Albaceazgo de D. Felipe de Merecilla Sota       Presentación de cuentas


       

 

   

       ALBACEAZGO DE DON FELIPE DE MERECILLA SOTA

    

       En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, en diez días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, ante el Señor Don Baltasar de Montoya Maldonado, Alcalde ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por Su Majestad, se leyó esta petición que presento el contenido en ella, Don Santos Díaz de Terán, del orden de Alcántara, vecino de esta ciudad como más aya lugar, y como Albacea testamentario fideicomisario y tenedor de bienes en que me constituyó Don Felipe de Merecilla, difunto Alcalde Mayor que fue de la Provincia de Nexapa, digo que en cumplimiento de mi obligación procedí al inventario de sus bienes y demás diligencias del remate de ellos , presentación de cuentas y finiquito de esta dependencia en concurso de acreedores que hubo a sus bienes, en que se dio sentencia de graduación y auto declaratorio a mi favor, como todo constará del proceso a que me refiero. Y porque a mi derecho conviene se me dé testimonio a la letra de la información dada a mi pedimento en orden a haber hecho todas las diligencias a la recaudación y cobranza de lo que a dicho Don Felipe de Merecilla se le estaba debiendo en dicha jurisdicción de Nexapa, y de la que sobre dicho particular dicho Don Mateo de Colina Prado, mi podatario de la Real Provisión librada por los Señores de la Real Audiencia de México para el mismo efecto, y de la certificación dada por José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público, a pedimento de Sancho Ruiz de Villegas, así mismo mi podatario, de la sentencia de graduación de acreedores; y del auto definitivo proveído con asesor dándoseme por libre de dicho albaceazgo. V.M., como Juez competente en la causa, se ha de servir que el presente escribano me dé uno, dos o más testimonios, por parar en el archivo del dicho el proceso. Por todo lo cual.

      A V.M. Suplico se sirva de mandar hacer y determinar, como llevo pedido, en que recibiré merced con Justicia. Juro en forma no ser de malicia, y lo necesario de Testado = en orden = de graduación = no Vale.

       Otro sí suplico se me dé testimonio de la escritura de mi crédito porque me opuse a dicho concurso como acreedor a dichos bienes.

 

      A V.M. Suplico así lo provea y mande, pido tu supra.

      Don Santos Díaz de Terán: vista por su Md. La dio por presentada y dijo que el presente escribano dé al suplicante los testimonios que pide en esta petición, autorizados en pública forma y manera que le haga fe y sobre lo que hubiere lugar por derecho. Así lo proveyó, mandó y firmó = Don Baltasar de Montoya Maldonado = ante mi Alonso Palacios escribano público.

 

     Presentación

      En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, en veinte días del mes de Septiembrede mil setecientos y siete años, ante el señor Capitán Don Gaspar de Castro Rivera, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, se leyó esta petición que presentó el contenido en ella.

 

    Petición

      Don Santos Díaz de Terán, Caballero del orden de Alcántara, vecino de esta ciudad, como más me convenga y haya lugar por derecho, parezco ante V.M., y digo que con la ocasión de haber quedado por albacea del Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, Alcalde Mayor que fue de la Provincia de Nexapa, y debérsele a este en dicha Provincia varias cantidades de pesos dadas para grana, solicité, como tal albacea, Real Provisión para la mayor facilidad de la cobranza, y habiéndola conseguido, remití con ella a dicho efecto al Capitán Don Mateo de la Colina y Prado y a Sancho Ruiz de Villegas, habiendo ido este antes en compañía de Francisco Guazo a recaudar las deudas y dependencias de dicho Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, en todas las cuales ocasiones he contribuido los Reales necesarios para que surtiesen efecto las diligencias de la cobranza, y porque en concurso de acreedores que se han formado a los bienes de dicho Don Felipe de Merecilla, se han puesto por inventario las cantidades que le están debiendo en dicha Provincia, para que en ningún tiempo me pare perjuicio el no haberse efectuado su cobranza, y para que así mismo consten las muchas y repetidas diligencias que como tal albacea he hecho para que se consiguiese.

       A V.M. suplico se sirva de mandar que los dichos Don Mateo de la Colina y Sancho Ruiz de Villegas, juren y declaren al tenor de este escrito, y que así mismo expresen la causa de no haberse efectuado la dicha cobranza. Y respecto de que habiendo solicitado al dicho Capitán Don Mateo de la Colina y Prado para el efecto de dicha declaración, se me excusa de hacerla, se ha de servir V.M., de compelerlo a ello portodo rigor de Justicia y como más haya lugar. Y que, hechas dichas declaraciones, se me dé testimonio de todo para en guarda de mi derecho. Sobre que pido Justicia Costas protesto y Juro lo necesario = Don Santos Díaz de Terán.

 

      Auto

      Y vista por su Md., la hubo por presentada y, en atención a lo representado y pedido por el suplicante, dijo que mandaba y su Md., mandó, que el Capitán Don Mateo de la Colina y Prado, y Sancho Ruiz de Villegas, vecinos de esta ciudad, comparezcan ante su Md., y, debajo de juramento que hagan, declaren al tenor de este escrito lo que por esta parte se pide, y respecto de representarse en él, el que dicho Capitán Don Mateo de la Colina se excusa de hacer dicha declaración, manda así mismo y su Md., mandó, se le notifique al susodicho que luego y sin dilación alguna, comparezca ante su Md.  a hacerla con apercibimiento que de no ejecutarlo, se procederá contra dicho Capitán a lo que hubiere lugar por derecho. Y que, hechas dichas declaraciones, se le dé a dicho suplicante de todo el testimonio que pide, autorizado en pública forma y manera que haga fe para el efecto que refiere. Y obre la que hubiere lugar por derecho. Y así lo proveyó, mandó y firmó = Don Gaspar de Castro Rivera = Ante mí José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

 

      Notificación

          

       En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, a veinte días del mes de Septiembre de mil setecientos y siete años, yo el escribano notifiqué el auto antecedente como se contiene, y para su efecto al Capitán Don Mateo de la Colina Prado, vecino de esta ciudad en su persona, el cual, habiéndolo oído y entendido. Dijo que está presto a comparecer ante el Sr. Alcalde Ordinario, Juez de esta causa, a hacer la declaración que por dicho auto se manda. Y esto dio por su respuesta y lo firmó, de que doy fe = Don Mateo de la Colina Prado = José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

 

     Declaración del Capitán Don Mateo de la Colina Prado de 50 años.

         

      En esta dicha ciudad dicho ida mes y año dichos, ante el Señor Don Gaspar de Castro Rivera, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, compareció Don Mateo de la Colina y Prado, vecino de esta dicha ciudad, para efecto de hacer la declaración prevenida en el auto de atrás que se le notificó hoy día de la fecha, en cuya conformidad, su Merced por ante mí el escribano, recibió juramento al dicho Capitán Don Mateo de la Colina, quien lo hizo por Dios Nuestro Señor y la señal de la Santa Cruz en forma de derecho, so cuyo cargo prometió decir verdad en lo que supiere y le fuere preguntado, y siéndolo al tenor del escrito de la hoja de enfrente, presentado por el Capitán Don Santos Díaz de Terán, caballero del orden de Alcántara. Dijo que lo que sabe y pasa es que el día cuatro del mes de Mayo pasado de este presente año, salió el que declara de esta ciudad para la jurisdicción de Nexapa en compañía de Sancho Ruiz de Villegas, a la recaudación y cobranza de las dietas que le quedaron debiendo los naturales de dicha jurisdicción al Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, difunto, Alcalde Mayor que fue de dicha jurisdicción, en virtud de memorias y poder bastante que, para el efecto de dicha cobranza, les dio, así al que declara como al dicho Sancho Ruiz de Villegas, el dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, quien los envió a la recaudación y cobranza de dichas dietas, como albacea testamentario del dicho Capitán Don Felipe de Merecilla Sota. Y que habiendo llegado el ida once de dicho mes de Mayo al pueblo y cabecera de Guegolaní de dicha jurisdicción de Nexapa, donde se hallaba el Maestre de Campo Don Antonio Osorio, Caballero del orden de Santiago y Alcalde Mayor actual de dicha jurisdicción, pasó, in continenti, el que declara en compañía de dicho Sancho Ruiz de Villegas, a ver a dicho Alcalde Mayor y darle noticia, como se las dieron, de que iban al efecto de dicha cobranza, demostrándole al susodicho, dichas memorias y poder dado para ello por dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, noticiándole así mismo a dicho Alcalde Mayor, como el declarante iba a la cobranza de lo que debían a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla en las dos sierras que llaman de chontales de dicha jurisdicción y dicho Sancho Ruiz de Villegas a la de los zapotecos que llaman de San Agustín Mistepeque. Y que a lo referido, les respondió dicho Alcalde Mayor, Don Antonio Osorio, que permitiría pasar, así al que declara como al dicho Sancho Ruiz a los pueblos al efecto de dicha cobranza, pero que habían de ir en compañía de sus Tenientes de los Partidos mencionados y que, de otra manera, no había de permitir el que pasasen y que a la primera y más tenue queja de los naturales, echaría así al que declara, como al dicho Sancho Ruiz de dicha jurisdicción. Y que primero era la cobranza de dicho Alcalde Mayor que otra alguna, que le estaban debiendo los dichos naturales, mas de mil y doscientas arrobas de grana y que el día siguiente, que se contaron doce de dicho mes de Mayo, dio carta el dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio, al dicho Sancho Ruiz, para Don Santiago Vélez,  su Teniente de San Agustín Mistepeq del partido de dichos zapotecos, y que al que declara le dijo que se aguardase hasta que viniese de la Sierra de Santa Lucía, en donde se hallaba Don Francisco de Castañeda, su Teniente en dicha sierra, y que habiendo venido el susodicho a los dos días a dicho pueblo de Guegolaní, salió el que declara en su compañía por mandado de dicho Maestre de Campo el día diez y seis de dicho mes de Mayo para la sierra que llaman de Santo domingo Teypa de dicha jurisdicción, y que en todos los pueblos donde llegaban, decía dicho teniente a sus naturales, como iba el que declara a la cobranza de lo que debían a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, y que tuviesen entendido dichos naturales, que primero habían de pagar lo que debían a dicho Maestre de Campo Don Antonio de Osorio que a otra persona alguna, y que después de haber pagado al susodicho, podían pagar a los demás que debían si tuviesen con qué, y que esto pasó generalmente en todos los dichos pueblos de dicha sierra, y que después de haber cobrado con rigor dicho teniente todo lo que pudo, procuró el que declara hacer dicha su cobranza haciendo, como hizo, a todos los dichos naturales de dichos pueblos todas las protestas conducentes a su favor con la suavidad y modo que requería la razón que le había dicho el dicho Maestre de Campo de que le echaría de dicha jurisdicción a la primera y mas leve queja de dichos naturales, quienes respondían y respondieron al que declara a dichas protestas y reconvenciones que les hizo para conseguir dicha cobranza que no tenían con qué pagar, respecto de estar muy empeñados con dicho Maestre de Campo, a quien debían de pagar primero porque así se lo decía el susodicho y dicho su teniente a dichos naturales. Y que si sabían que pagaban primero a otra persona, les habían de azotar y enviar a un trapiche. Y que habiéndose vuelto el que declara en compañía de dicho teniente a dicho pueblo de Guegolaní, sin haber cobrado cosa alguna por las razones que lleva referidas, volvió a salir de dicho pueblo en compañía de dicho teniente el día veinte y tres de dicho mes de Mayo para la sierra grande que llaman de Santa Lucía de dicha jurisdicción, y que habiendo llegado a ella y a sus pueblos, el dicho teniente dijo a los naturales de ellos lo mismo que a los antecedentes, y que sin embargo el que declara hizo todo lo que estaba de su parte, requiriendo a dichos naturales para que pagasen lo que estaban debiendo a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla , según constaba de dichas memorias, o que diesen razón de la que tenían para no hacerlo. Y que a todo ello le respondían dichos naturales lo mismo que los antecedentes, según y como lo lleva expresado. Y que, habiéndose vuelto el que declara de dicha sierra a dicho pueblo de Guegolaní, le preguntó el dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio que cómo le había ido de cobranza. Y el que declara le respondió al susodicho que no había hecho ninguna y que entonces le dijo el dicho Maestre de Campo que había tenido carta de dicho Don Santiago Vélez, su teniente de dicho pueblo de San Agustín Mistepeque, en que le decía que dicho Sancho Ruiz no había querido recibir en reales las dietas a lo mismo que se les dio a dichos naturales, y que también le había escrito dicho teniente diciéndole que si gustaba, cogería en sí dichas dietas obligándose a dar a dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán cinco zurrones de grana, los dos este presente año y los otros tres el que viene, y que le había respondido dicho Maestre de Campo a dicho Don Santiago Vélez que no era de su gusto el que se metiese en ese ajuste. Y que sin embargo de todo lo referido, volvió el que declara por segunda vez a dichas sierras con dicho teniente Don Francisco Castañeda, y que en dicha vuelta tampoco pudo conseguir el cobrar nada, porque a la reconvención que hacía para ello a dichos naturales, le respondían lo mismo que antes le habían dicho, según lleva referido, lo cual, en caso necesario, pudieran declarar Juan de Revuelta y Juan Montiel, españoles y sirvientes de dicho Maestre de Campo Don Antonio de Osorio, quienes se hallaron presentes a lo referido y que reconociendo el que declara que la cosecha de la grana se acababa, y que no había podido cobrar ninguna, temiendo el que dicho Don Santos Díaz de Terán no le motejase de omiso en hacer las diligencias que eran convenientes para dicha cobranza, presentó a dicho Maestre de Campo, Don Antonio Osorio el día dos de Julio de éste año, la Real Provisión que en dicho escrito se refiere y le entregó para dicho efecto el Capitán Don Santos Díaz de Terán, por ver si dicho Maestre de Campo, con vista de dicha Real Provisión, mandaba a dichos naturales pagar lo que estaban debiendo a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, como por dicha Real Provisión se le mandaba. A cuya continuación puso por respuesta lo que de ella consta, a que se refiere. Y que vista la imposibilidad que había para dicha cobranza, por lo que lleva dicho, determinó el que declara, salir de dicha jurisdicción y volverse a esta ciudad a dar cuenta de todo lo que pasaba a dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán. Y que un día domingo, antes de salir de dicho pueblo de Guegolaní, bajando dicho Maestre de Campo de las Casas Reales de él para la Iglesia a oír misa, le dijo al que declara en presencia de algunas personas que estaban en la plaza en el tianguis que se celebra en dicho pueblo dicho día, que desengañase a dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, que aunque gastase dicho Maestre de Campo todos sus caudales y el de su hermano Don Lorenzo Osorio, mientras fuese Alcalde Mayor de aquella jurisdicción no0 había de cobrar dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, una onza de grana, Y que el susodicho le dio al que declara ciento y cincuenta pesos para el viaje que hizo a dicha jurisdicción a la recaudación y cobranza de dichas dietas, en cuyas diligencias de ida, estada y vuelta, gastó dichos ciento y cincuenta pesos y que hasta hoy se le está debiendo su trabajo personal que protesta recaudar de dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán. Y que todo lo que lleva dicho es lo que pasó y la verdad so cargo de su juramento que hecho tiene, en que se afirmó y ratificó. Declaró ser de edad de cincuenta años y lo firmó con su merced, e yo el escribano que de ello doy fe = Don Gaspar de Castro Rivera = Don Mateo de la Colina Prado = Ante mí José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

