por libre que así ha lugar.- Y porque la aprehensión de la cosa que se dice, hurtada de la casa de este, no consta que la caja fuese suya ni en ella viniese; ni el que viniese su amada o estuviese allí es prueba.- Tampoco lo es el que Matías Cossío anduviese con él la noche que se ejecutó el robo, que a vista de que Angel Díaz y Matías Cossío se retrataron y depusieron que no era el dicho Francisco el que decían: y se prueba de que aquella noche estuvo jugando con el mulato, cochero de Don Martín de Alarcón, y mal pudiera andar con mi parte.- Lo otro que Matías Cossío expresa que Francisco Flores  es su paisano, de que se infiere que siendo de las montañas de Burgos dicho Cossío, dicho Flores es español y no se debe condenar en obraje y para ello se ha de servir V.A de mandar se le reciba información de como es hijo natural del Maestre de Campo Don José Muñoz de Castro, difunto que lo tuvo en las Montañas de Burgos y por haberlo traído sumamente pequeño de este reino, ignora quien fuese su madre; como dicho Maestre lo crió y trató de hijo y el susodicho de padre hasta que murió y lo tuvo en su casa.- Por lo que mira a los papeles de hojas 42 y 43.-La firma dice Frasco y este no es sino Francisco, fuera de que no sabe escribir ni firmar y con malicia los pudieran escribir los mismos que los exhibieron y todos son unos indicios remotísimos, por lo cual no se debe, hablando debidamente, imponer la pena impuesta por tanto.- A V.A. suplico así lo mande, pido justicia juro en forma costas V.- Ldo. Vargas.-Antonio José Vidaurre.

 

México y Junio veinte de mil setecientos y veinte y uno.-Traslado. Y en el otro si se le revisar  la información que ofrece con citación de la parte contraria para que si la quiere dar la dé.- Señalado con una rúbrica.

El Señor Protector Fiscal se da por notificado y citado con el decreto de la vuelta. México y Junio veinte de mil setecientos y veinte y un año.- Señalado con la rúbrica que acostumbra.

En la ciudad de México en cinco días del mes de Julio de mil setecientos veinte y un año, yo el Receptor, estando en la Real Cárcel de esta Corte, y presente Francisco Flores, le requerí me demuestre o señale las personas que se han de examinar como lo pide y se manda, y entendido dijo lo oye y que los presentar  y para que conste, lo asiento por diligencia.- Francisco Barón, escribano  Real Receptor.

M.P.S. José Perez de Santoyo en nombre de Don Juan Basilio García, vecino y mercader de esta ciudad en los autos y causa criminal contra los que han resultado culpados en el robo que a mi parte se hizo en su tienda y lo demás.- DIGO que uno de los reos sacó estos autos y no los ha vuelto al oficio dicho ni alegado cosa alguna, porque le acuso de rebeldía.- A.V.A pido y suplico (habiendo por acusada dicha rebeldía ), se sirva mandar que el Portero en todo hoy los cobre con apremio por ser pasado el término pido Justicia, Costas V.- Jose Perez de Santoyo.

México y Julio tres de mil setecientos y veinte y un año.- Hoy en todo el día, siendo pasado el término, se cobren.- Señalado con una rúbrica.

Real Sala y Julio ocho de mil setecientos y veinte y un año.-Señores.- Chirino.- Veguellina.- Sr. Fiscal.- Respecto a no haber dado la prueba ofrecida y ser pasado el término del derecho y estarle acusada rebeldía, se traigan los autos vistos.- Señalado con una rúbrica.

PETICION.- M.P.S Antonio José Vidaurre por Francisco Flores, preso en la Real Cárcel de esta Corte por suponerse ser ladrón y lo demás.- DIGO que pedí se abriese el término de prueba por seis días, para que dentro de él diese mi parte los testigos de su descargo por no haberlo dado que con efecto se concedió dicho término por V.A, y aunque se ha notificado se pasó porque los testigos estaban fuera de esta ciudad, en esta atención y porque es pobre y si no los da quedar indefenso y ahora han venido los testigos a esta ciudad, se ha de servir V.A. de mandar que dicho término concedido, se entienda y corra dicho término como está mandado, por tanto.- A V.A suplico así lo mande. Pido Justicia, juro en forma Costas  V.- Ldo Vargas.-Antonio José Vidaurre.

México y Julio quince de mil setecientos y veinte y un año.- Se le abre el término por tres días, y en ellos prueba lo que le convenga.- Señalado con una rúbrica.

En la ciudad de México a diez y siete días del mes de Julio de mil setecientos y veinte y un años. Yo el Receptor, estando en la Real Cárcel de esta Corte y presente Francisco Flores, le notifiqué el término de tres días prorrogado al escrito de la vuelta para que dentro de ellos dé la información que ofrece, el cual DIJO lo oye, doy fe.-Don Feliciano de Olloa y Sevilla, escribano Receptor.

En la ciudad de México a veinte y un días del mes de Julio de mil setecientos y veinte y un años. Yo el Receptor, leí y notifiqué el término de tres días nuevamente prorrogado, a José Perez de Santoyo, Procurador de esta Real Audiencia en nombre de Don Juan Basilio García su parte, el cual DIJO lo oye, doy fe.-Don Feliciano de Oyoa y Sevilla, escribano Receptor.

 

