Testamento de Don Santos en Oaxaca


 

TESTIMONIO DEL TESTAMENTO QUE EN 2 DE ABRIL DE 1.711 OTORGO EL CAPITAN D. SANTOS DIAZ DE THERAN, CABALLERO DEL ORDEN DE ALCANTARA VECINO DE ESTA CIUDAD DE  ANTEQUERA, VALLE DE OAXACA ANTE EL ESCRIBANO REAL, TENIENTE DEL PUBLICO DEL CABILDO DE ELLAS.

                                                                                        DON DIEGO DIAZ ROMERO.

 

 

En el nombre de Dios Todopoderoso Amen.

Sea notorio a los que la presente vieren, como yo D. Santos Díaz de Therán, Caballero del Orden de Alcántara, natural de Castillo Pedroso, en el Valle de Thoranzo, de las montañas bajas de Santander, en el Arzobispado de Burgos, hijo legitimo de D, Juan Díaz de Therán y Doña Magdalena Díaz de la Serna, su legitima Mujer, ya difuntos, que estén en gloria, naturales que fueron del mismo lugar, y vecino de esta ciudad de Antequera, valle de Oaxaca del Reino de la Nueva España, hallándome como me hallo enfermo en cama de la enfermedad que Dios Nuestro Señor ha servido de darme, pero en mi entero juicio, memoria y entendimiento natural y creyendo como firmemente creo el Alto y Soberano Misterio de la Santísima Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero y en todo lo demás de nuestra Santa Fe, que tiene creer y confiesa Nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana, en que he vivido y protesto vivir y morir como católico y fiel cristiano, y conociendo lo incierto de la muerte, que es cosa natural a toda criatura viviente la incertidumbre de su hora, sin saber cuando o como me coger, y deseando para cuando esta llegue, tener dispuestas y declaradas las cosas del bien de mi alma y de mi ultima voluntad, por lo que esto conduce a la quietud del espíritu, descargo de mi conciencia y logro de las Bienaventuranzas, quiero hacer mi testamento, y para tener en su disposición el acierto que deseo, invoco para mi intercesora y abogada a la Soberana Reina de los Angeles, la Virgen María Nuestra Señora de Guadalupe, concebida sin culpa original, al Arcángel San Miguel, al glorioso Patriarca Señor San José Santo Angel de mi Guarda y demás cortesanos del Cielo para que rueguen a Dios Nuestro Señor por m¡ sin cuya protección y amparo lo ordeno y hago en la forma siguiente.

1ª) Primeramente encomiendo mi alma a Dios Nuestro Señor que la creó y redimió con el valor infinito de su Preciosa Sangre, Pasión y Muerte y humildemente le suplico me perdone mis muchos y grandes pecados y la lleve a gozar de su Santa Gloria para que fue creada. Y el cuerpo mando a la tierra, especie de que fue formado.

2ª)  Item mando que cuando Dios Nuestro Señor fuese servido de llevarme de esta presente vida, quiero y es mi voluntad, que vestido mi cuerpo con el Manto Capitular de mi Orden de Alcántara, se le dé‚ sepultura en la Iglesia Parroquial de la parte y lugar donde me cogiera la muerte, o en la que pareciese a mis albaceas, con advertencia que si allí hubiera capilla de Nuestra Señora de Guadalupe se me ha de enterrar en ella por devoción mía, y la forma de entierro, funeral y exequias las dejo y remito a la disposición y voluntad de mis albaceas que he de nombrar en este mi testamento, a quienes encarecidamente ruego y encargo sea con la mayor humildad, sin pompas ni aparatos mundanos sobre que pondrán todo cuidado y atención en no contravenir de esta mi ultima voluntad como lo fío de sus conciencias que les encargo. Y el día de mi entierro se fije hora competente, y si no el siguiente se dirá por mi alma una Misa Cantada de cuerpo presente con Diácono y Subdiácono, Vigilia y Responso, dándose por ella la limosna que fuese estilo, pagada con lo demás de mi funeral y entierro, de mis bienes.

3ª) Item es mi voluntad y ordeno que el día de mi entierro si se pudiere y si no en los nueve siguientes a él, se digan, aplicadas por mi alma, las de mis padres, deudos, personas de mi obligación y Animas del Purgatorio, ochocientas Misas Rezadas repartidas a discreción de mis albaceas en los Conventos de Religiosos y Sacerdotes que les pareciere, dando la limosna de cada un, ocho reales de plata antigua.

4ª) Item mando se digan por mi alma, las de dichos mis padres y demás de mis difuntos conforme orden de Caridad y Justicia, cuatromil misas rezadas en las partes, Iglesia y Conventos y por los Sacerdotes que pareciere a dichos mis albaceas, que se hallaren más inmediatos lugar donde fuere mi fallecimiento, dando por la limosna de cada una, cuatro reales de plata antigua.

