Venta para Francisco Merino, vecino de Barriopalacio, que otorgan Juan Díaz de Therán, como heredero de su padre. Juan Puente y Mª y Cathalina Sainz de Quijano, como administrador de ellas, vecinos también de dicho lugar


                       SELLO QUARTO, AÑO DE MIL SEISCIENTOS Y NOVENTA Y NUEVE.

 

 

Nos, Juan Díaz de Therán, como hijo legítimo y heredero de Francisco Díaz de Therán y de María Sainz de Quijano, mis legítimos padres, y Juan González de la Puente, como padre familias y legítimo administrador de mis hijos y de Cathalina Sainz de Quijano, mi legítima mujer difunta, y María y Cathalina Sainz de Quijano, menores de veinte y cinco y mayores de doce años, hijas legítimas de los dichos Juan Puente y dicha su mujer, todos vecinos del lugar de Barriopalacio, valle de Anievas, y yerno y nietos legítimos, respective, de Matheo Merino, vecino que fué de dicho lugar, y como tales y sus herederos, todos juntos y de mancomún a voz de uno y cada uno de nos y de nuestros bienes por sí y por el todo in solidum con renunciación que hacemos de todas las leyes y derechos de la mancomunidad, en forma como en ellas a cada una de ellas se contiene, otorgamos que damos en venta real por juro de heredad, para agora y para siempre jamás a Francisco Merino, vecino de dicho lugar, para él, sus hijos y herederos y quién su derecho hubiere en cualquier manera. Es, a saber, la mitad de una casa de alto en bajo enteramente, con corral y portal y demás pertenencias que le tocan, que tenemos en dicho lugar, y vendió dicho mi referido suegro y abuelo al suso, ha más de veinte años, y hasta agora no se le ha hecho la venta de dicha media casa, que nosotros, por constarnos como tales herederos, se la hacemos de ella que linda con otra media casa de Andrés Díaz de Ruydiaz y casa de Marcos del Castillo y camino de carro concejil. Que está sita en el barrio que llaman de la Calleja, con todas sus entradas, salidas, usos, costumbres, derechos y servidumbres que la pertenezcan en cualquier manera.  Libre de todo censo, tributo, poteca, pensión ni obligación, especial ni general, en precio de ciento y veinte y ocho ducados de vellón que, por ella, el susodicho pagó  a dicho nuestro abuelo y suegro, Matheo Merino, de la cual cantidad, en esta forma, nos, los susodichos, como tales herederos, nos damos por pagados a nuestra voluntad. Y porque su entrega, que es cierta, no parece de presente, renunciamos las leyes y excepción de la non numerata pecunia, paga engaño y demás del caso  como en ellas y en cada una se contiene. Confesamos que dicha cantidad es su justo valor y si más valiere, de la demasía desde luego, para siempre jamás por mi y los mios, con cesión de todos nuestros derechos y acciones, le hacemos gracia y donación buena, perfecta, irrevocable que llama el derecho inter vivos, cerca de lo cual renunciamos las Leyes del Ordenamiento Real hechas en las Cortes de Alcalá de Henares, que hablan en razón de las cosas que se compran o venden por más o menos de la mitad del justoprecio, y el remedio de los cuatro años, en ellas declarados, que tenemos para pedirle el suplemento, y desde luego, para siempre, nos desistimos de la tenencia y señorío que teníamos a dicha casa y lo renunciamos en dicho comprador y en sus herederos, y le damos nuestro poder cumplido para que la pueda llevar, enajenar y disponer de ella a su voluntad. Y para que con licencia de justicia o sin ella, tome y aprehenda su posesión, y, en el interin que la toma, nos constituimos por sus tenedores y precarios poseedores. Y, como reales vendedores, por posesión real le entregamos esta escritura y, por ella, nos obligamos a su ebeción, seguridad y saneamiento en forma y a que no le será quitada ni demandada, y que siéndolo, saldremos a la voz y defensa de cualquiera pleito que se le ponga, hasta le dejar en pacífica posesión de dicha casa, donde no le volveremos dicha cantidad con más todos los mejoras, costas, daños, intereses y menoscabos que en dicha razón se siguieren y recrecieren, cuya liquidación diferimos en el juramento in litem de la persona o personas que lo gastaren. Para cuya ejecución, obligamos dichas nuestras personas y bienes muebles y raices, habidos y por haber, y damos nuestro poder cumplido a las Justicias de Su Magestad que según derecho se lo debemos dar, para que por todo rigor a lo que dicho es, como si fuera sentencia definitiva de Juez competente, pasada en autoridad de cosa juzgada. Renunciamos todas las leyes y derechos de nuestro favor con la general en forma. Y nos, las susodichas, renunciamos las de menoridad y de los Emperadores de Toro y de partida y todas las demás que hablan en favor de las mujeres, de que,  yo el escribano, les avisé y, sabedoras, las renunciaron, de que doy fé. Y juramos en forma de derecho de no ir ni venir contra esta escritura en ningún tiempo por menoridad ni por ninguna otra causa que se pueda, pena de no ser oidas en juicio ni fuera de él y de perjuras y caer en caso de menosvaler. Y a la firmeza decimos  sí juramos y Amen.

En fé de lo cual, lo otorgamos ansí ante el presente escribano y testigos en dicho lugar de Barriopalacio a ocho dias del mes de Abril de mil seiscientos y noventa y nueve años, siendo testigos Marcos del Castillo, Domingo Rodriguez y Domingo Merino, vecinos y estantes en dicho lugar, y los otorgantes que yo el escribano doy fé conozco lo firmaron los que supieron y por las que no, un testigo de los dichos.-Enmdº.-le.-nuestro.-me.-por.-nros.-para.-valga.

 

Juan Gssº de la Puente                                                     Juº Díaz

                                                                                     de theran                                        Ante mi

  ttº Domingo Merino                                                                                                      Juan Franº deel

                                                                                                                                     Castillo Cevallos


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