ESCRITURA DE VENTA DE FRANCISCO FLORES.- En la villa de Madrid a veinte y un días del mes de Noviembre  de mil setecientos y cuatro, ante mi el escribano y  testigos, el Sr. D. Diego Terán y Monjares, Caballero del hábito de Calatrava y ayuda de Cámara de S.M, vecino de esta dicha villa.- DIJO que por cuanto le toca y pertenece un esclavo llamado Francisco de la Oya, de edad de nueve años poco más o menos, color blanco, pelo bermejo, el cual lo hubo y compró a Don Diego de los Rios Sarosa, vecino de la ciudad de Almería por escritura de venta que aparece esta en ella a veinte y nueve de Abril del año pasado de mil setecientos y tres ante Miguel Antonio Romero, escribano de S.M. Según consta de ella, que original entrega con esta, con los demás instrumentos de su justificación y pertenencia, en cuya virtud tiene tratado con el Sr. Don José Muñoz y Estrada, Caballero del Orden de Santiago y Gentil Hombre de la boca de S.M, vecino así mismo de esta dicha villa, de venderle dicho esclavo. Y para que tenga efecto su celebración, desde luego en aquella vía y forma que más haya lugar de derecho.- Otorga, que por si y en nombre de sus herederos y sucesores, vende y da en venta al dicho Sr. Don José Muñoz, para si y los suyos, el dicho esclavo llamado Francisco de la Oya, por ser suyo propio y le pertenece al Sr. otorgante mediante dichos instrumentos para que sea esclavo suyo y está sujeto a esclavitud y servidumbre y con sus tachas buenas o malas a uso de feria franca, y por libre de todo gravamen, obligación e hipoteca, especial ni general, que no la tiene, en precio y cuantía de veinte doblones de a dos escudos de oro cada uno, que por el valor de dicho esclavo ha recibido del dicho Sr. Don José Muñoz y Estrada, de los cuales el dicho Sr. otorgante se da por contento y entregado a su voluntad. Y porque su recibo y entrega que confieso ha sido cierta y verdadera de presente, no parece renuncia las leyes y excepción de la non numerata pecunia, prueba de la paga y demás del caso, y como satisfecho y pagado de dicha cantidad, otorga a favor del dicho Don José Muñoz y Estrada, tan bastante carta de pago, como a su derecho y satisfacción convenga.- Y confiesa y declara que el justo y verdadero precio del dicho Francisco de la Oya, son los veinte doblones de a dos escudos de oro que así ha recibido y que no vale más, y caso que más valga en la cantidad que fuese, hace al dicho Sr. comprador y los suyos, gracia y donación buena, pura, mera, perfecta, acabada e irrevocable que el derecho llama fecha intervivos, sobre que a mayor abundamiento renuncia la ley del ordenamiento real hecha en Cortes de Alcalá de Henares, que trata de las cosas que se compran o venden por más o menos de la mitad del justo precio y los cuatro años en ella declarados para poder pedir rescisión o moderación de esta escritura a su justo precio, de que no se aprovechar ni sus herederos en tiempo alguno, y si lo hicieren no han de ser oídos ni admitidos en juicio ni fuera de él, y desde luego se desiste, quita y aparta y a sus herederos, del derecho y acción, propiedad y señorío que al dicho esclavo tiene, y le pertenece con todos los derechos de evicción, seguridad y saneamiento, lo cede y renuncia y traspasa así al dicho Sr. Don José Muñoz y Estrada y los suyos, y le da poder y facultad para que en su nombre tome y aprehenda la posesión o como quisiere del dicho esclavo, y en el entretanto que lo toma y aprehende, se constituye el Sr. otorgante y a los suyos por su tenedor y precario poseedor en forma.- Y como real vendedor de derecho es obligado, se obliga y a sus herederos, a la escisión, seguridad y saneamiento de dicho esclavo según práctica, uso y costumbre en estos Reinos y Señoríos de Castilla, todo ello en bastante forma de derecho.- Y para que así lo cumplir y había por firme y valedero en todo tiempo, se obliga en forma con todos sus bienes y rentas, así muebles como raíces, habidos y por haber y dio poder a las Justicias y Jueces de S.M. de cuales quiera parte que sean a cuyo fuero y jurisdicción se somete y en especial al de los Señores Alcaldes de esta Corte, Corregidores y Tenientes de esta villa de Madrid in solidum, para que a ello le compelan y apremien por todo rigor de derecho.........como si fuera por sentencia definitiva de  Juez competente pasada en autoridad de cosa juzgada en que lo recibe, y renuncia su propio fuero, jurisdicción, domicilio y la ley si convenerit de jurisditione omnium judicum, y todas las demás leyes, fueros, derechos y privilegios de su favor con la general en forma, en cuyo testimonio así lo otorgó y firmó, a quien doy fe conozco, siendo testigos Pedro de Esquerra, Domingo Antonio de Figueroa y Alonso Díaz, residentes en esta Corte.- Don Diego Therán.- Ante mi Benito de Figueroa.- Yo el dicho Benito de Figueroa escribano del Rey Nuestro Señor, residente en su Consejo y Procurador presente, fui a lo que dicho es y en fe de ello lo signé y firmé.- En testimonio de verdad.- Benito de Figueroa.

 

PETICION.- M.P.S., José Pérez de Santoyo en nombre de Don Juan Basilio García, vecino y mercader de esta ciudad, en los autos y causa criminal que de su querellante se sigue contra los que han resultado culpados en el robo que se le hizo en su tienda y lo demás.- DIGO que en esta causa, de pedimento de uno de los reos se abrió el término de prueba por uno muy corto, y respecto de tener mi parte que presentar cierto instrumento para en parte de ella para que lo pueda hacer.- A.V.A., pido y suplico se sirva de prorrogar dicho término de prueba por cuatro días más, pido Justicia Costas V.- José Perez de Santoyo.

 

México y Julio veinte y ocho de mil setecientos y veinte y un año.- Estando en término y se le haga saber a las partes.- Señalado con una rúbrica.

En dicho día, mes y año dichos, hice saber el decreto de la vuelta a Antonio José Vidaurre, a Nicolás de Navia, a Juan de Dios Ansures y a José Pérez de Santoyo, Procuradores de las partes en este pleito y al Sr. Fiscal por lo que le toca, doy fe.-Don Juan de Alvarado Cantabrana.

M.P.S., José Pérez de Santoyo, en nombre de Don Juan Basilio García, vecino y mercader de esta ciudad, en los autos criminales que estoy siguiendo contra Francisco Flores y Consortes por el robo que le hicieron en una de sus tiendas, como más haya lugar DIGO que V.A., se sirvió de condenar al dicho Francisco a que su servicio personal fuese vendido en un obraje por el tiempo de ocho años y que su procedido se aplicase a mi parte a cuenta de lo que este y los cómplices le llevaron; de la cual sentencia dicho Francisco suplicó expresando por agravios ser de condición libre y que se le infería notable en condenarle a servidumbre, siendo como dice que es español e hijo natural de Don José Muñoz de Estrada, para lo cual ofreció información y aunque se le pasó el tiempo asignado para darla y no lo hizo y volvió a instar su pretensión, y de facto tengo noticia la est  dando y porque esta representación es maliciosísima, y la prueba que pretende dar totalmente falsa, pues como consta de la escritura que en debida forma presentó, en tres hojas útiles, Don Diego Therán, Caballero del Orden de Calatrava, vecino de la villa de Madrid, vendió a este reo al dicho Don José Muñoz de Estrada en cuarenta pesos, y porque su pretensión solo se dirige a eternizar este negocio impidiendo se determine la causa, respecto de todos los socios.- A V.A., suplico que habiendo por demostrada dicha escritura, se sirva a mandar traer los autos vistos para definitiva, pido justicia Costas V.- Ldo. Ahumada.- José Pérez de Santoyo.

México Julio veinte y nueve de mil setecientos y veinte y uno.- Póngase con los autos y traslado.-  Señalado con una rúbrica.

M.P.S., Antonio José Vidaurre por Francisco Flores, español preso en la Real Cárcel de esta Corte por suponerse cómplice en cierto robo y lo demás.- Respondiendo al traslado que se me dio.-DIGO que V.A. se ha de servir de hacer y determinar en todo, como en mi escrito de expresión de agravios tengo propuesto, por no satisfecho y porque la escritura presentada es hecha por (jabelión) no conocido, que por ser instrumento fuera hecho de Reino, debía tener cuatro escribanos para su comprovación no consta de su identidad de la persona del reo, porque aquel se llama Francisco de la Oya y este Francisco Flores. Tampoco consta de su calidad en la escritura, con que el instrumento habla de otro y el primer vendedor, que fue Don Diego Therán, no da origen del dominio. Fuera de que la escritura es presentada fuera de término, porque el día veinte y uno se notificaron los tres días, con que se recibió a prueba por el mes de Julio, y a veinte y ocho del dicho se pidió prorrogación, pasado el término y, aunque se ha propuesto que es moro de nación, no consta, fuera que pudo ser dable, que dicho Maestre de Campo le comprase por ser su hijo y haberle tenido en alguna mora, y por esto no consta que dicho Maestre de Campo le vendiese a otro, pues yo no se cómo vino dicha escritura a manos de dicho Don Basilio de que se presume no ser ni tener derecho a su esclavitud, por lo cual debe ser citado el que hoy fuere su amo para que le defienda, porque no debe perder el esclavo conforme a la ley, por lo cual a V.A., pido así lo mande, pido Justicia juro en forma Costas V.- Ldo. Vargas.-Antonio José Vidaurre.