5ª) Item es mi voluntad se digan otras doscientas misas rezadas por las almas de los Señores Sacerdotes que han sido mis Padres Espirituales, distribuidas en la forma que las demás por los referidos mis albaceas al mismo respecto de cuatro reales de plata por la limosna de cada una.

6ª) Item ordeno y mando se digan otras cien misas rezadas por las almas de los Señores Sacerdotes que estuvieren en mayor necesidad en las penas del Purgatorio, con la propia limosna de cuatro reales por cada una, distribuidas en la misma forma que las demás por dichos mis albaceas.

7ª) Item mando a las mandas forzosas acostumbradas y también para ayuda a los gastos de Beatificación del Venerable Siervo de Dios Gregorio López y Señor D. Juan de Palafox, cinco pesos escudos de plata de limosna a cada una de ellas por una vez con que las aparto de mis bienes.

8ª) Item para que Dios Nuestro Señor sea más bien servido, y su Divino Culto ensalzado con Misas y Sufragios, es mi voluntad y ordeno se saquen y separen de mis bienes diezmil ducados de vellón libres de costos y gastos para que mis albaceas en España dispongan, que con la autoridad y licencia Judicial del Ilmo. y Serenísimo, Arzobispo que fuere de Burgos o Señor su Provisión y Vicario General, se impongan a censo redimible a razón de veintemil el millar en el distrito de aquel Arzobispado, sobre fincas y posesiones seguras para dote de cuatro capellanías perpetuas colativas de misas rezadas, que es mi voluntad instituyan, exijan y funden los referidos mis albaceas en dicho Arzobispado de Burgos, cada una con dosmil y quinientos ducados de vellón de principal, para que los capellanes que fueren de ellas, perciban y gocen sus réditos con el cargo de celebrar o mandar decir por mi alma, las de mis padres y demás de mis difuntos cada año, perpetuamente para siempre, en cualquiera  de las Iglesias del mismo Arzobispado donde se hallaren y fuere más de su conveniencia desde el día que se le hiciere adjudicación o colación, el correspondiente número de misas que alcanzare la renta de cada Capellanía, regulada la limosna de cada misa por un ducado de vellón, nombrando, como es mi voluntad nombren en primer lugar por capellanes de dichas cuatro Capellanías, a los hijos, nietos y descendientes de matrimonio legitimo de Don Sancho Ruiz de Villegas, mi sobrino, prefiriendo a los mayores de edad a los menores, con la calidad, que cada uno de ellos ha de obtener tan solamente una Capellanía, porque mi voluntad es estén, siempre que se pueda, todas cuatro separadas para que se acomoden cuatro, uno en cada una, con la facultad de poderse ordenar a título de ellas, adjudicárselas, a los de menor edad, y poder mandar decir las misas por coleturia con la limosna usual y corriente y gozar del superávit para sus alimentos y necesidades y con la condición de que si en alguna de las descendencias que han de ser nombradas en dichas fundaciones, según lo prevendré‚ con esta cláusula, no hubiere cuatro que  puedan ser Capellanes, uno de cada Capellanía, en las que aun estuviesen vacías por esta causa; han de entrar los  de la siguiente linea por su orden, observándose esto sucesivamente en todos los descendientes directos, digo legítimos de mis hermanos y hermanas, pero si con el transcurso del tiempo no haber de ellos más que tres para todas cuatro Capellanías, en tal caso ha de ser Capellán de las dos de ellas el mayor en edad, y de un cada uno de los otros. Y siendo dos los tales descendientes, ha de obtener dos capellanías cada uno, y consiguientemente quedando un solo descendiente de los referidos mis hermanos o hermanas, ha de ser Capellán de todas cuatro Capellanías. Y por falta suya, pasando a otros parientes míos o extraños, han de volver a quedar separadas para que cada uno obtenga una solamente, con cuyas calidades y circunstancias, por falta total de la descendencia del dicho Don Sancho Ruiz de Villegas, han de ser nombrados por tales Capellanes de dichas cuatro Capellanías en la misma forma arriba prevenida, como yo desde luego los nombro, a los hijos, nietos y descendientes de legítimo matrimonio de los referidos mis hermanos  y hermanas y por falta total de ellos a mis parientes en cualquier grado que sean, a unos y a otros por el orden y con la graduación y preferencia que los he de nombrar al goce del vínculo y del Mayorazgo que he de fundar en éste mi testamento, cuyos llamamientos doy por insertos y repetidos en esta cláusula, para que conforme a ellos se hagan los de Capellanes de dicha fundación, y por falta total de los referidos mis parientes, han de ser Capellanes de dichas Capellanías y cada una de ellas separadamente, los que nombraren los Patronos cada uno en su tiempo, que es mi voluntad lo sean los poseedores de dicho Vínculo y Mayorazgo y cada uno de ellos conforme fueren sucediendo en él según su fundación, de forma que este Patronato ha de estar siempre unido a dicho Mayorazgo para que obtenga uno y otro el que fuese su poseedor, pero con la expresa calidad y condición que el que fuese Patrono no ha de poder ser Capellán porque lo prohibo totalmente. Con las cuales circunstancias harán los referidos mis albaceas la fundación de dichas cuatro Capellanías, gobernándose en ellas por lo literal de esta cláusula, sin innovar cosa alguna en su contenido, dándoles el paradero que consideren más del agrado y servicio de Dios Nuestro Señor a cuyo fin dedico esta disposición.