 

       Declaración de Don Sancho Ruiz de Villegas, 26 años

          

      En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, a veinte y dos de Septiembre de mil setecientos y trece años, el señor Don Gaspar de Castro Rivera, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, para el efecto de recibir su declaración como está mandado a Don Sancho Ruiz de Villegas, vecino de esta ciudad, lo hizo parecer ante sí y por ante mí el escribano le recibió juramento por Dios Nuestro Señor y la Señal de la Santa Cruz en forma de derecho, so cuyo cargo prometió decir verdad en lo que supiere y fuere preguntado, y siéndolo al tenor del escrito que está por principio de estos autos. Dijo que lo que sabe y pasa, es que el día veinte y seis de Abril del año próximo pasado de mil setecientos y seis, salió de esta ciudad el que declara para la jurisdicción de Nexapa a la recaudación y cobranza de las ditas que le quedaron debiendo los naturales de dicha jurisdicción al Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, difunto Alcalde Mayor que fue de ella, por haberlo enviado a dicha diligencia el Capitán Don Santos Díaz de Terán, Caballero del orden de Alcántara y vecino de esta dicha ciudad, como albacea testamentario de dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, dándole, como le dio, poder bastante para dicha cobranza y entregándole como le entregó las memorias en que se contenían dichas ditas. Y que habiendo llegado el día diez del mes de Mayo de dicho año de setecientos y seis al pueblo y cabecera de Santa María Guegolaní de dicha jurisdicción, donde se hallaba el Maestre de Campo Don Antonio Osorio, caballero del orden de Santiago, Alcalde Mayor actual de dicha jurisdicción, dio noticia al susodicho de como iba enviado por dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán a dicha jurisdicción al efecto de recaudar y cobrar lo que estaban debiendo los naturales de las dos sierras que llaman de chontales al Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, a cuya propuesta le respondió dicho Maestre de Campo al que declara que por ningún modo le había de permitir entrar en los pueblos de dichas sierras, que se disuadiese de ello, y que a lo referido le respondió el que declara a dicho Maestre de Campo diciéndole que atendiese y mirase, que lo que se estaba debiendo a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, tocaba y pertenecía a bienes de capellanías, y que estas se les así gastos y costos y semenos cavaban, y que habiendo visto que sin embargo de lo referido el dicho Maestre de Campo le volvió a decir al que declara que no se había de entrar en dichos pueblos a hacer dicha cobranza, se despidió del susodicho, y el siguiente día volvió a verlo y le dijo que era forzoso entrar en dichos pueblos de dichas sierras a vender unos géneros que llevaba el que declara, que se lo había de permitir ya que no quería que entrase a hacer dicha cobranza, y que dicho Maestre de Campo le respondió que ni a una diligencia ni a otra había de pasar a dichos pueblos sin el beneplácito de dicho Maestre de Campo, por no experimentar alguna vejación que de mano poderosa le podía causar el susodicho. Y que se mantuvo en dicho pueblo de Guegolaní hasta el día veinte y ocho de dicho mes de Mayo, que dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio le envió a notificar al que declara con Don Francisco de Castañeda, su teniente, que dentro de veinte y cuatro horas saliese de dicho pueblo, y dentro de ocho días de dicha jurisdicción, pena de quinientos pesos y que con efecto se lo notificó así, verbalmente, el dicho Don Francisco de Castañeda, a quien respondió el que declara que cual era la causa para desterrarlo de dicho pueblo y jurisdicción, que era necesario saberla y que dicho Maestre de Campo se lo mandase por auto, que siendo así luego in continenti saldría de dicho pueblo y que si no, no había de salir de él. Y que habiéndose despedido dicho teniente, el que declara por no experimentar algún agravio o vejación de dicho Maestre de Campo, solicitó el salir de dicho pueblo, como salió el día siguiente y se vino a esta dicha ciudad donde dio noticia de todo lo referido al dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán. Y que el día cuatro de Mayo pasado de este presente año, volvió a salir de esta dicha ciudad el que declara para dicha jurisdicción de Nexapa en compañía de, Capitán Don Mateo de la Colina y Prado, enviados por dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán a la dicha recaudación y cobranza de dichas ditas. Y habiendo llegado el día once de dicho mes de Mayo a dicho pueblo y cabeza de Santa María de Guegolaní, de dicha jurisdicción donde se hallaba el Maestre de Campo Don Antonio Osorio, fueron a verle luego que llegaron a dicho pueblo, el que declara y dicho Capitán Don Mateo de la Colina, y darle parte, como se le dieron, de que iban a dicha jurisdicción a la cobranza de dichas ditas, demostrándole al susodicho las memorias en que se contenían y poder que llevaban para el efecto de dicha cobranza de dicho Capitán Santos Díaz de Terán, diciéndole a dicho Maestre de Campo cómo el declarante iba a entender en la cobranza de lo que debían los naturales de la sierra de los zapotecos que llaman de San Agustín Mistepeque, y dicho Capitán Don Mateo de la Colina, a entender así mismo en la de lo que le debían los naturales de las dos sierras que llaman de chontales de dicha jurisdicción. Y que habiéndole noticiado lo referido a dicho Maestre de Campo, el susodicho les respondió diciendo que les permitiría pasar a los pueblos de dichas sierras al efecto de dicha cobranza, pero que había de ser en compañía de sus tenientes y no de otra manera y que a la más ligera queja que tuviese de dichos naturales, había de echar de dicha su jurisdicción así al que declara, como a dicho Capitán Don Mateo de la Colina, y que primero estaba la cobranza de dicho Maestre de Campo que otra alguna respecto de estarle debiendo al susodicho dichos naturales más de mil y doscientas arrobas de grana. Y que el día siguiente que se contaron, doce de dicho mes de Mayo, le dio una carta al que declara dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio, para Don Santiago Vélez, su teniente de dicho pueblo de San Agustín Mistepeque del partido de dichos zapotecos, y que con dicha carta pasó in continenti el que declara a dicho pueblo de San Agustín Mistepeque, a donde llegó el día diez y seis de dicho mes de Mayo, y dio dicha carta a dicho teniente, a quien le dijo como iba a la cobranza de lo que debían a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, y dicho teniente le respondió al que declara que tenía a su cargo la de dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio que era primero que otra ninguna y que después de hecha esta, mandaría a dichos naturales que le pagasen al que declara si les quedaba con qué hacerlo. Y que habiendo oído lo referido de dicho teniente, paso el que declara a los pueblos de dichos zapotecos y reconvino a los naturales de ellos sobre dicha cobranza, y que los susodichos le dijeron que les diese espera de diez o doce días para hacer la paga de lo que debían, la cual dicha espera les concedió el que declara. Y al cabo de dichos doce días, les volvió a reconvenir sobre dicho cobranza a dichos naturales, quienes le respondieron al que declara, que dicho Don Santiago Vélez les tenía mandado que no le pagasen ni una onza de grana hasta dar fin a la cobranza de lo que se le debía a dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio, y que de saber lo contrario había de desollar azotes, y que habiendo visto lo referido, el que declara tuvo por bien el volverse a esta ciudad y dar noticia de ello, como la dio, a dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán. Y que todo lo que lleva dicho ha sido la causa de no haber tenido efecto dicha cobranza. Y que para ella y su negociación , le tiene dados dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, ciento y setenta y cinco pesos que gastó y consumió en el primer viaje que hizo dicho año de setecientos y seis, y en el segundo viaje que hizo este presente año con dicho Capitán Don Mateo de la Colina, le dio al que declara dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, otros ciento y cincuenta pesos, y que una y otra cantidad se ha gastado en ida, estada y vuelta de dichos viajes y en la negociación de dicha cobranza sin que de ello haya percibido el que declara un peso para sí. Y que todavía se le está debiendo su trabajo personal por parte de dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán. Y que todo lo que lleva dicho es lo que pasa y la verdad so cargo de su juramento que hecho tiene en que se afirmó y ratificó y declaró ser de edad de veinte y seis años y que aunque es sobrino de dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, no por eso ha dejado de declarar la verdad y que las demás generales no le tocan. Y lo firmó con su merced y yo el escribano que de ello doy fe = Don Gaspar de Castro Rivera = Sancho Ruiz de Villegas Therán = Ante mí José Manuel Álvarez de Aragón, Escribano público.