México y Septiembre cuatro de mil setecientos y veinte y uno.-Traslado.- Señalado  con una rúbrica.

M.P.S., José Pérez de Santoyo, en nombre de Don Juan Basilio García, vecino de esta ciudad en los autos que sigue contra Francisco Flores y socios sobre el robo que se le hizo en la calle de Santo Domingo.- DIGO que se me dio traslado de un escrito que el dicho Francisco presentó en que procuraba desvanecer no ser esclavo de Don José Muñoz de Estrada. Respecto de no ser del caso, renuncio el traslado negando lo perjudicial, y por estar ya los autos en estado, a V.A. suplico, que, habiendo por renunciado el traslado, se sirva de mandar que el relator haga relación de los autos, pido Justicia Costas V.- Ldo. Ahumada.- José Pérez de Santoyo.

México y Septiembre trece de mil setecientos y veinte y uno.- De su consentimiento vayan los autos al Relator.- Señalado con una rúbrica.

M.P.S., Matías Ruiz de Cossío, natural de los Reinos de Castilla, preso en la Real Cárcel de esta Corte por el robo que se me ha querido imputar y dicen se ejecutó en la Calle de Santo Domingo, en cuyos términos y lo más favorable parezco ante V.A, pidiendo en ellas que el Portero de esta Real Sala, cobre mis autos y los entregue al Relator y, aunque V.A., ha sido servido de mandarlo, como se pide, el dicho Portero no ha cumplido con su obligación, por lo que ha de servir V.A., de mandar debajo de graves penas que para ello se le impongan, que hoy en todo el día entregue al dicho Relator, para que en su vista, V.A., determine, como acostumbra, lo que fuere de Justicia, por tanto a V.A. suplico se sirva de hacer y determinar como llevo pedido, juro en la debida forma y en lo necesario V.

México y Septiembre trece de mil setecientos y veinte y un año.-El Portero los cobre pena de seis pesos.- Presente González.-Señalado con una rúbrica.

En los autos y causa criminal que ante nos se han seguido entre partes de la una el actor querellante Don Juan Basilio García, vecino y mercader en esta ciudad y de la otra reos acusados Matías Cossío español, Angel Díaz también español y Francisco Flores, presos en la Real Cárcel de esta Corte por el robo hecho al querellante, Pedro de Herrera suelto en fiado, María de Mora mulata su mujer, presa en su casa por Receptación y José de Aguirre, mestizo, velero suelto en fiado Vistos V.- Fallamos atentos los autos y méritos del proceso que por lo que mira a los dichos Matías Cossío y Angel Díaz Therán, españoles presos en la Real Cárcel de esta Corte, los debemos condenar y condenamos a que paguen la cantidad que se les prorratease y les cupiere (en concurso de los demás condenados a la satisfacción) prorrata de los mil pesos que importa el robo hecho a dicho querellante, y no teniendo lo que les cupiere, se pongan en obraje donde los devenguen, y habiendo devengado, o no siendo necesario porque eximan de cualquiera suerte (y en los tiempos correspondientes a uno u otro caso), salgan desterrados de esta ciudad cincuenta leguas en su contorno y por tiempo de cinco años, que cumplan precisa y puntualmente pena de cumplirlos doblados en un presidio ultramarino. Y a los dichos Pedro de Herrera y María de Mora los debemos condenar y condenamos así mismo a que paguen la cantidad que se prorrateare y por su defecto se proceda ejecutivamente contra sus bienes y el fiador de dicho Pedro de Herrera, y dichas cantidades se entreguen a dicho Don Juan Basilio querellante; y más les condenamos en las costas de esta causa que se tasan por el tasador de esta Real Audiencia. Y por lo que mira al dicho José de Aguirre le debemos absolver y absolvemos de la instancia de este juicio, y mandamos se le desembarguen los bienes que por esta causa le estaban embargados, y declaramos por libre a su fiador: Y por lo que toca a Francisco Flores, lo acordado. Y por Josefa, ausente, solicítese su aprehensión y dese cuenta y por esta nuestra sentencia definitivamente juzgando la cual se guarde cumpla y ejecute sin embargo de suplicación y de la calidad del sin embargo, así lo pronunciamos firmamos y mandamos.- Don Juan de Olivan Revolledo.- Don Nicolás Chirino Vandesval.- Don Juan de Beguellina y Sandoval.

En la ciudad de México a tres de Octubre de mil setecientos y veinte y un año, estando en audiencia los señores Oidor de Turno y Alcaldes del Crimen de la Audiencia Real de esta Nueva España, dieron y pronunciaron la sentencia de esta otra parte contenidos doy fe.- Don Juan de Alvarado Cantabrana.

En la ciudad de México a cinco de Octubre de mil setecientos y veinte y un año, yo el Receptor, estando presente Don Juan Basilio García, querellante en estos autos, leí y notifiqué la sentencia de la vuelta en su persona que conozco, y entendido dijo lo oye, doy fe.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En la ciudad de México a siete de Octubre de mil setecientos y veinte y un años, yo el Receptor, estando en la Real Cárcel de Corte, y presente Angel Díaz Therán, reo en ella, le notifiqué la sentencia de la vuelta en su persona que conozco, y enterado de su contexto DIJO lo oye doy Fe.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

In continenti, yo el Receptor, estando en dicha Real Cárcel y presente Matías Cosío, español, reo preso en ella por esta causa, le leí y notifiqué la sentencia de  la vuelta según se contiene y para los efectos que expresa, y entendida DIJO lo oye, doy fe.-Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

En la ciudad de México a once de Octubre de mil setecientos y veinte y un año, yo el escribano Receptor, estando presente Pedro de Herrera a quien conozco, le leí y notifiqué en su persona la sentencia que antecede y entendido de su efecto DIJO lo oye, doy Fe.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

Concuerda con su original a que me remito, doy Fe.- Don Juan de Alvarado Cantabrana.-Corregido.-señalado con una rúbrica.- De oficio señalado con una rúbrica.

Real Sala y Septiembre veinte y cinco de mil setecientos y veinte y un año. Señores.- Oliván.- Chirino.- Veguellina.- Sin perjuicio de la Vista, declare la viuda, mujer que fue de Don José Muñoz y Estrada, si el reo Francisco Flores, preso en la Real Cárcel de esta Corte, si es el mismo Francisco de la Oya contenido en la escritura de esclavitud presentada. Para lo cual hoy en caso necesario se saque de  la Cárcel y se lleven a su presencia y póngase en estos autos testimonio relativo de lo que consta en los que se siguieron en la auditoría de guerra sobre la condición del dicho Francisco Flores o Francisco de la Oya, y hecho, se traiga para determinar.-Señalado con tres rúbricas.-Ante mi Don Juan de Alvarado Cantabrana.     

