Francisco Díaz de Terán


                      

 

                                                                                             Veinte maravedís                    

             SELLO CUARTO, VEINTE MARAVEDIS, AÑO DE MIL SETECIENTOS OCHENTA Y SIETE.

 

Escritura de censo a favor de Dª María del Castillo Villamedio, viuda  y vecina del lugar de Villasuso valle de Anievas y Abril 1 de 1.787        

Sépase por esta pública escritura de censo redimible alquitar conforme a la Real Pragmática de S.M. y propio motivo de Su Santidad vieren, como nos Dn Francisco Díaz de Therán, y Dª Josefa del Castillo Villamedio, vecinos del lugar de Cotillo, valle de Anievas, como marido y mujer, pedida, concedida y aceptada la licencia marital que de derecho se requiere de marido a mujer, de que yo el escribano doy fe de ella, estando ambos a dos juntos y juntamente de mancomún, a voz de uno y cada uno de nos por el todo in solidum, renunciando como expresamente renuncian las leyes de la mancomunidad en forma, según en cada una de ellas se contiene. Otorgamos y damos en venta de censo a favor de Doña María del Castillo Villamedio, viuda y vecina del lugar de Villasuso de dicho valle de Anievas, para la susodicha, sus hijos, herederos y subcesores y para quien de ella su poder y derecho representare en cualquier manera es, a saber, cuatrocientos y cincuenta reales de vellón de rédito y renta en cada un año sucesivamente hasta que se quite o redima este censo, y es por razón de Diez y ocho mil reales vellón del principal de este citado censo a dos y medio por ciento, que hemos recibido de dicha Dª. María del Castillo Villamedio, nuestra hermana y cuñada respective, ahora de presente, en moneda de oro, plata y vellón, usual y corriente de estos reinos. La que se contó y sumó dicha cantidad y pasó a nuestra  parte realmente, y con efecto de cuya entrega y recibo, pedimos que, a nuestro pedimento, el presente escribano dé fe de que yo el escribano la doy, de que la entrega y recibo fue‚ en mi presencia y de la de los testigos de esta escritura. Y confesamos que dicha cantidad es el justo valor y precio de dichos réditos y renta de cada un año, los cuales hemos de poner y pagar en casa de dicha Dª María del Castillo Villamedio o en la persona que su derecho representare y fuere dueño de este dicho censo. Y la primera paga la hemos de hacer para el día primero del mes de Abril del año más próximo que viene de mil setecientos ochenta y ocho, y, en el mismo día, los demás años subcesivamente hasta que se quite o redima este censo, y, no cumpliendo con dicha paga en cada año, queremos ser ejecutados en virtud de esta escritura que queremos tenga aparejada ejecución por la renta que deviéremos, décima y costas. Y si el dueño de este censo le vendiese fuera de la jurisdicción, le pagaremos cada un día que se ocupare, contando la venida, estada y vuelta a cuatrocientos maravedís, y por ellos queremos ser ejecutados como por el principal de este censo, sus réditos y costas que en dicha razón se causaren, sin que la obligación general, perjudique a la especial, sino que añadiendo fuerza a fuerza y contrato a contrato so la cláusula, alienando, nos los dichos otorgantes, ponemos por especial hipoteca los bienes raíces siguientes.

Hipotecas.- Primeramente hipotecamos una casa de alto en bajo con su pajar y caballeriza, que tenemos nuestra propia en dicho lugar y sitio que llaman las Barcenas, con dos huertos, uno detrás de dicha casa con sus  arboles frutales. Y otro, pasado el río, de cabida de un carro de heredad, linda con casa de Antonio Gutiérrez de los Rios, el río por detrás y camino concejil. Y el un huerto, con el mismo río y la Vega de Rueda y huerto de dicha censualista y notorios.

Más otra parte de casa que tenemos entre tres, que está  indivisa, de alto en bajo, con su pajar y caballeriza y una huerta de prado que se halla al costado de dicha casa, con sus  árboles frutales y su huerto de cabida de carro y medio con sus  árboles, también frutales, y linda dicha casa, con casa y huerta de prado de Don Francisco González de Zevallos y la referida huerta y camino real. Y el huerto linda con casa de Don José González de Quevedo, camino real y concejil y con la tercera parte de hórreo que se halla delante de dicha casa que linda con otras dos  partes de nuestros hermanos y cuñados respective, camino real y casa de Juan Domingo del Castillo y notorios.

Más un prado en la Vega de la Cotarra de cabida de cuatro carros de hierba anualmente, en el sitio de la Cuesta, linda con prados de Don José de Zevallos, vecino de San Juan de Raicedo, y prados, por dos partes, de los herederos de Juan Gutiérrez de Liaño y notorios.

Más una tierra en dicha vega y sitio de Nalberez de cabida de cinco carros de heredad, linda con tierras de dichos nuestros hermanos y cuñados y prados de dicho Don José de Quevedo y de la Iglesia del Señor San Andrés de Cotillo y notorios.

Más un prado en la pradería del Ejido y sitio de la Traviesa de cabida de cuatro carros de hierba, linda con prados de María Merino, de Gerónima Díaz de Therán y de dichos herederos de Juan Gutiérrez y notorios.

Más un prado en la Vega de los Pedredos y sitio de la Llanía, de cabida de dos carros de hierba, linda con prados de dicha Doña María del Castillo, con prado del Mayorazgo de la Pedrosa y el río y notorios.