 

     Concuerda con la petición auto a ella proveído, notificación y declaraciones hechas a su continuación que originalmente todo queda en el archivo de Papeles del oficio de mi cargo de donde se sacó, a que me refiero, en cuyo testimonio, de pedimento del Capitán Don Santos Díaz de Terán, caballero del orden de Alcántara, vecino de esta ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, y en virtud de lo mandado en dicho auto, doy el presente que es hecho en esta dicha ciudad en veinte y ocho días del mes de Septiembre de mil setecientos y siete años, siendo testigos a su corresión Juan de Valverde = y Don Juan Pérez de Valenzuela, vecinos de dicha ciudad = Pongo mi signo en testimonio de verdad = José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

 

     Concuerda este traslado con su original que está en los autos del concurso de acreedores que se sigue en contra de los bienes de Don Felipe de Merecilla Sota, Alcalde Mayor que fue de la provincia a que me refiero, va cierto y verdadero. Para que conste de mandato de Juez y pedimento de parte doy el presente que fecho en la Ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, veinte días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, siendo testigos a lo ver hacer, corregir y concertar, Don Juan Miguel Ramírez de Grijalva, Lorenzo González y Antonio de la Barreda, vecinos de esta dicha ciudad = Enmendado = a = hu = par = coi = diono = a = entre renglones = desempe = de = a = dicho = todo vale = testado = al = q = no vale.

                           Lo signé en testimonio de verdad

 

 

     En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, en diez días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, ante el Sr. Don Baltasar de Montoya Maldonado, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, se leyó esta petición que presentó el contenido en ella.

 

      Petición.

      Don Santos Díaz de Terán, del orden de Alcántara, vecino de esta ciudad, como más haya lugar y como albacea testamentario fideicomisario y tenedor de bienes en que me constituyó Don Felipe de Merecilla, difunto Alcalde Mayor que fue de la provincia de Nexapa. Digo que en cumplimiento de mi obligación , procedí al inventario de sus bienes y demás diligencias de remate de ellos, presentación de cuentas y finiquitos en esta dependencia en concurso de acreedores que hubo a sus bienes, en que se dio sentencia de graduación y auto declaratorio a mí favor, como todo consta del proceso a que me refiero. Y porque a mí derecho conviene se me dé testimonio a la letra de la información dada a mí pedimento en orden en orden a haber hecho todas las diligencias a la recaudación y cobranza de lo que a dicho Don Felipe de Merecilla se le estaba debiendo en dicha jurisdicción de Nexapa y de la que sobre dicho particular dio Don Mateo de Colina Prado, mi podatario de la Real Provisión librada por los Señores de la Real Audiencia de México para el mismo efecto, y de la certificación dada por José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público, a pedimento de Sancho Ruiz de Villegas, así mismo mi podatario. Dé la sentencia de graduación de acreedores, y del auto definitivo proveído con asesor, dándoseme por libre de dicho albaceazgo. VM, como Juez competente en la causa, se ha de servir que el presente escribano me dé uno, dos o más testimonios, por parar en el archivo del dicho, el proceso. Por todo lo cual. A VM suplico se sirva de mandar hacer y determinar como lleva pedido, en que recibiré merced con justicia. Juro conforma no ser de malicia y en lo necesario juro. = Otro sí, suplico se me dé testimonio de la escritura de mí crédito, por que mejor sea a dicho concurso como acreedor a dichos bienes. A VM suplico así lo provea y mande. Pido Tu supra = Santos Díaz de Terán.

      Auto

     Vista por su Md, la hubo por presentada y dijo que el presente escribano dé al suplicante los testimonios que pide en esta petición, en pública forma y manera que hagan fe y sobre lo que hubiere lugar por derecho. Así lo proveyó, mandó y firmó = Don Baltasar de Montoya Maldonado = Ante mí Alonso Palacios, escribano público.

      En cumplimiento del auto de suso y del infrascrito escribano, hice sacar y saqué el testimonio a la letra de la escritura que la petición refiere y su tenor es este que sigue.

     Notificación

      En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca a trece días del mes de Noviembre de mil setecientos y seis años, ante el señor Don Esteban Rodríguez de Medina, Alférez real y Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, se leyó esta petición que presentó el contenido en ella, con demostración del instrumento que refiere.

     Petición

     Don Santos Díaz de Terán, caballero del orden de Alcántara, vecino de esta ciudad, uno de los albaceas testamentarios y tenedor de bienes del Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, difunto, como interesado que soy a sus bienes, parezco ante VM., y como más haya lugar por derecho. Digo: que en el testamento que otorgó el susodicho y so cuya disposición falleció, declaró haber tenido cuentas conmigo y serme deudor de cantidad de pesos no expresando lo líquido de dicho débito y necesito de justificarlo mayormente habiéndoseme mandado dar traslado por V.M. de los autos de inventarios, aprecio y remate de los bienes del susodicho, a quienes han salido oponiéndose otros acreedores. Y es así que dicho Don Felipe de Merecilla otorgó a mi favor una escritura de obligación de cantidad de diez y ocho mil pesos por ante Diego Benaias, escribano público y real del número de esta ciudad y restándome de su importancia cantidad de quincemil y quinientos pesos hice cesión de ellos a favor del Alférez Juan Francisco Gutiérrez, vecino y mercader de esta ciudad, persona de quien he tenido y tengo entera satisfacción y confianza por asistirme por entonces motivos justos para ello, como lo tiene declarado el dicho Alférez Juan Francisco Gutiérrez por instrumento que celebró a mí favor y es el que demuestro con la debida solemnidad y juramento necesario y pido se me devuelva. Y en estos términos, VM., se ha de servir de mandar se notifique a dicho Diego Benaias, me dé testimonio de dicha escritura de obligación a mi favor otorgada de la referida cantidad por dicho Don Felipe de Merecilla Sota, autorizado en pública forma y manera que haga fe para el efecto que refiero. Por tanto. A VM pido y suplico que habiendo por demostrado dicho instrumento, se sirva de mandar hacer, como pido que es de justicia, costas, protesto y juro a Dios y a la Santa Cruz no ser de malicia y que este escrito se me admita en este papel del sello cuarto por decirse no haberlo en el estanco de esta ciudad del sello tercero. Tu supra. = Santos Díaz de Terán.

       Auto

       Y vista por su Md, la hubo por presentada en este papel del sello cuarto por la razón que en ella se expresa y por demostrado el instrumento que refiere, y dijo que mandaba y su merced mandó que dicho instrumento se le devuelva al suplicante como lo pide y se notifique a Diego Benaias, escribano público y real del número de esta ciudad dé a dicho suplicante el testimonio que pide de la escritura que en dicha petición refiere, autorizado en pública forma y manera que haga fe para el efecto que expresa. Y así lo proveyó, mandó y firmó = Don Esteban Rodríguez de Medina = Ante mí José Manuel Álvarez de Medina, escribano público.

      Notificación

       En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, a diez y seis días del mes de Noviembre de mil setecientos y seis años. Yo el escribano, hice saber y notificar el auto de enfrente para sus efectos a Diego Benaias, escribano público y real del número de esta ciudad en su persona, que habiéndolo oído y entendido dijo cumplirá con lo mandado en dicho auto, para cuyo efecto, yo el escribano, le entregué estas diligencias en dos hojas con esta, escritas todo y parte y lo firmó conmigo, de que doy fe = Diego Benaias = José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

     Escritura

     En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca en dos días del mes de Enero de mil setecientos y dos años. Ante mi el escribano y testigos, el Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, vecino de esta ciudad y actual Alcalde Mayor de la jurisdicción de la villa de Nexapa, por su Majestad, residente al presente en ella a quien doy fe conozco. Y otorga que debe y se otorga de dar y pagar realmente y con efecto a Don Santos Díaz de Terán, caballero del orden de Alcántara, vecino de esta dicha ciudad, y a quien su poder y causa hubiere, diez y ocho mil pesos de oro común, que, en reales de contado, confiesa el otorgante haber recibido del susodicho, prestados con bien y buena obra y ser en su poder de que se da por entregado a su voluntad sobre que renuncia la excepción de la pecunia non numerata, leyes del entrego y prueba. Y la dicha cantidad la pagará de la fecha de esta escritura en un año primero siguiente, en reales, en esta ciudad o donde se los pidan y demanden, llanamente y sin pleito alguno con las costas de la cobranza a que consiente se envíe persona a ella y a la parte y lugar donde estuviere y tuviere bienes, con dos pesos de oro de minas que gane en cada un día de los que se ocupare en la ida, estada y vuelta en una y más veces hasta la real y efectiva paga. Y así, por dicho salario diferido su monto su monto en el juramento simple de la tal persona como por la suerte principal de los dichos diez y ocho mil pesos, quiere el otorgante ser ejecutado en su persona y bienes, habidos y por haber que para ello obliga. Y dio poder a lo Jueces y Justicias de su Majestad de cualesquiera partes que sean y en especial a los donde fuera pedido el cumplimiento de esta escritura a cuyo fuero se somete. Renunció el suyo propio, domicilio y vecindad y la ley si convenerit de jurisdictione omnium judicum, para que a lo que dicho es le ejecuten, compelan y apremien, como si fuese por sentencia definitiva de Juez competente pasada en autoridad de cosa juzgada. Renunció todas y cualesquier leyes de su favor y defensa y la general del derecho y asilo. Otorgó y firmó siendo testigos Don Gerónimo Crispín Romero, Antonio de Gamboa y Pedro Ruiz de Torres, vecinos de esta dicha ciudad = Don Felipe de Merecilla Sota = Ante mí Diego Benaias, escribano público y real.          

      Concuerda con la petición, auto de su proveimiento y notificación y de la escritura original que está en el registro de las de mi cargo del año que menciona, de donde hice sacar y saqué este segundo tanto y a que me refiero va cierto y verdadero, siendo testigos a su corrección Juan Antonio Rodríguez y Don Juan Pérez de Valenzuela, vecinos de esta ciudad en cuyo testimonio, de pedimento de parte y mandato de Juez, doy el presente con estas cuatro hojas, primer pliego de papel del sello segundo y las del intermedio común y está fechado en esta ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca en veinte y dos días del mes de Noviembre de mil setecientos y seis años = En testimonio de verdad = Diego Benaias, escribano público y real.

      Concuerda este traslado con el testimonio de la escritura presentada en los autos de concurso de acreedores contra bienes de Don Felipe de Merecilla Sota que quedan originales en mí poder y archivo a que me refiero. Va cierto y verdadero y para que conste de pedimento de parte y mandato de Juez, doy el presente que es fechado en la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca en diez y ocho días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, siendo testigos a su corrección José de Alanís y Antonio de la Barreda, vecinos de esta dicha ciudad.--

                          Lo signé en testimonio de verdad .

 

       En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca en diez días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, Ante el Señor Don Baltasar de Montoya Maldonado, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, se leyó esta petición que presentó el contenido en ella.

      Petición

      Don Santos Díaz de Terán, del orden de Alcántara, vecino de esta ciudad, como más haya lugar y como albacea testamentario  fideicomisario y tenedor de bienes en que me constituyó Don Felipe de Merecilla, difunto Alcalde Mayor que fue de la provincia de Nexapa. Digo que en cumplimiento de mí obligación procedí al inventario de sus bienes y demás diligencias de remate de ellos, presentación de cuentas y finiquitos de esta dependencia en concurso de acreedores que hubo a sus bienes, en que se dio sentencia de graduación y auto declaratorio a mi favor, como todo constará del proceso a que me refiero. Y porque a mi derecho conviene se me dé testimonio a la letra de la información dada a mi pedimento en orden a haber hecho todas las diligencias a la recaudación y cobranza de lo que a dicho Don Felipe de Merecilla se le estaba debiendo en dicha jurisdicción de Nexapa, y de la que sobre dicho particular dio Don Mateo de la Colina Prado, mi podatario de la Real Provisión librada por los Señores de la Real Audiencia de México para el mismo efecto, y de la certificación dada por José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público, a pedimento de Sancho Ruiz de Villegas, así mismo mi podatario en la sentencia de graduación de acreedores, y del auto definitivo proveído con asesor. Dándoseme por libre de dicho albaceazgo. VM, como Juez competente en la causa, se ha de servir que el presente escribano me dé uno, dos o más testimonios por parar en el archivo del dicho el proceso. Por todo lo cual. A VM suplico se sirva de mandar hacer y determinar, como llevo pedido,  en que recibiré merced con Justicia, juro en forma no ser de malicia y lo necesario juro: Otro sí, suplico se me dé testimonio de la escritura de mí crédito, porque me opuse a dicho concurso, como acreedor a dichos bienes. A VM., suplico así lo provea y mande. Pido Ut supra = Santos Díaz de Terán.