En la ciudad de México a siete de Septiembre de mil setecientos y veinte y un año, yo el Receptor, en cumplimiento del auto de la vuelta, estando en la casa de la morada de Dª Juana de Guevara, viuda de Don José Muñoz de Estrada y presente, de que doy fe, le hice saber el mandato de los Señores de la Real Sala para el reconocimiento que se manda haga de Francisco Flores, preso en la Real Cárcel de Corte y entendida DIJO que mediante a hallarse en cama y sumamente indispuesta aun para verlo en su casa, pedía y suplicaba que la diligencia se entendiera con Don Gerónimo Muñoz, hermano de dicho su marido Don Jose Muñoz y con su hijo Don Ignacio Muñoz, su hijo, quienes lo conocen y pueden pasar a reconocerlo a la Real Cárcel de Corte. Y para que conste lo asiento por diligencia.- Diego Ignacio de la Rocha, escribano Receptor.

Real Acuerdo de México y Octubre siete de mil setecientos y veinte y un año. Señores.- Oliván.- Chirino.- Beguellina.-

Habiéndose dado cuenta de la diligencia de suso, se mandó se entienda la diligencia y reconocimiento con las personas que expresa la viuda de Don José Muñoz.-Señalado con la rúbrica del Receptor.

En la ciudad de México a siete de Octubre de mil setecientos y veinte y un año, en cumplimiento del decreto de la Real Sala, yo el escribano de Cámara, estando en la Real Cárcel de Corte para el reconocimiento que se manda hacer, hice formar una fila de presos de más de veinte hombres y entre ellos Francisco Flores, preso por esta causa, y estando puesta, hice parecer ante mi a Don Gerónimo Muñoz de Estrada, y estando presente, le requerí se pase por ella, y hallando al dicho Francisco Flores o Francisco de la Oya, mozo esclavo contenido en la escritura presentada, lo saque del brazo. Y para ello le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y, habiéndose paseado por dicha fila de presos, sacó de ella al dicho Francisco Flores diciendo ser este el Francisco de la Oya, esclavo de Don José Muñoz de Estrada su hermano, a que dicho Francisco respondió que no sabía ni nunca se le hizo saber era tal esclavo, porque cuando abrió los ojos y tuvo uso de razón, se halló en la casa de Don José de Estrada en Madrid, y cuando el susodicho pasó a este Reino, vino el que responde con él y le sirvió de cochero a Doña Juana de Guevara, su mujer, pero nunca se le dijo era su esclavo. Y después que murió dicho Don José, viéndose desamparado, se colocó de cochero del Sr. Alcalde de Corte Don Juan Francisco de la Peña, y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo de su juramento fecho en que se ratificó, y el dicho Don Gerónimo declaró ser de edad de treinta y seis años, y lo firmaron el que supo.- Gerónimo Muñoz.-Don Juan de Alvarado Cantabrana.

In continenti, yo el escribano de Cámara, para dicho reconocimiento, estando formada dicha fila de presos y entre ellos el dicho Francisco Flores o Francisco de la Oya, hice parecer ante mi a un hombre que dijo llamarse Don Ignacio Muñoz de Estrada, hijo legitimo de Don José Muñoz de Estrada y de Doña Juana de Guevara y le requerí se pasee por dicha fila, y hallando en ella a Francisco de la Oya, mozo esclavo de la dicha su madre, lo saque del brazo, y para ello le recibí juramento que hizo por Dios Nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho, prometió decir verdad y habiéndose paseado por dicha fila, sacó luego de ella, por el brazo al dicho Francisco Flores, diciendo ser este Francisco de la Oya, mozo esclavo de Doña Juana de Guevara su madre, y que esto que lleva dicho es la verdad so cargo de su juramento en que se ratificó. Declaró diez y seis años de edad y lo firmó. Y para que conste lo asiento por diligencia.- Ignacio Muñoz.- Ante mi Don Juan de Alvarado Cantabrana.

En la ciudad de México en doce días del mes de Octubre de mil setecientos y veinte y un año. Estando en casa de la morada del Secretario Don Juan de Balbuena, escribano de la Auditoría General de este Reino, yo el escribano Real y Receptor, estando presente el susodicho, le leí y notifiqué que el auto que está por principios de estas diligencias en lo pertinente, y entendido de su efecto DIJO que los autos que se refieren en dicho auto, paran en la Real Audiencia en el oficio de Don José de Medina, escribano de la Cámara de ella, y esto respondió y firmó doy fe.-Juan de Balbuena.- Juan Antonio de Alegría, escribano Real y Receptor.

Real Sala y Octubre diez y seis de mil setecientos y veinte y un año.- El Sr. más antiguo de esta Real Sala, escribir billete al Sr. más antiguo de la Real Audiencia para que el Teniente de Cámara de Medina, muestre los autos al presente escribano de Cámara, para que ponga el testimonio prevenido cerca de la naturaleza de Francisco de la Oya.- Señalado con una rúbrica.

Se escribió el billete que previene el Decreto y lo escribió el Portero José Delgado al Sr. Dn. José Joaquín de Uribe como más antiguo de la Real Audiencia.-Señalado con una rúbrica.

M.P.S. Matías Ruiz de Cossío y Angel Díaz de Therán, naturales de los Reinos de Castilla en las montañas de Burgos y presos en la Real Cárcel de esta Corte en los  autos con Don Juan Basilio, mercader y vecino de esta ciudad, como mejor proceda de derecho decimos que por el proveído en vista fue V.A servido de condenarnos en la paga de ciento y cincuenta pesos prorrateados a cada uno, y por defecto de no exhibirlos, se nos pusiese a devengarlos en un obraje con otros particulares que contiene dicha sentencia y porque es con la calidad del sin embargo y tenemos suficientes derechos que deducir y alegar, para poderlo hacer se ha de servir V.A. concedernos licencia para suplicar y que por pobres y forasteros se nos nombre abogado y procurador, a que se le entreguen los autos para expresar agravios, por tanto.- A V.A. pedimos y suplicamos así lo provea y mande por ser de justicia juramos en debida forma y en lo necesario V.-Y no firman.

México y Octubre nueve de mil setecientos y veinte y un año.-A la sala.- Y visto por el Sr. Chirino.- Beguellina.- Concédeseles.- Señalado con una rúbrica.

