TESTAMENTO QUE OTORGA ISABEL GONZÁLEZ DEL CASTILLO, VECINA DE BARRIOPALACIO DE ANIEVAS.


In Dei nomine amen.

Sépase por esta publica escritura de testamento, última y postrimera voluntad vieren, como yo, Isabel González del Castillo, vecina del lugar de Barriopalacio del valle de Anievas, estando enferma de enfermedad que Dios Nuestro Señor ha sido servido de me dar, pero sana de mi juicio y entendimiento natural, creyendo como fielmente creo en el altísimo misterio de la Santísima Trinidad, padre, hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero y en todo lo demás que cree y confiesa la Santa madre Iglesia romana y en todo lo demás digo en cuya fe he vivido y protesto vivir y morir como católica  cristiana, invocando por mi intercesora y abogada a la Virgen María, madre de Dios y Señora nuestra y a todos los demás santos y santas de la corte del Cielo y en especial a los de mi devoción, para que rueguen a mi señor Jesucristo que perdone mis pecados y que mi alma, en carrera de la salvación. Y por lo que fuese servido de disponer de mi, hago y ordeno‚ este mi testamento en la forma y manera siguiente.

    Lo primero, encomiendo mi alma a Dios Nuestro Señor que la crió y redimió, y el cuerpo a la tierra de que fue formado. Y que sea enterrado en la Parroquial de este lugar, en la sepultura que señalare el cura de él.     

    Item mando que el día de mi entierro se llamen tres curas con el del lugar, que digan misas por mi alma según costumbre, y los mismos el día de mi noveno y cavo de año; y que en cada uno de dichos tres días se ofrezcan tres panes, tres cuartillos de vino y dos libras de carnero.

    Mando que en cada uno de los siete días se me diga una misa con su vigilia y responso y que se ofrezcan en cada uno, dos panes,

un cuartillo de vino y su compango y en cada domingo del año de mi fallecimiento, un pan, su compongo y un cuartillo de vino. Y

en cada lunes, un pan, su compongo y un cuartillo de vino, que así es mi voluntad. Mando a las séptimas lo que es costumbre, con

que las aparto de mis bienes.

    Mando se diga una misa por mí alma y de mis encargados. Una misa en Nuestra Señora del Rosario de‚ este lugar, otra en la ermita de la Veracruz de‚ este lugar, otra en Montes Claros de Calga, otra en la Virgen del Camino de Molledo, que por cada una se den dos reales de limosna.

  Item mando para siempre jamás a María y Juana González del Castillo, hijas legitimas de Santos Pérez del Molino y Catalina González del Castillo, mi yerno e hija respective, mis nietas, por el cariño que las tengo, por iguales partes, una tierra que tengo en la Vega de Socalga, en la Recuela, que linda con tierras del comisario Don Sebastián Díaz de la Serna, Diego Gutiérrez y Juan García de Escobedo. Y así mismo otra en dicha Vega y sitio que linda con tierras de Manuel Rodríguez, José González, mi hijo, y de Josefa Calderón, vecinos de dicho lugar y valle; y más las mando la Castañera del Cantón en dornada; con la calidad que dichos bienes los lleven por mitad y, si muriere alguna de dichas mis nietas, los lleve dichos bienes y castañera enteramente la que sobreviviere a la otra sin sucesión que así es mi voluntad.

    Y que las susodichas han de pagar medio cuarto de cebada que debo a Domingo Rodríguez, y el vino que he gastado en mi enfermedad y medio toledano de trigo que debo a Ana González de Alvaro, vecina de este lugar, por una vez, que así es mi voluntad.

   Y para cumplir este mi testamento, mandas y todo lo que en él se contiene nombro por mis albaceas a José González de la Bárcena, mi hijo, y Santos Pérez del Molino, mi yerno, vecinos de dicho lugar, y al comisario Don Sebastián Díaz de la Serna, cura en dicho lugar, a los cuales y a cada uno in solidum doy mi poder cumplido para que, después de mi fallecimiento, cumplan y paguen este mi testamento, mandas y todo lo demás que en él se contiene, de mis bienes demando de ellos lo necesario, vendiéndolos y rematándolos en pública almoneda o fuera de ella, y dicho poder les dure todo el tiempo necesario que yo se le prorrogo por todo lo que hubieren menester.

Y en el remate que quedare de todos mis bienes, después de cumplido este mi testamento, mandas y todo lo demás que en él se contiene, nombro por mis únicos y universales herederos a dicho José González de la Bárcena; y a la dicha Catalina González del Castillo, mis legítimos hijos y de Andrés González de la Bárcena, mi marido difunto, para que los lleven por iguales partes con la bendición de Dios y la mía, para honra y gloria suya y de su bendita madre, que así es mi voluntad.

  Y por el presente, revoco y anulo otro cualquiera testamento o testamentos, cobecilio o disposición que antes de agora haya fecho por escripto o de palabra, para que no valgan ni hagan fe en juicio ni fuera de él, salvo el presente que quiero que valga por mi testamento y última y postrimera voluntad, en aquella vía y forma que mejor puedo y ha lugar en derecho.

  Item mando para siempre jamás a María González, hija legitima del dicho José González de la Bárcena, mi hijo, una suerte de prado que he... .y tengo en los Vatones, Vega de Rueda; que es la una suerte que da un carro de hierba, que linda con la otra suerte de prado que y a dicho mi hijo y prado que yo dejo así mismo hacia el arroyo y con la cerradura, que así es mi voluntad.

  Item declaro que dejo una caldera andada, dos mantas y un burro viejo, un sarcillo y, para que conste lo declaro así.

  Y a más de eso, una sábana, la cual y dicha caldera, dos mantas y sarcillo mando para siempre a dicha Catalina González, mi hija, que así es mi voluntad, en testimonio de lo cual lo otorgo así ante el presente escribano y testigos en dicho lugar de Barriopalacio del Valle de Anievas a cuatro días del mes de Septiembre de mil seiscientos y noventa y nueve años, siendo testigos Juan García de Escobedo, Juan Díaz de Therán y Juan González de la Puente, vecinos y estantes en dicho lugar y la otorgante, que yo el escribano, doy fe conozco no lo firmó por no saber, a su ruego lo firmó un testigo de los dichos.

 

     ttº Juan Díaz de Therán               

                                                  Ante mí

                                             Juan Francisco del

                                             Castillo Ceballos


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