       Auto

       Vista por su Md la hubo por presentada y Dijo que el presente escribano dé al suplicante los testimonios que pide en esta petición, autorizados en pública forma y manera que hagan fe, y obre lo que hubiere lugar por derecho, así lo proveyó, mandó y firmó = Don Baltasar de Montoya Maldonado = ante mí Alonso Palacios, escribano público.

       José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público y del número de la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, residente en este pueblo de Santa María Guegolaní, jurisdicción de la villa de Nexapa, certifico, doy fe y testimonio de verdad, como hoy día de la fecha, con la ocasión de haber sido requerido por ciertos naturales del pueblo de Santo Tomás de esta jurisdicción,  con una Real Provisión de su Alteza Señores Presidentes y Oidores de la Real Audiencia de esta Nueva España, para presentarla al Capitán Don Antonio Osorio, caballero del orden de Santiago, Alcalde Mayor de esta dicha jurisdicción. Y pasado a visitar al R. Padre Predicador Fray Antonio de Medina del Orden de Predicadores, Vicario de esta Doctrina de Santa María Guegolaní, y entrando en el convento de este dicho pueblo, y en la celda de dicho Rvdo. Padre Vicario, hallé en su compañía a dicho Capitán Don Antonio de Osorio, tenido por tal entre los naturales y vecinos de este partido, y ambos vi salieron hablando a un corredor que cae a la parte de adentro de dicha celda, y oí, que en presencia de dicho Rvdo. Padre Vicario, de mí el escribano y de Alonso Palacios, que ha concurrido en mi compañía en este dicho pueblo, el dicho Capitán Don Antonio de Osorio le dijo al dicho Don Francisco de Castañeda, su teniente, pasase a ver a Don Sancho Ruiz de Villegas, vecino de la ciudad de Antequera, a quien doy fe así mismo conozco, y notificase al susodicho que dentro de veinte y cuatro horas saliese de este dicho pueblo y dentro de ocho días de esta jurisdicción, pena de quinientos pesos, a cuya diligencia vi que in continenti salió el dicho Don Francisco de Castañeda, y habiéndose despedido de dicho Rvdo. Padre Vicario el dicho Capitán Don Antonio de Osorio, lo hice así mismo yo el escribano, y dicho Alonso Palacios saliendo en su compañía hasta las casas de su morada y, dejándole en ellas, me pasé a la de mi habitación, y estando en ella a esta hora que serán las diez de la mañana poco más o menos a lo que demuestra el sol, en conversación con dicho Alonso Palacios y Antonio de Quesada, español, tratante en esta provincia, llegó, en mi solicitud el dicho Don Sancho Ruiz de Villegas diciéndome que la causa de haber venido a este dicho pueblo, la era el habérsele otorgado un poder por el Capitán Don Santos Díaz de Terán, caballero del orden de Alcántara, vecino de dicha ciudad, uno de los albaceas testamentarios del Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, Alcalde Mayor que fue de esta provincia, ya difunto, para la cobranza de reales, géneros, grana y otros efectos debidos en la villa de Nexapa, pueblos de los Mixes y Chontales de esta jurisdicción a dicho Alcalde Mayor difunto, y sus bienes, cuyo poder me demostró y doy fe haber visto. Y que dicha cobranza se le embarazaba por dicho Capitán Don Antonio de Osorio, quien había mandado a notificarle con Don Francisco de Castañeda, su teniente, saliera de este pueblo dentro de veinte y cuatro horas, y de la jurisdicción dentro de ocho días pena de quinientos pesos. A que le había respondido se lo mandase por auto, y que le constaba estaba yo el escribano cierto de lo ordenado por el susodicho por haber precedido en mi presencia, y que por excusarse de disgustos y no experimentar algún agravio o vejación que se le pudiera causar, estaba en ánimo de salir de dicho pueblo, y que le convenía le diese yo el escribano, por testimonio lo que me constaba en el particular de lo referido, de cuyo pedimento y, requerido del dicho Don Sancho Ruiz de Villegas, doy el presente que es fecho en este pueblo de Santa María Guegolaní en veinte y ocho días del mes de Mayo de mil setecientos y seis años , siendo testigos los dichos Alonso Palacios y Antonio de Quesada, presentes = Pongo mi signo en testimonio de verdad José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

      Concuerda este traslado con su original que está en los autos del concurso de Acreedores que se sigue contra los bienes de Don Felipe de Merecilla Sota, Alcalde Mayor que fue de la Villa de Nexapa y su provincia a que me refiero, va cierto y verdadero. Y para que conste, de mandato de Juez y pedimento de parte doy el presente que…. En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca a los….. días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, siendo testigos Don Juan Miguel Ramírez de Grijalva, Lorenzo González y Antonio de la Barreda, vecinos de dicha ciudad.

                         Lo signé en testimonio de verdad

 

 

     En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca en diez días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, ante el Sr. Don Baltasar de Montoya Maldonado, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad se leyó esta petición que presentó el contenido en ella.

      Don Santos Díaz de Terán, del orden de Alcántara, vecino de esta ciudad, como más haya lugar y como albacea testamentario fideicomisario y tenedor de bienes en que me constituyó Don Felipe de Merecilla, difunto Alcalde Mayor que fue de la provincia de Nexapa. Digo que en cumplimiento de mi obligación , procedí al inventario de sus bienes y demás diligencias de remate de ellos, presentación de cuentas y finiquito de esta dependencia en concurso de acreedores que hubo a sus bienes en que se dio sentencia de graduación y auto declaratorio a mi favor como todo consta del proceso a que me refiero. Y porque a mi derecho conviene se me dé testimonio a la letra de la información dada a mi pedimento en orden a haber hecho todas las diligencias a la recaudación y cobranza de lo que a dicho Don Felipe de Merecilla se le estaba debiendo en dicha jurisdicción de Nexapa y de lo que sobre dicho particular dio Don Mateo de la Colina Prado, mi podatario. De la Real Provisión librada por los Señores de la Real Audiencia de México para el mismo efecto. Y de la certificación dada por José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público, a pedimento de Sancho Ruiz de Villegas, así mismo mi podatario de la sentencia de graduación de acreedores y del auto definitivo proveído con acción dándoseme por libre de dicho albaceazgo. VM. , como Juez competente en la causa, se ha de servir que el presente escribano me dé uno. Dos o más testimonios por parar en el archivo del dicho el proceso. Por todo lo cual. A VM., suplico se sirva de mandar hacer y determinar, como llevo pedido, en que recibiré merced con justicia. Juro en forma no ser de malicia y lo necesario etc. Otro sí suplico se me dé testimonio de la escritura de mi crédito porque me opuse a dicho concurso como acreedor a dichos bienes = A VM., suplico así lo provea y mande pido tu supra. Don Santos Díaz de Terán.

      Auto

      Vista por su merced, la hubo por presentada y dijo que el presente escribano dé al suplicante los testimonios que pide en esta petición, autorizados en pública forma y manera que hagan fe y obre la que hubiere lugar por derecho. Así lo proveyó, mandó y firmó. = Don Baltasar de Montoya Maldonado = ante mí Alonso Palacios, escribano público.

     Provisión

     Don Felipe por la Gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón de las dos Sicilias, de Jerusalem, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Gibraltar de las Islas de Canaria, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra Firme de la Mar Océano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante y Milán, Conde de Absburgo, de Flandes, Tirol y Barcelona, Señor de Vizcaya y de Molina etc. = A Vos el Maestre de Campo Don Antonio Osorio, caballero del orden de Santiago, mi Alcalde Mayor de la villa de Nexapa y a vuestros tenientes. Sabed cómo ante el Presidente y Oidores de mi audiencia y Chancillería Real que reside en la ciudad de México de la Nueva España se presentó la petición que se sigue.

     Petición

       Muy poderoso señor, José de Ledesma, en nombre de Don Santos  Terán, vecino de la ciudad de la ciudad de Oaxaca y albacea de Don Felipe de Merecilla, Alcalde Mayor que fue de la villa de Nexapa y su jurisdicción, en aquella vía y forma que mejor haya lugar, parezco ante V. A y digo que con ocasión de haber quedado mi parte como tal albacea, con la obligación de recaudar todo lo que a dicho Don Felipe se estaba debiendo en dicha jurisdicción, envió a ella a diferentes personas para este efecto y no lo ha surtido la cobranza de muchas dependencias que pudieran estar ya pagadas, por razón de que el Maestre de Campo, Don Antonio Osorio, Alcalde Mayor actual de dicha villa impide a las personas que van con poderes suficientes el paso a las diligencias que van a ejecutar, con el pretexto de no haber dado residencia dicho Don Felipe, fundándolo en que cuando se dé por él, podrán resultarle varios cargos como de tributos o de otros ramos de real hacienda. Y respecto de no haber cosa mas cierta practicada no habida que el que al tiempo y cuando se les despacha sea quien fuere para cualquier oficio a fianza en cada uno lo que de interés Real pueda manejar en el suyo para que con esta providencia tan eficaz y segurísimo medio no padezca detrimento alguno el caudal y haberes Reales, Y en atención a que habiéndolo ejecutado el difunto, no hay peligro de pérdida en mucha ni en poca cantidad, se ha de servir V.A de mandar se despache Real Provisión para que en su virtud y debajo de grandes penas, el susodicho no impida ni embarace por sí ni por alguno de sus tenientes la recaudación de dichas dependencias, sino que dé todo el favor y ayuda que para la más pronta cobranza se necesitare, sin poner óbice ni impedimento para auxiliar en cuanto pueda y deba, así el susodicho como dichos sus tenientes supuesto a que en la dilación al recaudarse, puede, sin duda alguna experimentar el pernicioso efecto de perder por el peligro en que pone la tardanza en cualesquiera diligencia. Y así, para que no se padezca el daño y después se impute a omisión de dicha mi parte lo que no es más que obstáculo para suspender el corriente en que todas las deudas pudieran tener puesto por dicho Maestre de Campo y motivado por la causa que va referida, se ocurre a la frente por el remedio para que, dándose la providencia propuesta, ni los deudores dejen de pagar, ni el susodicho insista en el dictamen con que embaraza, por todo lo cual y demás que he por expreso y alegado. A V.A pido y suplico se sirva de hacer y determinar en todo como va insinuado. Mande se despache dicha Real Provisión, según y para el fin que va referido, con penas graves para su cumplimiento, y que a falta de escribano, la notifique persona que sepa leer y escribir, con testigos por ser así de justicia, que pido costas y en lo necesario Etc = Ldo. Nicolás Antonio de Salazar = José de Ledesma.              