M.P.S., Matías Ruiz Cossío y Angel Díaz Therán, naturales de las montañas de Burgos, presos en la Real Cárcel de esta Corte por decirse somos indiciados en cierto robo y lo demás, decimos que se nos concedió licencia para suplicar de la sentencia por V.A. pronunciada y respecto de que habiéndose ocurrido por nuestra parte al oficio para que se entregasen los autos a nuestro procurador para expresar  agravios, poder y delegar lo que nos convenga, se nos ha dicho no tenemos lugar dicha entrega por estar embarazados los autos en dichas diligencias, y porque de esto se nos sigue notable perjuicio, para que este cese se ha de servir V.A. de mandar se nos entreguen in continenti sin embargo de dichas diligencias e imponiéndole al oficio graves penas para su cumplimiento.- A V.A. pedimos y suplicamos así lo provea y mande en que le uniremos merced con justicia, juramos en forma V.

México y Octubre once de mil setecientos y veinte y uno.-Autos.- Señalado con una rúbrica.- Y después se manda que determinado el punto que está visto por lo que mira a Francisco Flores, se entreguen a estas partes para que expresen agravios.-Señalado con una rúbrica.

El Rey.- Conde de Galve, Pariente Gentil Hombre de mi Cámara, Virrey Gobernador y Capitán General de las Provincias de la Nueva España y Presidente de mi Audiencia Real de México, a la persona o personas a cuyo cargo fuese su gobierno. La Sala del Crimen de esa Audiencia, ha dado cuenta en carta que se recibió en primero de Diciembre de mil seiscientos y noventa y uno, de que habiendo condenado a José de Acasio, español, a que sirviese dos años en las islas Filipinas de soldado con paga y sueldo ordinario, y poner en la lista de los rematados. Y entregándose para este fin revocasteis la sentencia: que hallándose condenado por la Sala Andrés Sánchez a servir en el castillo de San Juan de Ulúa dos años por sentencia de vista y revista por causa que contra él se fulminó, estando preso en la Cárcel, le hicisteis soltar, y que a Juan y Diego de Salazar, delincuentes y sentenciados a muerte en ausencia y rebeldía, por un omitido, los indultasteis a instancias del Capitán Don Diego de Salazar su padre, contraviniendo en todo a lo dispuesto por Leyes Reales que prohiben a los Virreyes dar mandamientos de soltura a los que están presos por la Sala e indultar delitos a los que ha condenado, no siendo en los casos y ocasiones en que se les concede facultad para ello, de cuyas resoluciones la inobservancia de mis órdenes, suplicándome que enterado de los testimonios que remite, restituya a la Sala los derechos, regalías y autoridad vulnerada, y aplique el remedio conveniente.- Vista su representación e instrumentos en mi Consejo de Indias, y oído sobre ello al Fiscal.- He resuelto declarar excedisteis en haberos introducido en el conocimiento de las tres causas expresadas. Para que en este conocimiento no embaraceis, obre por sí la Sala libremente en todas las causas de su jurisdicción sin entremeteros en ellas en ningún tiempo con pretexto ni motivo alguna, que así conviene a mi servicio y a la buena administración de justicia. Y de esta resolución se participa a la Sala por despacho de este día con lo demás que ha parecido necesario para que lo tenga entendido. De Madrid a treinta de Diciembre de mil seiscientos y noventa y ocho años.- Yo el Rey.-

Por su mandado del Rey Nro. Sr.- Don Bernardino Antonio de Pardiñas Villar de Francos.- La cédula arriba escrita mandé sacar de mis libros legales.- Duplicado en Madrid a veinte y nueve de Septiembre de mil seiscientos y noventa y ocho años.-Yo el Rey.-Por mandado del Rey Nro. Sr.- Don Francisco de Sierra Alta.-Señalado con cuatro rúbricas a lo que parece de los Señores del Consejo.

 

En la ciudad de México a treinta de junio de mil seiscientos y noventa y nueve años, estando en audiencia los Señores Licenciados Don Fernando López de Ursino y Orbaneja, Don Francisco Salazar y Arce, Don Manuel Suárez Muñiz, Caballero del Orden de Calatrava, y Don Alonso de Avella Fuertes del Orden de Alcántara, Alcaldes del Crimen de la Audiencia Real de esta Nueva España, habiendo recibido y  visto la Real Cédula de la hoja antes de esta, cojídola en sus manos, besádola y puesto sobre su cabeza.- Dijeron la obedecían y obedecieron con la veneración y reverencia debida a carta de Nuestro Señor y Rey natural (que Dios guarde muchos años), y que se guarde, cumpla y ejecute según y como se contiene y mandaron se asiente en los libros de Reales Cédulas y autos acordados de esta Real Sala, se lleve al Fiscal de esta Real Sala y se traiga original, y así lo proveyeron y rubricaron.- Señalado con cuatro rúbricas.

 

M.P.S. vuestro Oidor Fiscal, dice que lo que se le ofrece sobre lo contenido en esta Real Cédula, tiene respondido en otra de treinta de Diciembre de noventa y seis a que se remite y pide se junte. México y Noviembre veinte y dos de seiscientos y noventa y nueve.- Ldo. Don Baltasar de Jovar.

 

México y veinte y dos de seiscientos y noventa y nueve.- No estando asentada en el Libro de Reales Cédulas, se asiente.-Señalado con una rúbrica.- Concuerda con la Real Cédula ordenamiento respuesta del Sr. Fiscal y razón inserto todo; que original queda en el libro séptimo de Reales Cédulas y autos acordados de esta Real Sala y a hojas ciento y veinte y ocho y ciento y veinte y nueve de él a que me remito. Y para que conste donde convenga, de mandato de la Real Sala, doy el presente en la ciudad de México a nueve de Febrero de setecientos y diez y nueve años, siendo testigos a lo ver sacar, corregir y concertar con su original Marcelo de Palacios y Juan Antonio Barrasa presentes.-Don Juan de Alvarado Cantabrana.-Corregido.-Señalado con una rúbrica.

Excmo. Sr. Don Matías Ruiz de Cossío y Don Angel Díaz de Therán, naturales de las montañas de Burgos en los Reinos de Castilla, presos en la Real Cárcel de esta Corte por la causa que se nos ha fulminado en la Real Sala del Crimen de querella de Don Juan Basilio sobre habérsenos imputado complicidad en cierto robo que se le hizo en esta ciudad, reclamando así mismo el interés. Parecemos con debido rendimiento ante la grandeza de V.E. y decimos que Habiéndose visto nuestra causa por dichos Señores de la Real Sala fuimos condenados por sentencia de vista a que pagásemos prorrateado el interés de la parte y las costas, y que por su defecto lo pagásemos con nuestro trabajo personal en un obraje, cuya sentencia se pronunció sin embargo y, porque habiéndosenos notificado interpusimos recurso para la suplicación, que se nos concedió, ocurrimos por nuestro apoderado al oficio de Don Juan de Alvarado, teniente del escribano de Cámara, para que se llevasen los autos a nuestro Abogado para expresar agravios, dio por respuesta no podía entregarlos por estarse ejecutando varias diligencias, con cuyo motivo ocurrimos otra vez a la Real Sala con escrito representando los perjuicios de la dilación, quien pidió los autos y, sin haberlos visto, determinó que, conclusas las diligenciasque toca a otro, no se nos entregasen. Y reclamando a dicho escribano que nos diese dichos escritos, con sus proveimientos para que se instruyese nuestro Abogado y usase de nuestros recursos, no tuvo efecto porque dijo no podía darlos, por cuya razón le pedimos testimonio y también lo denegó con el pretexto de no poderlo dar sin mandato de la Real Sala y de V.E, en cuya atención para nuestra Justicia y defensa no perezcan, ocurrimos al Soberano Patrocinio de V.E, implorando el auxilio de su Benignidad y Justificación para que se sirva mandar que luego y sin dilación alguna, dicho escribano nos dé testimonio a la letra, así de dicha sentencia, como de la notificación y demás diligencias que en su consecuencia se han hecho con los proveimientos que se han dado por dichos señores a nuestros escritos y representaciones después de notificada la dicha sentencia para que con el dicho testimonio, podamos ocurrir donde nos convenga. Por lo que A V.A. pedimos y suplicamos se sirva mandar, como llevamos pedido, que es justicia juramos en forma  V.- Otro sí decimos que por el respecto que se les ofrece a los Procuradores y Abogados, no hay algunos que nos quieran defender, por qué se ha de servir V.E., mandar que cualquiera Abogado y Procurador de nuestra satisfacción que sea requerido, nos defienda debajo de graves penas que se les impongan. Para ello pedimos Justicia, ut supra.- Matías Ruiz Cossío.- Angel Díaz de Therán.