Más una tierra en dicha vega y sitio de Vaydo, de cabida de catorce carros de heredad, linda con tierras del Patronato que goza Manuel Díaz de la Serna, del dicho Mayorazgo de la Pedrosa, y el río y notorios.

Más un prado en el Ejido y sitio de la Valleja, de cabida de tres carros de hierba, linda con prados de dicha Dª María del Castillo, Don Juan Manuel  Alvaro de los Rios, de María Guerra y notorios.

Todos los cuales dichos bienes son nuestros propios y están en término de este citado valle de Anievas, de donde son vecinos todos sus linderos, y libres de otro ningún censo, tributo, hipoteca especial ni general. Sobre los cuales y demás que tenemos y en adelante tuviésemos, fundamos y nuevamente constituimos los dichos cuatrocientos y cincuenta reales de vellón de réditos en cada un año, su principal,  costas y salarios si los hubiere, con las condiciones y gravámenes siguientes.

Condiciones.- Es condición que dichos bienes los tendremos bien labrados............ y con todas labores y reparos necesarios como vayan en aumento y no en disminución, y que no los hemos de poder vender, partir ni dividir, ni sobre ellos cargar tributo alguno. Y lo contrario, haciendo la tal venta o enajenación, sea en si nula y de ningún valor ni efecto. Y que de nueve en nueve años hemos de ser obligados, y nuestros herederos, a reconocer este censo con nuevas hipotecas, y no lo queriendo hacer, aunque se pasen diez, veinte, cuarenta, cincuenta y más años, no por eso ha de ser visto prescribir el derecho de poder ejecutarse por esta escritura, por sus corridos y principal. Y en caso de deberse ejecutar, porque siempre queremos traiga ejecución aparejada, y de sacar el tanto de esta escritura y ponerla en autos a nuestra costa. Y si la dueña de este dicho censo le vendiese fuera de la jurisdicción, al dueño cuyo fuere dicho censo, le pagaremos, como arriba se refiere, las costas y salarios de su cobranza.

Es condición que la dueña de este censo, en virtud de la Real Pragmática Sanción de S.M, que la Divina guarde, en el término de seis días precisos, la haya de pasar por la escribanía de hipotecas que corresponda.

Es condición que cada y cuando que quisiéramos o nuestros herederos, quitar y redimir este censo en dos veces, lo podamos y puedan hacer, dando a la dueña que es o fuere de dicho censo, los dichos diez y ocho mil reales de vellón de su principal con más los réditos corridos, en moneda usual y corriente, hasta dicha quita y redención, y no lo queriendo recibir, hemos de cumplir con lo depositar ante la Justicia de dicho valle de Anievas, y hemos de quedar libres de dicho censo y su paga. Y los bienes, aquí hipotecados, como si no se hubiera hecho ni otorgado esta escritura.

Con la cuales dichas condiciones y cada una de ellas y demás necesarias, fundamos y nuevamente constituimos dicho censo principal, réditos, costas y salarios si los hubiere, sobre dichas nuestras personas y bienes habidos y por haber y sobre los aquí hipotecados, del derecho de los cuales nos apartamos y lo renunciamos en la dueña de dicho censo, a quien damos poder cumplido para que judicial o extrajudicial, mientras tome su posesión con obligación del saneamiento de dicho censo con la paga de todas las costas y demás que en dicha razón se causaren, para cumplimiento de todo lo cual, damos todo nuestro poder cumplido a los Jueces y Justicias de S.M., competentes para que nos apremien y compelan a lo que dicho es, como si fuera sentencia definitiva de Juez competente pasada en autoridad de cosa juzgada consentida por nos los otorgantes y no apelada. Renunciamos todas las leyes, fueros y derechos con la general en nuestro favor del derecho en forma.

Yo, la dicha Doña Josefa de el Castillo Villamedio, por ser mujer casada, renuncio, así mismo, todas las leyes de los Emperadores Toro, partida y Madrid, y todas las demás que hablan en favor de las mujeres, del auxilio de las cuales me aparto para que no me valgan por habérmelas declarado y dado a entender por el presente escribano. Y, como sabedora de ellas las renuncio, de que yo el escribano doy fe. Y juro a Dios Nuestro Señor y a una señal de Cruz, de no ir ni venir contra esta escritura en ningún tiempo por mi dote ni arras ni por otra causa que ser pueda, por invertirse en mi utilidad pena de perjura y de caer en caso de menos valer, de no ser oída en juicio ni fuera del. Y de este juramento no pedir‚ absolución a ningún Juez ni prelado que me la pueda conceder. Y si de su propio motu me fuere concedida, no usar‚ de ella, y, a su firmeza, digo sí juro en forma y Amén. En fe de lo cual lo otorgamos así ante el presente escribano, en el lugar de Cotillo del dicho valle de Anievas a primero día del mes de Abril del presente año de mil setecientos ochenta y siete, siendo testigos que se hallaron presentes, el señor Dn Francisco Bartolomé de Collantes, Alcalde actual de este dicho valle, José Manuel de Villegas y Santiago Francisco Fernández de Cueto, vecinos y naturales de este dicho lugar y Villasuso, y los otorgantes a quienes yo el escribano doy fe conozco, lo firmó el que supo, y por la que dijo no saber lo hizo Don Francisco Díaz del Castillo que también estuvo presente. A su ruego y en fe de todo, firmé yo  el escribano.

 

ttº a ruego   francº Díaz del castillo                 Francº díaz de therán       Ante mí frccº frnz de cuetto

 

 Di copia dicho dia de su otorga en el papel correspondiente del sello primero y común en el intermedio.   Cuetto


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