     Y vista por los dichos mi Presidente y Oidores. Por decreto que a ella proveyeron en primero del corriente, acordaron debía dar esta mi carta, por la cual os mando que siendoos mostrada por parte del dicho Don Santos Terán, caballero del orden de Alcántara, albacea del dicho Don Felipe de Merecilla, en ninguna manera ni en ninguna parte impediréis ni embarazareis por vos ni por ninguno de vuestros tenientes, la recaudación y cobranza de todas las dependencias del dicho Don Felipe de Merecilla, ante sí daréis todo el favor y ayuda que para la más pronta cobranza se necesitare sin poner en ello óbice ni impedimento, así vos dicho mi Alcalde Mayor, como ninguno de vuestros tenientes. Y si halláredes algún impedimento sobre esto, lo informareis a la dicho mi Audiencia y no haréis cosa en contrario los unos ni los otros, pena de mi merced y de doscientos pesos que aplico por tercias partes para mi Cámara, Gastos de Justicia y estrados de la dicha mi Audiencia.

     Que tome razón mi Contador de estos efectos y mando a cualquiera persona que sepa leer y escribir, en presencia de testigos notifique esta mi carta y asiente la notificación en ella para que yo sepa cómo se cumple lo que mando. Dada en la ciudad de México a dos días del mes de Junio de mil setecientos y seis años = El Duque de Alburquerque = Ldo Don Miguel Calderón de la Barca = Licenciado Don Francisco de Valenzuela Benegas = Don José Joaquín de Uribe y Castejón = Yo Juan Francisco Neri, teniente Don José Diego de Medina y Saravia, Secretario de Cámara del Rey nuestro Señor, lo hice escribir por su mandado con acuerdo de su Presidente y Oidores = señalado con una rúbrica = Registrada = Melchor Díaz del Campo = Chanciller = Melchor Díaz del Campo = Tomose razón en los libros de la contaduría de penas de cámara del cargo de Don José de Careaga que despacho como su teniente. México y Junio dos de mil setecientos y seis = Francisco Antonio de Arburu.

     En el pueblo y cabeza de Santa María Guegolaní a dos días del mes de Julio de mil setecientos y siete años, pareció ante mí el Maestre de Campo Don Antonio Osorio, caballero del orden de Santiago y Alcalde Mayor por su Majestad de la Jurisdicción de Nexapa, el Capitán Don Mateo de la Colina, apoderado de Don Santos de Terán, caballero del orden de Alcántara, quien me presentó el Real despacho que antecede que, habiéndolo oído, puesto en pié lo cogí en mis manos, besé y puse sobre mi cabeza como carta de mi Rey y Señor, que Dios guarde en aumento de más reinos y señoríos en su ejecución. Digo que antes de manifestar dicho Real despacho, le permití su cobranza en todos los pueblos de chontales en medio de otras órdenes que tengo de Vuestra Alteza que me mandan generalmente lo contrario, como le consta al declarante y apoderado de dicho Don Santos de Terán. Y en el partido de zapotecas, viniendo por recaudador de dichas deudas Don Sancho Ruiz, y haberse avenido los naturales a satisfacerle en la misma especie y cantidad que les había socorrido el Capitán Don Felipe de Merecilla, no quiso convenir en ello. Y para que conste todo lo referido, lo firmé con los testigos de mí asistencia, con los que actúo ante mí como Juez receptor a falta de escribano, que no hay en esta jurisdicción ni en veinte leguas en contorno, el mismo día, mes y año dichos = Don Antonio Osorio = Don Mateo de la Colina Prado = Francisco de Castañeda = Pablo de Iturriaga.

     Concuerda al tenor todo con la Real provisión original que está presentada y acumulada a los autos del concurso de acreedores que se ha seguido contra bienes de Don Felipe de Merecilla y va justo y verdadero, siendo testigos a lo ver sacar y corregir Lorenzo González, José de Alanís y Antonio de la Barreda, vecinos de esta ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca. Y para que conste de mandado de Juez y pedimento de parte, doy el presente que es fecho en dicha ciudad a veinte días del mes de Febrero de mil setecientos y once años = emdº = b = vale.

                           Lo signé en testimonio de verdad

 

      En  La ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, en diez días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, ante el Sr. Don Baltasar de Montoya Maldonado, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, se leyó esta petición que presentó el contenido en ella.

      Petición

      Don Santos Díaz de Terán, del orden de Alcántara, vecino de esta ciudad, como más haya lugar y como albacea testamentario, fideicomisario y tenedor de bienes en que me constituyó Don Felipe de Merecilla, difunto Alcalde Mayor que fue de la provincia de Nexapa. Digo que, en cumplimiento de mi obligación, procedí al inventario de sus bienes y demás diligencias de remate de ellos, presentación de cuentas y finiquitos de esta dependencia en concurso de acreedores que hubo a sus bienes en que se dio sentencia de graduación y auto declaratorio a mi favor, como todo consta del proceso a que me refiero. Y porqué a mi derecho conviene se me dé testimonio a la letra de la información dada a mi pedimento en orden a haber hecho todas las diligencias a la recaudación y cobranza de lo que a dicho Don Felipe de Merecilla se le estaba debiendo en dicha jurisdicción de Nexapa y de lo que sobre dicho particular dio Don Mateo de la Colina Prado, mi podatario, de la Real Provisión librada por los Señores de la Real Audiencia de México para el mismo efecto, y de la certificación dada por José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público, a pedimento de Sancho Ruiz de Villegas, así mismo mi podatario, de la sentencia de graduación de acreedores y del auto definitivo proveído con asesor, dándoseme por libre de dicho albaceazgo. VM., como Juez competente en la causa, se ha de servir que el presente escribano me dé uno, dos o más testimonios por parar en el archivo del dicho el proceso. Por todo lo cual. A VM., suplico se sirva de mandar hacer y determinar, como llevo pedido, en que recibiré merced con justicia. Juro en forma no ser de malicia y en lo necesario etc. Otrosí suplico se me dé testimonio de la escritura de mi crédito. Porque me opuse a dicho concurso como acreedor a dichos bienes. A VM. Suplico así lo provea y mande, pido tu supra = Santos Díaz de Terán.

       Auto.

      Vista por su merced la hubo por presentada y dijo que el presente escribano dé al suplicante los testimonios que pide en esta petición en pública forma y manera que hagan fe y sobre lo que hubiere lugar por derecho. Así lo proveyó, mandó y firmó = Don Baltasar de Montoya y Maldonado = Ante mí Alonso Palacios, escribano público.

      En cumplimiento del auto de suso, yo el infrascrito escribano hice sacar y saqué testimonio a la letra de la sentencia que la petición refiere y su tenor es este que se sigue.

     Sentencia

      En los autos y concurso de acreedores que se han seguido contra bienes de Don Felipe de Merecilla Sota, Alcalde Mayor que fue de la provincia y jurisdicción de Nexapa de este obispado de Oaxaca, sobre la prelación y paga de las cantidades de pesos de sus créditos, porque se han opuesto con los instrumentos y recaudos presentados en dichos autos previstos con todo lo que ver convino de ellos. Fallo atento a su contenido que debo mandar y mando que del procedido de los referidos bienes que se hubieren rematado en las almonedas que se han hecho y de los que se han así mismo vendido fuera de ellas, como también de los que se remataren nuevamente (habiendo algunos existentes y en estado de hacerse, a que mando desde luego se proceda en pública almoneda o en la mejor forma que ser pueda) se haga entero y cumplido pago a dichos acreedores de dichos sus créditos y cantidades de ellos en el modo y forma siguiente. En primero lugar y grado a José de Gandarillas, como albacea y tenedor de bienes de Don Juan de Gandarillas de doscientos cincuenta y tres pesos y dos tomines que los importaron el costo del funeral y entierro del dicho Don Felipe, suplidos por el dicho Don Juan, para la mortaja, lutos, caja para el cuerpo, paga de derechos parroquiales y de los del Convento del Señor San Agustín, donde fue sepultado, misas rezadas que se le dijeron en el, sin el novenario de las cantadas, honras y consumo de cera en ellas y en dicho entierro y novenario según la memoria de cuenta presentada por el dicho José de Gandarillas a que sí está tocante a dichas partidas por precisas y necesarias a dicho funeral y entierro. En segundo lugar y grado se haga pago a la parte de Monasterio de Religiosas de Nuestra Señora de la Concepción de esta ciudad, de los quinientos pesos y réditos de ellos, porque se opuso a dicho concurso con escritura de dos de Noviembre del año pasado de mil seiscientos y noventa y seis por ante Francisco de Quero, escribano real y público, rebajándosele los ciento veinte y tres pesos, seis tomines y medio real recibidos en cuenta de ellos por el Ldo. Don Juan de Guzmán, Mayordomo de dicho Monasterio, constante por su recibo de hojas sesenta. En tercero lugar y grado se paguen y satisfagan al Capitán Don Santos Díaz de Terán, del orden de Alcántara, ocho mil cuatrocientos treinta y un pesos y seis tomines que dicho Don Felipe de Merecilla le estaba debiendo de resto de dieciochomil, por escritura que le tenía otorgada por ante Diego Benaias, escribano así mismo real y público de esta dicha ciudad, su fecha de dos de Enero de mil setecientos y dos años. En cuarto lugar y grado a Don Francisco Paio y Angulo, dosmil pesos con sus réditos de la Capellanía fundada por los albaceas de Juan Ruiz Canal, de que es Capellán propietario dicho Don Francisco Paio, y porque está opuesto a dicho concurso por escritura que tiene presentada de dicha fecha de seis de Diciembre de dicho año de mil setecientos y dos, por ante el dicho escribano Diego de Benaias. En quinto lugar y grado se haga pago a los menores hijos de Don Francisco de Merecilla, difunto, y de Doña Inés de Vargas Ladrón de Guevara de cantidad de ochomil ciento  veinte y siete pesos y cuatro tomines, porque se opuso la dicha Doña Inés, como madre tutora y curadora de dichos menores, con la escritura de transacción que se celebró con ella dicho Don Felipe de Merecilla por ante Diego Díaz Romero, escribano así mismo real y público de esta dicha ciudad. Su fecha a los diez y ocho del mes de Marzo de mil setecientos y cuatro. En sexto y último lugar sea pagado y satisfecho el dicho José de Gandarillas, de quinientos diez pesos y cinco tomines restantes de los seiscientos sesenta y seis y siete tomines, porque se opuso a dicho concurso con dicha su memoria-cuenta que, por no justificada en forma, no se les mandan pagar dichos pesos en el mismo lugar y grado que lo van los referidos doscientos cincuenta y tres y dos tomines, por moderarse en solo ellos los mencionados gastos de dicho funeral y entierro. Cuyas sobre dichas pagas se han de hacer a dichos acreedores, dándose primeramente por cada uno de ellos la común fianza estilada en dichos concursos de la ley real de Toledo. Y con declaración así mismo que los censos y principales de Capellanías, cargados sobre las casas que quedaron entre los bienes del dicho Don Felipe de Merecilla, no han de ser perjudicados en su pago por la graduación que va hecha, como preferentes que son y deben ser en el particular de dichas casas, por especial hipoteca de ellos, en que juntamente ha de ser preferido el dicho José de Gandarillas por los seiscientos pesos, que por la escritura de venta de dichas casas, consta haber exhibido el dicho Don Juan de Gandarillas no estando ya pagado de ellos. Y se le aperciba  a los albaceas de dicho Don Felipe de Merecilla  ( que sin embargo de las diligencias que tienen hechas e imposibilidad que representan en la recaudación y cobranza de las ditas de grana que se están debiendo a los referidos bienes del susodicho ), persistan en su sobredicha diligencia por todos los medios y modos que le fueren convenientes. Y por esta mi sentencia definitivamente juzgando así lo pronuncio, mando y firmo, con costas que así mismo condeno a dichos bienes con parecer de asesor. Don Diego de Loaisa y Olivera = Ldo. Don Agustín de la Parra.

      Pronunciación

      En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, en cinco días del mes de Noviembre de mil setecientos y siete años, el Señor Don Diego de Loaisa y Olivera, Regidor decano y Alcalde Ordinario de la Santa Hermandad de esta ciudad por enfermedad del Capitán Don Gaspar de Castro Rivera, que lo es propietario, estando haciendo audiencia pública en la sala destinada para este efecto, con la vara de la Real Justicia en la mano, dio y pronunció la sentencia dada y pronunciada en esta causa y la firmó, de que doy fe, siendo testigos Don Pedro de Olivera, Presbítero, Alonso Palacios y Fabián López, vecinos de esta ciudad = José Calderón de Mendoza, escribano público y real.