DECRETO.- México doce de Octubre de mil setecientos y veinte y uno.- Al asesor general, quien responder en respuesta del que lo lleva.- Rubricado con la rúbrica que acostumbra S.E.

RESPUESTA.- Excmº. Sr.- Siendo V.E. servido podrá mandar que la Real Sala informe con los autos con cuya vista podré decir mi parecer.- Y en cuanto al otro, si el Abogado y Procurador que fuere requerido, pena de privación de oficio, asistan a la defensa de estas partes, sobre que V.E resolver siempre lo mejor. México y Octubre doce de mil setecientos y veinte y uno.-Maestro Saenz.

DECRETO.- México doce de Octubre de mil setecientos y veinte y uno. En todo como dice el Asesor General y así se ejecutar  por la Real Sala del Crimen.- Rubricado con la rúbrica que acostumbra S.E.

En la ciudad de México en trece días del mes de Octubre de mil setecientos y veinte y un año. Yo el escribano Receptor, estando presente Don Nicolás de Penagos, Procurador de los del número de esta Real Audiencia, le notifiqué el decreto provehido por el Excelentísimo Señor Virrey de este Reino, como en él se expresa con el parecer del Señor Asesor, quien entendido de su efecto Dijo lo oye y que cumplir con tan superior mandato. Y esto respondió de que doy fe.- Antonio de Castilleja.- Escribano Real y Receptor.

 

Real Sala y Octubre trece de mil setecientos y veinte y uno.-Dese vista al Fiscal con los autos y demás recaudos que conduzcan.- Señalado con una rúbrica.

M.P.S., Vuestro Fiscal de Vista de este memorial. Decreto a él provehido por Vuestro Exmº Virrey, y el decreto antecedente de V.A..-DICE que, aunque dio parecer a dicho Vuestro Exmº Virrey para que V.A. informara con los autos que se han seguido de querella de Don Basilio García contra Matías Cossío y compañeros por el robo que le ejecutaron, halla que los autos, en manera alguna se pueden pedir a V.A., pues según la ley 39 título 3ª, libro 3 de la Novísima de Indias, está  dispuesto y mandado por S.M., el que los Virreyes no saquen las causas de los tribunales donde pertenecen, y que dejen las primeras y demás instancias a quien tocan por derecho. Y, según la 31 del libro 2 título 17 de la misma recopilación, se debe dejar a esta Real Sala ejercer su oficio y ejecutar lo que acordare. Y por la nueva Real Cédula, que se halla testimoniada en estos autos, despachada a los treinta de Diciembre del año de noventa y cuatro a Vuestro Exmº Virrey, que entonces era Conde de Galve, se le previno y mandó no embarazara el que V.A. por sí obrara libremente en todas las causas de su jurisdicción sin entrometerse en ellas en ningún tiempo con pretexto ni motivo alguno, cuyas Reales disposiciones debió tener presentes el Asesor para su dictamen, en cuyos términos no tiene lugar lo prevenido en dicho Decreto, y sólo si se le deber  hacer por V.A. informe a dicho Vuestro Exmº. Virrey, con expresión de dichas Reales Disposiciones, y testimonio de Real Cédula, de lo que consta de estos autos y conduce al pedimento hecho por los reos en el memorial, y el motivo que ha habido para que no se les entregue el proceso, que es muy diverso del que expresan, sobre que V.A. determinara lo más conveniente. México y Octubre diez y siete de mil setecientos y veinte y uno.-Licenciado Cantabrana.

Real Sala y Octubre diez y siete de mil setecientos y veinte y un año. Vista.- Vuelvan al Sr. Fiscal con el escrito del desestimiento de la suplicación de los reos,  para el traslado que se le manda dar al dicho Señor.- Señalado con una rúbrica.

PETICION.- M.P.S., Nicolás de Penagos, en nombre de Don Matías Ruiz de Cossío y Don Angel Díaz de Therán, naturales de los Reinos de Castilla en las Montañas de Burgos, presos en la Real Cárcel de esta Corte sobre la receptación que se dice de un robo y lo demás.- DIGO, que habiéndose V.A., servido condenar a mis partes en las costas de esta Causa, y que en caso de no exhibir su importancia se pusieren a devengarla en un obraje, suplicaron en debida forma, cuyo recurso se les admitió y se les mandaron entregar los autos desde el día nueve del corriente, y porque habiendo ocurrido a sacarlos se ha diferido su entrega, y habiéndose instado y necesitádose mis partes recurrir a Vuestro Exmº. Virrey. Se ha dado vista a Vtrº Fiscal y, con la lentitud que corren los pasos por la providencias necesarias y arregladas a la más recta expedición de Justicia, como V.A. acostumbra se recrece a mis partes la vejación de dicha prisión que se les hace intolerable, por los muchos días que ha que en ella se hallan; me desisto en su nombre de la suplicación interpuesta para que V.A. se sirva providenciar lo que fuese más de su agrado.- A V.A. suplico que habiéndome por desistido de dicha suplicación en nombre de mis partes, se sirva mandar hacer como llevo pedido por ser Justicia, juro en forma y en lo necesario V.- Licenciado Méndez.- Nicolás de Penagos.

México y Octubre diez y siete de mil setecientos y veinte y un año.- Por desistido y traslado al Sr. Fiscal y parte querellante.- Señalado con una rúbrica.

M.P.S. Vuestro Fiscal ha visto estos autos hechos contra Matías Cossío y Angel Díaz y demás socios por culpados en el robo de Don Juan Basilio García, y el desestimiento fecho por parte de dichos reos y DICE que habiéndosele concedido a los reos licencia para suplicar de la sentencia de tres del corriente y lo expresado así a Vuestro Excmº. Virrey quejándose del Escribano de Cámara, de que no les entregaba los autos para la expresión de agravios por estar con ellos en otras diligencias, respecto de lo cual el desestimiento que ahora hacen es intempestivo, y que se dé en su perjuicio y así se ha de servir V.A de declarar no haber lugar dicho desestimiento, para lo cual en caso necesario suplica el Fiscal del decreto de diez y siete de este mes, sin causar instancia y de mandar se entreguen los autos para que expresen agravios y sigan la suplicación, que así es de Justicia: México y Octubre veinte de mil setecientos y veinte y un año.- Licenciado Cantabrana.

DECRETO.- México y Octubre veinte de mil setecientos y veinte y un año.- Dese cuenta.- Señalado con una rúbrica.

OTRO.- Real Sala y Octubre veinte de mil setecientos y veinte y un año.- Corra el traslado con el querellante como está mandado y se haga el informe a S.E.- Señalado con una rúbrica.

México y veinte y uno de Octubre de mil setecientos y veinte y un año.- Habiendo días que tengo remitido a la Sala dos expedientes encargando me informase luego sobre ellos y que se pusiese en mis manos los autos ejecutados para poder despacharlos, que los unos son sobre las causas hechas a Matías Cossío y Angel Díaz Therán, montañeses, y que se hallan presos en esta Real Cárcel, y los otros son motivos de una consulta que me ha hecho el Real Tribunal de Cuentas, por haber pasado a proceder la Real Sala, contra Don Joaquín de Morales, Contador de Resultas; me ha hecho gran novedad no se hayan puesto en tanto tiempo en mis manos los autos informes referidos por la falta que hacen para poder responder a la instancia que en una y otra se me han hecho. Por lo que me veo precisado a encargar de nuevo a la Real Sala, que sin m s dilación los pase a mis manos para el efecto expresado y en que debo yo poner el mayor cuidado en cumplimiento de mi obligación.- Señalado con la rúbrica de S.E.-

A la Real Sala del Crimen.DECRETO.- Real Sala y Octubre veinte y uno de mil setecientos y veinte y un año.- Se ponga con los autos y se haga el informe mandado hacer a SE.- Señalado con una rúbrica.

CONSULTA DE LA REAL SALA A S.E.- Excelentísimo Señor.- Contra Matías de Cossío y Angel Díaz de Therán y otros socios españoles que dijeron ser, pero resultó que uno era esclavo hijo de mora; y los otros ni expresaron su calidad, ni justificaron el lugar de sus patrias, se siguen autos en esta Real Sala del Crimen de querella de Juan Basilio García por el robo hecho al susodicho de reales, géneros y mercaderías, abriéndole su tienda la noche del día siete de Diciembre del año próximo pasado de setecientos y veinte, y sustanciada por los términos del derecho, fueron condenados por sentencia definitiva dichos Matías de Cossío, Angel Díaz de Therán y socios, a la paga y satisfacción de un mil pesos, y que no teniendo los dichos con que pagar las partes que le tocase, fuesen puestos en obraje donde las devengasen, y, habiendo pedido estos licencia para suplicar y concedídoseles después por escrito de diez y siete del corriente, se han desistido de dicha suplicación de que se ha dado traslado a la parte querellante y al Señor Protector Fiscal; y habiendo dicho Sr. respondido, se mandó correr el traslado con dicho querellante, que es el estado que tiene esta causa y de que informa a V.E en ejecución del Decreto de doce del corriente. Y sobre lo demás que contiene sobre que sea el informe con los autos como dice el Asesor, tiene por de su obligación esta Real Sala, exponer a V.E la ley 39 del título 3 del libro 3 de la recopilación de estas Indias, en que S.M dispone no se saquen los autos del tribunal en que penden, previniendo antes, pasen en él las de jurisdicción contenciosa, como es la presente, y por la Real Cédula de treinta de Diciembre del año pasado de seiscientos y noventa y cuatro dirigida al Exmº Sr. Conde de Galve, antecesor de V.E., se le mandó no se entrometiese con pretexto ni motivo alguno, en las Causas que son de la Jurisdicción de esta Real Sala. Conforme a otra ley del titulo de los Alcaldes del Crimen, de que debió prevenir el Asesor a V.E., como el que tocando como toca a la Real Sala el conocimiento de esta causa, y estando pendiente en ella, le toca así mismo el providenciar sobre todo lo que es accesorio y dependiente de ellas, como es proveer de Abogados y Procuradores a las partes en caso que los necesiten y pidieren  (adonde debieron ocurrir para ello), todo lo cual expone esta Real Sala a la recta justificación de V.E, para que en vista de todo, se sirva de proveer sobre el cumplimiento de dicha ley y cédula citada.- México y Octubre veinte y dos de mil setecientos y veinte y un año.- Don Juan de Oliván Rebolledo.- Don Nicolás Chirino Vandesval.- Don Juan de la Veguellina y Sandoval.-

Concuerda con la consulta que original entregué al Portero de esta Real Sala, Don Francisco González, con orden de que la pusiera en manos de S.E., a que me remito. Y para que conste, doy el presente en México a veinte y dos de Octubre de mil setecientos y veinte y un año, siendo testigos Marcelo de Palacios y Salvador López de Lorza, presentes.- Don Juan de Alvarado Cantabrana.- Corregido.- Señalado con una rúbrica.-

PETICION.-M.P.S., José Pérez de Santoyo, en nombre de Don Juan Basilio García, vecino y dueño de tiendas en esta ciudad, en los autos contra Matías Cossío y Angel Díaz Therán, montañeses, por ladrones.- DIGO que habiendo interpuesto los susodichos suplicación de la sentencia en que fueron condenados a pagar a mi parte lo que le robaron, se han desistido ahora, con que ya consienten la sentencia y confiesan haber hecho el robo, y que este fue de la cantidad en que se les condenó, de cuyo desestimiento se me dio traslado, y por lo que toca a la acción civil de la restitución de lo robado, que es la que únicamente intento, consiento en que se ejecute la sentencia y que se desistan del recurso, dejando en el oficio de la Justicia la determinación sobre la Acción Criminal que contra él los compete por su maleficio. Sobre lo cual V.A determinar  lo que fuese de justicia.- A V.A. suplico se sirva de mandarlo así, que es justicia que pido con costas V.- Licenciado Ahumada.- José Pérez de Santoyo.

DECRETO.- México y Octubre veinte y tres de mil setecientos y veinte y uno.- Autos en artículo.- Señalado con una rúbrica.