       Concuerda este traslado con la sentencia original y su pronunciación que queda inserta en el proceso del concurso de acreedores contra bienes de Don Felipe de Merecilla Sota a que me refiero, va cierto y verdadero y para que conste de pedimento de parte y mandato de Juez, doy el presente que es hecho en la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, en diez y ocho días del mes de Febrero de mil setecientos y once años. = enmendado = quinto = vale.

                             Lo signé en testimonio de verdad

 

      En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca en diez días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, ante el Señor Don Baltasar de Montoya Maldonado, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, se leyó esta petición que presentó el contenido en ella.

       Don Santos Díaz de Terán, del orden de Alcántara, vecino de esta ciudad, como más haya lugar y como albacea testamentario fideicomisario y tenedor de bienes en que me constituyo Don Felipe de Merecilla, difunto Alcalde Mayor que fue de la provincia de Nexapa. Digo, que en cumplimiento de mi obligación, procedí al inventario de sus bienes y demás diligencias del remate de ellos, presentación de cuentas y finiquitos de esta dependencia en concurso de acreedores que hubo a sus bienes, en que se dio sentencia de graduación y auto declaratorio a mi favor. Y porque a mi derecho conviene se me dé testimonio a la letra de la información dada a mi pedimento en orden a haber hecho todas las diligencias a la recaudación y cobranza de lo que a dicho Don Felipe de Merecilla se le estaba debiendo en dicha jurisdicción de Nexapa, y de la que sobre dicho particular, dio Don Mateo de la Colina Prado, mi podatario, a la Real Provisión librada por los Señores de la Real Audiencia de México para el mismo efecto, y de la certificación dada por José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público, a pedimento de Sancho Ruiz de Villegas, así mismo mi podatario, de la sentencia de graduación de acreedores y del auto definitivo proveído con asesor, dándoseme por libre de dicho albaceazgo. VM., como Juez competente en la causa se ha de servir que el presente escribano, me de uno, dos o más testimonios por parar en el archivo del dicho, el proceso. Por todo lo cual.

       A VM. Suplico se sirva de mandar hacer y determinar, como llevo pedido, en que recibiré merced con justicia. Juro en forma no ser de malicia y lo necesario etc. = Otro sí suplico se me dé testimonio de la escritura de mi crédito, porque me opuse a dicho concurso como acreedor a dichos bienes = A VM. Suplico así lo provea y mande. Pido tu supra Don Santos Díaz de Terán.

      Auto

      Vista por su Md., la hubo por presentada y dijo que el presente escribano dé al suplicante los testimonios que pide en esta petición, autorizados en pública forma que hagan fe sobre lo que hubiere lugar por derecho. Así lo proveyó, mando y firmó = Don Baltasar de Montoya Maldonado = Alonso Palacios, escribano público.

      En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, a veinte y cuatro días del mes de Septiembre de mil setecientos y siete años, ante el Señor Don Gaspar de Castro Rivera, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, se leyó esta petición que presentó el contenido en ella.

     Petición

     El Capitán Don Mateo de la Colina Prado, vecino de esta ciudad cómo más me convenga y haya lugar por derecho y con protesta a salvo de todos los que me convengan. Digo que de orden del Capitán Don Santos Díaz Terán, Caballero del orden de Alcántara, albacea y tenedor de bienes del Capitán Don Felipe de Merecilla, Alcalde Mayor que fue de la provincia y jurisdicción de Nexapa, fui enviado a ella a recaudar y cobrar de los naturales de dicha provincia, las cantidades de grana que le quedaron y están debiendo a dicho Alcalde Mayor y sus bienes, de que no pude percibir, ni avanzar de ellos cosa alguna, sin embargo de ir con poder en forma del dicho Don Santos, auxiliado con Real Provisión de su Majestad, librada por los Señores Presidente y  Oidores de la Real Audiencia y Chancillería de esta Nueva España para el efecto de dicha recaudación y cobranza, que no llegó a él, ni le tuvo, por los impedimentos y embarazos que tengo expresados en declaración que, de pedimento de dicho Don Santos y mandatos de VM, hice en presencia y por ante el presente escribano, a que me refiero, y reproduzco para que, habiéndola VM por reproducida, se sirva de mandar que, puesto un tanto de ella a la letra a continuación de este escrito, se me reciba información de ser cierto y verdadero su contenido todo, y haber pasado, según y como expreso en ella, haciéndosela leer de verbo ad verbum a los testigos que para dicha información fueren por mi presentados. Y que al fin de sus declaraciones, se les pregunte y declaren, como se hace comúnmente, si les toca para conmigo algunas de las generales de la ley. Y que dada que sea dicha información,  con inserción de dicha mi declaración (a cuyo tenor ha de ser), se me entregue original para los efectos que me fueren convenientes = A VM. Suplico sea servido de mandar hacer, como aquí refiero y que sea con citación del dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán. Pido justicia, y en lo necesario etc. = Mateo de la Colina Prado.

     Auto

     Y vista por su Md. La hubo por presentada, y en atención a lo representado y pedido por el suplicante. Dijo que mandaba y mandó, se le reciba la información que ofrece y los testigos que presentase, se examinen al tenor de la declaración que en este escrito se cita, la cual se ponga por testimonio a continuación de este autos para que se les lea de verbo ad verbum, y haga saber a dichos testigos. Y que todo sea con citación que, ante todas cosas, se haga al Capitán Don Santos Díaz de Terán, Caballero del orden de Alcántara y vecino de esta ciudad. Y que dada dicha información en la parte que baste, se le entregue originalmente a dicho suplicante, como lo pide, para lo que le fuere conveniente y obre la fe que hubiere lugar por derecho. Así lo proveyó, mandó y firmó 0 Don Gaspar de Castro Rivera = Ante mí José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

      En la ciudad de Antequera, valle de Oaxaca, a veinte y cuatro días del mes de Septiembre de mil setecientos y siete años, yo el escribano cité con la petición de la hoja de enfrente y auto a ella proveído que es el que antecede, y para sus efectos al Capitán Don Santos Díaz de Terán, Caballero del orden de Alcántara y vecino de esta ciudad, en su persona y habiendo oído y entendido el contexto de dicha petición y auto. Dijo se daba y dio por citado, y lo firmó, de que doy fe = Don Santos Díaz de Terán = José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

       Razón

      Yo, el infrascrito escribano, en conformidad del auto proveído para este efecto, hice sacar y saqué testimonio de la declaración que en dicho auto se manda, hecha por el Capitán Don Mateo de la Colina Prado a pedimento del Capitán Don Santos Díaz de Terán, Caballero del orden de Alcántara y vecino de esta ciudad, cuyo tenor a la letra es así como se sigue.

      Declaración hecha por el Capitán Don Mateo de la Colina Prado a pedimento del Capitán Don Santos Díaz de Terán, Caballero del orden de Alcántara.

      En esta dicha ciudad, dicho mes y año dichos. Ante el Sr. Don Gaspar de Castro Rivera, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta dicha ciudad por su Majestad, compareció el Capitán Don Mateo de la Colina y Prado, vecino de esta dicha ciudad para efecto de hacer la declaración prevenida  en el auto de atrás, que se le notificó hoy día de la fecha, en cuya conformidad su Md. Por ante mi el escribano recibió juramento del dicho Capitán Don Mateo de la Colina, quien se lo hizo por Dios Nuestro Señor y la señal de la Santa Cruz en forma de derecho, so cuyo cargo prometió decir verdad en lo que supiere y fuere preguntado. Y siéndolo al tenor del escrito de la hoja de enfrente, presentado por el Capitán Don Santos Díaz de Terán. Dijo que lo que sabe y pasa es que el día cuatro  del mes de Mayo pasado de este presente año, salió el que declara de esta ciudad para la jurisdicción de Nexapa en compañía de Sancho Ruiz de Villegas a la recaudación y cobranza de las ditas que le quedaron debiendo los naturales de dicha jurisdicción al Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, difunto Alcalde Mayor que fue de dicha jurisdicción, en virtud de memorias y poder bastante que para el efecto de dicha cobranza les dio, así al que declara, como al dicho Sancho Ruiz de Villegas, el dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, quien los envió a la recaudación y cobranza de dichas ditas como albacea testamentario de dicho Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, y que habiendo llegado el día once de dicho mes de Mayo al pueblo y cabeza de Guegolaní de dicha jurisdicción de Nexapa, donde se hallaba el Maestre de Campo Don Antonio Osorio, caballero del orden de Santiago y Alcalde Mayor actual de dicha jurisdicción, pasó in continenti el que declara, en compañía del dicho Sancho Ruiz de Villegas, a ver a dicho Alcalde Mayor y a darle noticia, como se la dieron, de que iban al efecto de dicha cobranza, demostrándole al susodicho dichas memorias y poder dado para ello por dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, noticiándole así mismo a dicho Alcalde Mayor, como el declarante iba a la cobranza de lo que debían a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla en las dos sierras que llaman de chontales de dicho jurisdicción, y dicho Sancho Ruiz a la de los zapotecos que llaman de San Agustín Mistepeque, y que a lo referido les contestó dicho Alcalde Mayor Don Antonio Osorio. Que permitiría así al que declara, como al dicho Sancho Ruiz a los pueblos, al efecto de dicha cobranza, pero que habían de ir en compañía de sus tenientes de los partidos mencionados y el que de otra manera no había de permitir el que pasasen. Y que a la primera y mas leve queja de los dichos naturales,  echaría así al que declara, como al dicho Sancho Ruiz de dicha jurisdicción. Y que primero era la cobranza de dicho Alcalde Mayor que otra alguna, que le estaban debiendo los dichos naturales más de mil y doscientas arrobas de grana. Y que el día siguiente que se contaron, doce de dicho mes de Mayo,  dio carta el dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio, al dicho Sancho Ruiz para Don Santiago Vélez, su teniente de San Agustín Mistepeque del partido de dichos zapotecos, y que al que declara le dijo que se aguardase hasta que viniese de la sierra de Santa Lucía, donde se hallaba, Don Francisco Castañeda, su teniente en dicha sierra. Y que habiendo venido el susodicho a los dos días a dicho pueblo de Guegolaní, salió el que declara en su compañía por mandado de dicho Maestre de Campo el día diez y seis de dicho mes de Mayo, para la sierra que llaman de Santo Domingo Teipa de dicha jurisdicción. Y que en todos los pueblos donde llegaban, decía dicho teniente a sus naturales como iba el que declara a la cobranza de lo que debían a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, y que tuviesen entendido dichos naturales, que primero habían de pagar lo que debían a dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio, que a otra persona alguna, y que después de haber pagado al susodicho podían pagar a los demás que debían si tuviesen con qué. Y que esto pasó generalmente en todos los pueblos de dicha sierra. Y que después de haber cobrado con rigor dicho teniente todo lo que pudo, procuró el que declara hacer dicha su cobranza, haciendo, como hizo, a todos los dichos naturales de dichos pueblos, todas las protestas conducentes a su favor con la suavidad y modo que requería la razón que le había dicho el dicho Maestre de Campo, de que le echaría de dicha jurisdicción a la primera y más leve queja de dichos naturales, quienes respondían y respondieron al que declara a dichas protestas y reconvenciones que les hizo para conseguir dicha cobranza, que no tenían con qué pagar, respecto de estar muy empeñados con dicho Maestre de Campo, a quien habían de pagar primero porque así lo decía el susodicho y dicho su teniente a los naturales. Y que si sabían que pagaban primero a otra persona, los habían de azotar y enviar a un trapiche. Y que habiéndose vuelto el que declara en compañía de dicho teniente a dicho pueblo de Guegolaní sin haber cobrado cosa alguna por las razones que lleva referido, volvió a salir de dicho pueblo en compañía de dicho teniente el día veinte y tres de dicho mes de Mayo, para la sierra grande que llaman de Santa Lucía, de dicha jurisdicción, y que habiendo llegado a ella y a sus pueblos, el dicho teniente dijo a los naturales de ellos, lo mismo que a los antecedentes, y que sin embargo el que declara hizo todo lo que estaba de su parte, requiriendo a dichos naturales para que pagasen lo que estaban debiendo a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, según constaba de dichas memorias, o que diesen razón de la que tenían para no hacerlo. Y que a todo ello le respondían los dichos naturales lo mismo que los antecedentes, según y como lo lleva expresado. Y que habiendo vuelto el que declara de dicha sierra a dicho pueblo de Guegolaní, le pregunto el dicho Maestre de Campo, Don Antonio Osorio, que cómo le había ido de cobranza. Y el que declara le respondió al susodicho que no había hecho ninguna, y que entonces le dijo el dicho Maestre de Campo, que había tenido carta de dicho Don Santiago Vélez, su teniente de dicho pueblo de San Agustín Mistepeque, en que le decía que dicho Don Santos Ruiz no había querido recibir en reales las ditas a lo mismo que se les dio a dichos naturales. Y que también le había escrito dicho teniente, diciéndole que si gustaba, cogería en sí dichas ditas, obligándose a dar a dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán cinco zurrones de grana: los dos de este presente año, y los otros tres el que viene. Y que le había respondido dicho Maestre de Campo a dicho Don Santiago Vélez, que no era de su gusto el que se metiese en ese ajuste, y que sin embargo de todo lo referido, volvió el que declara por segunda vez a dichas sierras con dicho teniente Don Francisco de Castañeda, y que en dicha vuelta tampoco pudo conseguir el cobrar nada, por que a la reconvención que hacía para ello a dichos naturales, les respondían lo mismo que antes le habían dicho, según lleva referido, lo cual en caso necesario, pudieran declarar Juan de Revuelta y Juan Montiel, españoles y sirvientes de dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio, quienes se hallaron presentes a lo referido. Y que reconociendo el que declara que la cosecha de la grana se acababa, y que no había podido cobrar ni una onza, temiendo que el dicho Don Santos Díaz de Terán no le motejase de omiso en las diligencias que eran convenientes para dicha cobranza, presento al dicho Maestre de Campo Don Antonio Osorio, el día dos de Julio de este dicho año, la Real Provisión que en dicho escrito se refiere, y le entregó para dicho efecto dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán por ver si dicho Maestre de Campo con vista de dicha Real Provisión, mandaba a dichos naturales pagar lo que estaban debiendo a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, como por dicha Real Provisión se le mandaba, a cuya continuación puso por respuesta lo que de ella consta a que se refiere. Y que vista la imposibilidad que había para dicha cobranza por lo que lleva dicho, determinó, el que declara, salir de dicha jurisdicción y volverse a esta ciudad a dar cuenta de todo lo que pasaba a dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán. Y que un día domingo, antes de salir de dicho pueblo de Guegolaní, bajando dicho Maestre de Campo de las Casas Reales de él para la Iglesia a oír misa, le dijo al que declara en presencia de algunas personas que estaban en la plaza con el tianguis que se celebra en dicho pueblo dicho día, que se desengañase dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, que aunque gastase dicho Maestre de Campo todo su caudal y el de su hermano, Don Lorenzo Osorio, mientras fuese Alcalde Mayor de aquella jurisdicción no había de cobrar dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán una onza de grana. Y que el susodicho le dio al que declara ciento y cincuenta pesos en reales para el viaje que hizo a dicha jurisdicción a la recaudación y cobranza de dichas dietas, en cuyas diligencias de ida, estada y vuelta, gastó dichos ciento y cincuenta pesos. Y que hasta hoy se le está debiendo su trabajo personal que protesta recaudar de dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán. Y que todo lo que lleva dicho es lo que pasa y la verdad so cargo de su juramento que hecho tiene, en que se afirmó y ratificó, declaró ser de edad de cincuenta años. Y lo firmó con su merced y yo el escribano que de ello doy fe = Don Gaspar de Castro Rivera = Don Mateo de la Colina Prado = Ante mí, José Manuel Álvarez de Aragón, escribano Público.

       Concuerda con la declaración hecha por dicho Capitán Don Mateo de la Colina a los veinte días de este presente mes y año de la fecha que originalmente queda en el archivo de papeles del oficio de mi cargo, de donde se sacó a que me refiero, en cuyo testimonio y en virtud del dicho auto proveído para este efecto, doy el presente que es fecho en esta ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, a veinte y cuatro días del mes de Septiembre de mil setecientos y siete años, siendo testigos a su corrección, Don Juan Pérez de Valenzuela y Juan de Valverde, vecinos de esta ciudad = Pongo mi signo en testimonio de verdad = José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

      Información de Juan de Zúñiga, indio natural y cacique del pueblo de Santa María Acatepeque de la jurisdicción de Nexapa de 35 años.

      En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, a veinte y seis días del mes de Septiembre de mil setecientos y siete años, ante el señor Don Gaspar de Castro Rivera, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por su Majestad, el Capitán Don Mateo de la Colina Prado, vecino de ella para la información que tiene ofrecida y le está demandada recibir, presentó por testigo a un indio bastantemente capaz, y ladino en la lengua castellana, que habla y entiende sin necesidad de intérprete, el cual viste traje de español y dijo llamarse Don Juan de Zúñiga, ser natural y cacique del pueblo de Santa María Acatepeque, de la jurisdicción de la villa de Nexapa, del cual su Md. Por ante mí el escribano, recibió juramento y lo hizo por Dios Nuestro Señor y la señal de la Cruz en forma de derecho, so cuyo cargo prometió decir verdad en lo que supiere y fuere preguntado. Y siéndolo al tenor de la declaración hecha por el dicho Capitán Don Mateo de la Colina Prado que está puesta por testimonio en estos autos y se le leyó al dicho Don Juan de Zúñiga de verbo ad verbum por mi dicho escribano. Dijo que lo que sabe y pasa es que por el tiempo que en dicha declaración se expresa, fue el dicho Capitán al pueblo del testigo, en compañía de Don Francisco Castañeda, teniente de él, y que el susodicho dijo generalmente a todos los naturales de dicho pueblo, que el dicho Capitán Don Mateo de la Colina iba a la cobranza de lo que debían al Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, difunto Alcalde Mayor que fue de dicha jurisdicción. Y que supiesen dichos naturales que primero habían de pagar lo que debían al Maestre de Campo Don Antonio Osorio, Alcalde Mayor actual de dicha jurisdicción que a otra persona alguna, y que habiéndole pagado al susodicho, pagarían, si tuviesen con qué, a las demás personas a quienes debían, y que de saber lo contrario dicho teniente, y dicho Maestre de Campo, les habían de dar doscientos azotes a dichos naturales y los habían de enviar a un trapiche. Y que sabe el testigo, por ser público y notorio en dicha jurisdicción, que lo mismo dijo dicho teniente a los demás naturales de los demás pueblos donde fue con dicho Capitán Mateo de la Colina. Y que por esta razón y por estar dichos naturales de dicha jurisdicción muy empeñados con dicho Maestre de Campo, no pudo el dicho Capitán Don Mateo de la Colina, cobrar ni una onza de grana de lo que deben y quedaron debiendo a dicho Capitán Don Felipe de Merecilla. Y que habiendo vuelto por segunda vez al dicho pueblo del testigo en compañía de dicho teniente el dicho Capitán Don Mateo de la Colina, y reconvenido este a dichos naturales, como lo había hecho antes, sobre la recaudación y cobranza de las ditas de dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, viéndose dichos naturales amenazados, como lleva dicho, de dicho teniente, y que este no les dejaba una onza de grana con qué poder corresponder dichas ditas, se juntaron todos, y, en compañía del Gobernador de dicho pueblo, fueron a ver a dicho Capitán Don Mateo de la Colina y a decirle, como le dijeron, que no tenían forma de pagarle por lo muy apremiados que se hallaban de dicho Maestre de Campo y de dicho su teniente, para que pagasen lo que debían a dicho Maestre de Campo, en tal manera, que no les había dejado dicho teniente ni una onza de grana de la que habían cogido en aquella cosecha. Y que expresamente les mandaba, por orden de dicho Maestre de Campo, dicho teniente, que no le pagasen nada a dicho Capitán Don Mateo de la Colina, y que con esta atención se podía venir, el susodicho, a esta ciudad y no cansarse en dicha cobranza. Y que con efecto, viendo lo referido, se volvió a esta ciudad de dicha jurisdicción dicho Capitán Don Mateo de la Colina, sin haber conseguido cosa alguna en razón de dicha cobranza. Y que sabe el testigo, como natural y vecino de Santa María Acatepeque, por haberlo visto y oído decir a todos los naturales de dicha jurisdicción y ser público y notorio, que dicho Maestre de Campo, Don Antonio Osorio, continuamente manda con amenazas a dichos naturales el que no paguen, no tan solamente las ditas de dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, pero también lo que están debiendo a otras muchas personas, a fin de conseguir el que solo le paguen a dicho Maestre de Campo lo mucho que le están debiendo. Y que lo que lleva dicho es lo que sabe, pasa y la verdad so cargo de su juramento que hecho tiene, en que se afirmó y ratificó. Siéndole leída y dada a entender esta su deposición, declaró ser de edad de treinta y cinco años y que no le tocan las generales. Y lo firmó con su Md., y yo el escribano que de ello doy fe = Don Gaspar de Castro Rivera = Don Juan de Zúñiga = Ante mi = José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

      Testigo Pedro Nieto Solano, español de 22 años.