CONSULTA.- Exmº. Sr.- Contra  Matías de Cossío y Angel Díaz Therán y otros socios españoles que dijeron ser, pero que resultó que el uno era esclavo, hijo de mora, y  los otros ni expresaron su calidad, ni justificaron el lugar de sus Patrias, se siguen autos en esta Real Sala del Crimen, de querella de Juan Basilio García, por el robo hecho al susodicho de reales, géneros y mercaderías, abriéndole su tienda la noche del día siete de Diciembre del año próximo pasado de setecientos y veinte, y substanciada por los términos del derecho, fueron condenados por sentencia definitiva, dichos Matas de Cossío, Angel Díaz Therán y socios, a la paga y satisfacción de un mil pesos en que se reguló dicho robo y costas de la causa prorrata. Y que no teniendo los dichos con qué pagar las partes que les tocase, fuesen puestos en obraje donde los devengasen. Y habiendo pedido estos licencia para suplicar y concedídoseles después por escrito de diez y siete del corriente, se han desistido de dicha suplicación. De que se ha dado traslado a la parte querellante y al Sr. Protector Fiscal. Y habiendo dicho Sr. respondido, se mandó correr el traslado con dicho querellante, que es el estado que tiene esta causa y de que informa a V.E, en ejecución del decreto de doce del corriente.- Y sobre lo demás que contiene sobre que sea el informe con los autos, como dice el Asesor, tiene por de su obligación esta Real Sala, exponer a V.E la ley 39 del título 3§ del libro 3º de la recopilación de estas Indias, en que S.M. dispone no se saquen los autos del Tribunal en que penden, previniendo antes pasen en él las de Jurisdicción Contenciosa, como es la presente, y por la Real Cédula de treinta de Diciembre del año pasado de seiscientos y noventa y cuatro, dirigida al Exmº. Sr. Conde de Galve, antecesor de V.E, se le mandó no se entrometiese, con pretexto ni motivo alguno, en las causas que son de la jurisdicción de esta Real Sala, conforme a otra ley 39 del título 17 de los Alcaldes del Crimen, de que debió el Asesor a V.E, como que tocando como toca a esta Real Sala el conocimiento de esta causa, y estando pendiente en ella, le toca así mismo el providenciar sobre todo lo que es accesorio y dependiente de ella, como es proveer de Abogados y Procuradores a las partes en casos que los necesitaren y pidieren y donde debieran ocurrir para ello. Todo lo cual expone esta Real Sala a la rota justificación de V.E para que en vista de todo se sirva proveer sobre el cumplimiento de dicha ley y Cédula citada. México y Octubre veinte y dos de mil setecientos y veinte y un año.- Don Juan de Oliván Revolledo.- Don Nicolás Chirino Vandesval.- Don Juan de la Veguellina y Sandoval.

DECRETO.- México veinte y dos de Octubre de mil setecientos y veinte y un año.- Al Asesor General, quien responder luego.-Rubricado de S.E.

RESPUESTA DEL ASESOR.- Excmº Sr. Lo que por la ley 39 del título 3 del libro 3 de la recopilación de Indias se ordena, es que los Exmos. Sres. Virreyes no saquen las causas de los tribunales donde perteneciesen, y dejen las primeras instancias a quien tocan por derecho. Y lo uno y lo otro, manifiestamente procede en los términos de judicial conocimiento, que es el que se inhibe. Pero no hay prohibición alguna para que V.E., como presidente de la Real Audiencia, ordene se le entreguen cualesquiera autos y causa a fin de instruirse e informar a S.M en los casos y eventos que le parezcan necesarios, pues esto no se opone a la jurisdicción de dicha Real Sala, cuando el ocurso de la parte a V.E. fue por apelación u otro legal auxilio, ni el fin de ordenarse o prevenirse el Informe y Remisión de autos, fue para embarazar la ejecución de lo resuelto en la causa por dicha Real Sala, que es lo que por la ley 39 del título 17 libro 2 de la recopilación de Indias se prohibe. Y una y otra tuvo el asesor muy presentes, como el inconcurso estilo y práctica, de no denegarse autos algunos a los Presidentes de las Reales Audiencias. Lo cual supuesto, se servir  V.E. de mandar que el escribano de Cámara de dicha Real Sala pase a manos de V.E in continenti dichos autos, pena de mil pesos, y para ello se participe a dicha Real Sala la noticia y ser para el expresado efecto y no para conocer de la causa sobre que V.E. resolver  lo que tuviere por más conveniente.- México y Octubre veinte y tres de mil setecientos y veinte y un año.- Maestro Saenz.

DECRETO.- México veinte y tres de Octubre de mil setecientos y veinte y uno.- Como parece al Asesor General, y en consecuencia de este parecer, pondrá  el escribano luego los autos en mis manos, debajo de la pena de mil pesos, lo que tendrá entendido la Real Sala.- Rubricado con la rúbrica que acostumbra echar su excelencia.

CERTIFICACION DE LA ENTREGA DE LOS AUTOS A SU EXCELENCIA.- Yo, el presente escribano de Cámara, certifico y doy fe en testimonio de verdad, que en conformidad de el Decreto de S.E, de veinte y tres del corriente que se me entregó hoy por la Real Sala, y en virtud del Orden Verbal que por ella se me dio luego al instante pasé los autos que menciona la consulta contra Matías Cossío y Angel Díaz y demás socios por el robo de Don Juan Basilio García en ciento y veinte y dos hojas útiles, al Exmº Sr. Virrey, Marqués de Valero, como manda por su decreto, y presente su Excelencia y de su orden verbal, pasaron de mis manos dichos autos a las de Don Antonio de Avilés, escribano y teniente del oficio de Gobernación y Guerra del cargo del Mariscal de Castilla. Y para que así conste de que luego que fui sabedor del Decreto de S.E. lo ejercitó; y el paradero de dichos autos. Doy el presente en México a veinte y cuatro de Octubre de mil setecientos y veinte y un año.- Don Juan de Alvarado Cantabrana.

 

Cuyo tenor a la letra de los autos de que va hecha mención es el que consta  en los originales de los cuales, antes de entregarlos a S.E, tenía sacado el testimonio de estas hojas de ellos, de orden verbal de la Real Sala, y está cierto,  concordante y verdadero con ellos, de que yo el presente escribano de Cámara y de S.M doy fe y verdadero testimonio, como también con la Consulta, Decretos de S.E y respuesta del Asesor y Certificación de su entrega, con que finaliza. La cual por ahora queda original en mi poder, de todo lo cual de mandato verbal de la Real Sala, y para que conste donde y cuando convenga, doy el presente en México a veinte y siete de Octubre de mil setecientos y veinte y un año.- Siendo testigos Francisco de Florencia, Marcelo de Palacios y Salvador López de Loria, presentes.-testado.-daño.-testigo.-en que.-y uno.-recien veni.-que.-un cinco.-.-por.-l:no vale entre renglones.- de la vinatería.- de mil setecientos y veinte y uno.

 

                                                               Y LO SIGNO EN TESTIMONIO DE VERDAD   

                                                                    JUAN DE ALVARADO CANTABRANA,

                                                                             ESCRIBANO DE CAMARA

 

 

 

Damos fe y testimonio de verdad los presentes escribanos que esta firmamos y signamos, que Don Juan de Alvarado Cantabrana, de quien va signado y firmado, y rubricadas sus hojas del testimonio precedente, escribano de S.M y de Cámara, Propietario del Crimen de esta Real Audiencia, cuyo oficio despacha y ejerce por su persona, el cual es Ministro fiel y legal y de toda confianza y como a tal a todos los instrumentos, autos, sentencias y demás diligencias que ante él han pasado y pasan en Juicio y fuera de él, se les ha dado y da entera fe y creencia. En testimonio de lo cual damos la presente en veinte y nueve de Octubre de mil setecientos y veinte y un año.-