      En esta dicha ciudad, este dicho día, mes y año dichos, ante el dicho Sr. Alcalde Ordinario, Juez de esta causa, el dicho Capitán Don Mateo de la Colina Prado, presentó por testigo para esta información a Pedro Nieto Solano, español, vecino de esta dicha ciudad, a quien yo el escribano doy fe conozco, del cual su Md., por ante mi dicho escribano, recibió juramento. Y lo hizo por Dios Nuestro Señor y la Señal de la Santa Cruz en forma de derecho, so cuyo cargo prometió decir verdad  en lo que supiere y fuere preguntado. Y siéndolo al tenor de la declaración hecha por dicho Capitán Don Mateo de la Colina a pedimento del Capitán Don Santos Díaz de Terán, caballero del orden de Alcántara que se halla puesta por testimonio en estos autos y que se leyó de verbo ad verbum al testigo. Dijo que lo que sabe y pasa, es que dicho Capitán Don Mateo de la Colina, en compañía de Sancho Ruiz de Villegas, fue al pueblo de Guegolaní de la jurisdicción de Nexapa, por el mes de Mayo pasado de este presente año. Que por entonces se hallaba el testigo en dicho pueblo y supo que dicho Capitán iba a dicha jurisdicción a la recaudación y cobranza de lo que hasta hoy le están debiendo los naturales al Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, difunto Alcalde Mayor que fue de dicha jurisdicción, y que así se lo dijo dicho Capitán Don Mateo de la Colina, demostrándole, como le demostró, la memoria de ditas y poder que para dicha cobranza le había dado el Capitán Don Santos Díaz de Terán. Y que el testigo vio que por dos veces salió dicho Capitán Don Mateo de la Colina, en compañía de Don Francisco Castañeda, teniente de dicha jurisdicción, para los pueblos de las sierras de Santo Domingo Teipa y Santa Lucía, al efecto de dicha cobranza. Y que supo que no había podido conseguir el que le pagasen dichos naturales ni una onza de grana, por razón de decirles dicho teniente, que primero habían de pagar lo que estaban debiendo al Maestre de Campo, Don Antonio Osorio, Caballero del orden de Santiago y Alcalde Mayor actual de dicha jurisdicción, que a otra persona alguna. Y que supo el testigo por habérselo dicho el dicho Maestre de Campo, que el dicho Capitán Don Mateo de la Colina le presentó a dos de Julio de este presente año, una Real Provisión que llevaba y le había entregado el dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, dirigida al efecto de dicha cobranza. Y que no supo el testigo la respuesta que en su obedecimiento puso el dicho Maestre de Campo, y que el susodicho le ha dicho al testigo en diferentes ocasiones, que ni el dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, ni otra persona alguna, ha de cobrar una onza de grana de lo que dichos naturales están debiendo mientras fuere Alcalde Mayor, respecto de estarle debiendo a dicho Maestre de Campo dichos naturales mas de mil y doscientas arrobas de grana. Y que primero es la cobranza del susodicho, que otra ninguna. Y que el testigo ha ido a dicha jurisdicción con poder de Antonio Quesada, su hermano, a la recaudación y cobranza de setenta y tantas arrobas de grana que le están debiendo al susodicho dichos naturales de dicha jurisdicción , y no ha podido conseguir el cobrar ni una onza de dicha grana por las razones que lleva referidas y porque el dicho Maestre de Campo y dicho su teniente lo tienen mandado así a dichos naturales. Y dicholes, como es notorio en dicha jurisdicción, que si saben que pagan a otra persona antes que a dicho Maestre de Campo, les han de azotar y enviar a un trapiche. Y que, habiendo vuelto el dicho Capitán Don Mateo de la Colina la primera vez de dichas sierras estando presente el testigo, oyó que dicho Maestre de Campo preguntó a dicho Capitán cómo le había ido la cobranza, y que dicho Capitán respondió que no había hecho ninguna, y que entonces le dijo a dicho Capitán dicho Maestre de Campo, como había tenido carta de Don Santiago Vélez, su teniente del partido de San Agustín Mistepeque, en que le decía lo que se contiene y expresa por dicho Capitán Don Mateo de la Colina en dicha su declaración. Y que le había respondido lo mismo que en ellas se refiere, a que el testigo se remite. Y que estando el susodicho un día domingo en la plaza de dicho pueblo de Guegolaní, vio bajar de las Casas Reales de él, para la Iglesia a dicho Maestre de Campo y oyó que el susodicho dijo al Capitán, Don Mateo de la Colina que estaba en dicha plaza en presencia de otras personas, que se desengañase el dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán, que aunque gastase dicho Maestre de Campo todo su caudal y el de su hermano Don Lorenzo Osorio, mientras fuese Alcalde Mayor de aquella jurisdicción, no había de cobrar dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán una onza de grana. Y que al testigo le consta por haberlo visto. Que dicho Capitán Don Mateo de la Colina, hizo todas las diligencias posibles que estuvieron de su parte para la recaudación y consecución de dicha cobranza. Y que no duda que en ellas gastaría los ciento y cincuenta pesos que en dicha su declaración refiere haberle dado para ello dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán por la experiencia que el testigo tiene como entrante y saliente en dichas sierras, de lo muy caro que en ellas valen los bastimentos, como todo lo demás necesario que en dicha sierra se ofrece. Y que lo que lleva dicho es lo que sabe, pasa y la verdad so cargo de su juramento, que hecho tiene, en que se afirmó y ratificó siéndole leída,  y dada a entender esta deposición, declaró ser de edad de veinte y dos años, y que no le tocan las generales. Y lo firmó con S.Md. y yo el escribano que de ello doy fe = Don Gaspar de Castro Rivera = Pedro Nieto Solano = José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

      Testigo Antonio de Quesada, español de 40 años.-

      En la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca a veinte y siete días del mes de Septiembre de mil setecientos y siete años, ante el Sr. Don Gaspar de Castro Rivera, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad de esta ciudad por Su Majestad, el Capitán Don Mateo de la Colina Prado para esta información presentó por testigo a Antonio de Quesada, vecino de esta dicha ciudad, a quien yo el escribano doy fe conozco, del cual S. Md por ante mí dicho escribano, recibió juramento y6 lo hizo por Dios Nuestro Señor y la señal de la Santa Cruz en forma de derecho, so cuyo cargo prometió decir verdad en lo que supiere y fuere preguntado. Y siéndolo al tenor de la declaración hecha por dicho Capitán Don Mateo de la Colina que está puesta por testimonio en estos autos y se le leyó al testigo de verbo ad verbum. Dijo que lo que sabe y pasa es que estando el testigo en el pueblo de Guegolaní de la jurisdicción de Nexapa por el mes de Mayo del año pasado de mil setecientos y seis, en donde se hallaba el Maestre de Campo Don Antonio Osorio, caballero del orden de Santiago y Alcalde Mayor actual de dicha jurisdicción, el susodicho dijo al testigo estando en conversación y habiendo llegado a dicho pueblo Don Sancho Ruiz de Villegas a la cobranza de lo que se le estaba debiendo al Capitán Don Felipe de Merecilla Sota, difunto Alcalde Mayor que fue de dicha jurisdicción, que mientras fuese Alcalde Mayor de ella dicho Maestre de Campo, no había de cobrar nada el Capitán Don Santos Díaz de Terán ni una onza de grana de lo que se debía a dicho Don Felipe de Merecilla, ni otra persona alguna. Y que algunos naturales de dicha jurisdicción le dijeron al testigo, estando en dicho pueblo, que dicho Maestre de Campo les mandaba que no pagasen nada de lo que debían, así a dicho Don Felipe de Merecilla, como a otras personas hasta en tanto que le pagasen a dicho Maestre de Campo todo lo que le debían. Y que el susodicho dijo al testigo en dicha conversación, enfurecido, que ninguno comería pan con lo que granjease en dicha jurisdicción mientras el susodicho fuese Alcalde Mayor, que antes sí se comerían lo que en tiempos de dichos Alcaldes Mayores habían granjeado, y se destruirían. Y que mediante lo que lleva referido no duda el testigo que el dicho Capitán Don Mateo de la Colina, haría todas las diligencias que estaban de su parte para conseguir la cobranza a que fue a dicha jurisdicción, de las ditas de dicho Capitán Don Felipe de Merecilla, y que no tendría efecto por lo que expresa dicho Capitán en su declaración. Y que el testigo, por el gran conocimiento que tiene y la experiencias de los muchos gastos que se ocasionan en las sierras de dicha jurisdicción, como entrante y saliente en ellas de trece años a esta parte, tiene por sin duda el que dicho Capitán Don Mateo de la Colina, gastaría en el tiempo que se ocupó en dicha cobranza, los ciento y cincuenta pesos que, en dicha su declaración, expresa haberle dado para ello dicho Capitán Don Santos Díaz de Terán. Y que le consta al testigo que dicho Capitán Don Mateo de la Colina hizo todas las diligencias que expresa en dicha su declaración para conseguir dicha cobranza, porque estando el testigo en aquel tiempo en el pueblo de Tlacolula, supo de muchas personas que habían estado en dicho pueblo de Guegolaní por habérselo estas contado que dicho Capitán hizo y ejecutó todas las dichas diligencias. Y que no había tenido efecto dicha cobranza por las mismas razones que refiere en dicha su declaración. Y que lo que lleva dicho es lo que sabe, pasa y la verdad so cargo de su juramento que fecho tiene, en que se afirmó y ratificó siéndole leída y dada a entender esta su deposición. Declaró ser de edad de cuarenta años y que no le tocan las generales. Y lo firmó con S.Md y yo el escribano que de ello doy fe = Don Gaspar de Castro Rivera = Antonio de Quesada = Ante mí = José Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

       Testigo Francisco Narváez, español de 40 años.

       En la dicha ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, a veinte y siete días del mes de Septiembre de mil setecientos y siete años  ante el Señor Don Gaspar de Castro Rivera, Alcalde Ordinario y de la Santa Hermandad por Su Majestad, el Capitán Don Mateo de la Colina Prado para esta información presentó por testigo a Francisco Narváez, español, vecino de esta dicha ciudad, de oficio tratante en la provincia de Chontales, a quien yo el escribano doy fe conozco, del cual S. Md por ante mí dicho escribano, recibió juramento y lo hizo por Dios nuestro señor y la señal de la santa cruz en forma de derecho, so cuyo cargo prometió decir verdad en lo que supiere y fuere preguntado. Y siéndolo al tenor de la deposición fecha por el Capitán Don Matheo de la Colina Prado, que está puesta en testimonio en estos autos, y leidosela al testigo de verbo ad verbum, enterado de ello, dijo que lo que sabe y pasa es que estando el testigo en el pueblo de Guegolaní de la jurisdición de Nexapa con el tiempo que asistía en el al Maestre de Campo Don Antonio Ossorio, Caballero del Orden de Santiago, Alcalde Mayor de aquella jurisdicción, y en ocasión que entró en dicho pueblo el dicho Don Matheo de la Colina en compañía de Don Sancho Ruiz de Villegas, vio que el dicho Don Matheo salió en dos ocasiones en compañía de Don Francisco de Castañeda, Teniente General de dicho Alcalde Mayor a la cobranza de lo que se debía en los pueblos de las dos sierras a los bienes de Don Phelipe de Merecilla Sota, Alcalde Mayor que fue de aquella jurisdicción, y que por el tiempo de dichas dos salidas fue generalmente publico y notorio que dicho Teniente decía a los indios deudores que primero avían de pagar lo que debían a dicho Don Antonio de Ossorio, que pagasen las deudas de dicho difunto intimidando con tazones a los dichos indios, por cuyo respecto no avía podido cobrar el dicho Colina, y le huvo de presentar una Real Provisión al dicho Alcalde Mayor, Don Antonio Osorio, y que estando el testigo un día Domingo por la mañana en la feria de dicho pueblo de Guegolaní, oyó voces en la plaza pública que las tenía el dicho Don Antonio Osorio con el dicho Don Matheo de la Colina, y preguntando el testigo de que resultaban le dijeron algunas personas que el dicho Alcalde Mayor avía dicho que no avía de cobrar nada del Capitán Don Santos de Therán con albacea de dicho Don Phelipe de Merecilla mientras fuese Alcalde Mayor dicho Don Antonio Ossorio aunque gastase todo su caudal y el de su hermano, Don Lorenzo Ossorio, y que lo demás que contienen dicha declaración lo ha oído decir de publico y notorio menos el contenido de la carta de  Don Santiago Vélez de Elorriaga. Y que tiene por cierto y sin duda que los ciento y cincuenta pesos de los gastos causados por el dicho Don Matheo de la Colina los haría en las diligencias y demás necesarios que se ocasionan en aquella provincia, crecidos e indispensables a los que andan en ella. Y que lo que lleva dicho es lo que sabe en la forma que lleva declarado para el juramento fecho en que se afirmó y ratificó siéndole leída esta su deposición. Declaró ser de edad de cuarenta años, que las generales de la ley no le tocan, y lo firmó con dicho Sr. Alcalde Ordinario y yo el escribano que de ellos doy fe- Don Gaspar de Castro Rivera- Francisco Narváez- Ante mi y pongo mi signo en testimonio de verdad – Joseph Manuel Álvarez de Aragón, escribano público.

      Concuerda este traslado con su original que está en los autos del Concurso de Acreedores que se siguen contra los bienes de Don Phelipe de Merecilla Sota, Alcalde Mayor que fue de la villa de Nexapa y su provincia, a que me refiero. Va cierto y verdadero y para que conste de mandato de Juez y pedimento de parte doy el presente que es fecho en la ciudad de Antequera del Valle de Oaxaca a veinte días del mes de Febrero de mil setecientos y once años, siendo testigos lo veer, sacar, corregir y concerta Don Juan Miguel Ramírez de Grijalva, Lorenzo González y Antonio de la Barreda, vecinos de esta dicha ciudad- Entre renglones- La- Vale- Testado- del mes- D.- dicho- no vale.

       Lo signé en testimonio de verdad


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