9ª) Item declaro que di una lámpara de plata a la Parroquial de San Pantaleón de dicho lugar de Castillo Pedroso donde fui Bautizado, para que se pusiese, como lo está en el Altar Mayor y alumbrase al Santísimo Sacramento. Y ahora es mi voluntad dotarla y a este fin ordeno y mando se separen de mis bienes trescientos pesos escudos de plata por una vez, los cuales se impongan a censo sobre fincas de aquel territorio o sus cercanías para que con lo que fructificaren se compre el aceite que alcanzare la renta y alumbre dicha lámpara todo el año a su Majestad Sacramentado, corriendo esta administración por mano del poseedor que fuere del dicho Vínculo y Mayorazgo y los que le sucedieren en él perpetuamente y para siempre.

10ª) Item es mi voluntad y ordeno se saquen de mis bienes por una vez doscientos pesos escudos de plata para dorar el retablo de dicho Alta Mayor de la Parroquia de San Pantaleón, de que se ha de tomar razón y recursos de los maestros que corriesen con la obra, quedando al cuidado de los Srs. Curas de dicho lugar noticiarlo al Ilmo. Sr. Arzobispo de Burgos para que Su Ilustrísima se sirva hacer se cumpla esta mi voluntad como verdaderamente se lo suplico.

11ª) Item es mi voluntad se den de mis bienes por una vez doscientos pesos escudos de plata para dorar el retablo de la Capilla de San Pedro sita en dicho lugar de Castillo Pedroso, en la forma y con las mismas circunstancias prevenidas en la cláusula antecedente.

12ª) Item ordeno y mando se saquen de mis bienes por una vez dosmil y quinientos escudos de plata, que valen tresmil cuatrocientos y nueve ducados vellón, los cuales, libres de todo costo y gasto es mi voluntad que mis albaceas, interviniendo la autoridad del Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. Arzobispo de Burgos y del Sr. su Provisión y Vicario General, los impongan a censo redimible sobre fincas y posesiones seguras en el territorio de dicho lugar de Castillo Pedroso, mi patria, y sus cercanías, y no habiendo allí oportunidad, en las que hallasen más a propósito dentro de dicho Arzobispado de Burgos. Y así impuestos, queden aplicados como yo desde luego los consino y aplico: Los unmil y cien ducados vellón de principal por finca, para mantener y conservar perpetuamente y para siempre en el dicho lugar de Castillo Pedroso, dentro de su población, una escuela, para que en ella sean enseñados de Doctrina Cristiana, a leer, escribir y contar los niños, así naturales del mismo lugar, como de todos los demás de aquellos contornos que concurrieren a dicha escuela, sin estipendio alguno de sus padres, porque con la renta de los referidos unmil cien ducados que ha de percibir y gozar en cada un año el maestro que fuere de ella, ha de contentarse y quedar satisfecho de su trabajo y ocupación y ser obligado a cumplir con el cargo de su ministerio sin pretender ni ser necesario dársele otra cosa alguna. Y los dosmil trescientos ducados vellón restantes, por finca y caudal principal para mantener y conservar así mismo perpetuamente y para siempre en el dicho lugar de Castillo Pedroso, casa o clase de Gramática donde sean enseñados de balde y sin estipendio, así los naturales del mismo lugar como todos los demás que concurrieren de cualquier parte de dicho Arzobispado de Burgos a aprender la Gramática, porque con la renta que fructificaren los dichos dosmil trescientos y nueve ducados vellón que ha de percibir y gozar en cada un año el Preceptor o Maestro que fuere de ella, ha de contentarse y quedar satisfecho de su trabajo y ocupación, sin pretender ni ser necesario dársele otra cosa alguna. Y deseando yo que uno y otro Maestro de Escuela y Gramática sean los más idóneos y personas de letras, virtud y bien inclinadas para que redunde todo en mayor honra y servicio de Dios Nuestro Señor y utilidad de los que se aprovecharen de esta conveniencia, es mi voluntad que la elección y nombramiento de ellos haya de ser y sea perpetuamente por oposición, para que, hechos los actos  necesarios por los que a ella concurrieren, el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Arzobispo de Burgos, a quien con mayor rendimiento se sirva a aceptar este cuidado por caridad y por bien de sus pobres ovejas, la dé a los que hallare más beneméritos, mandándole despachar títulos en forma para este ministerio y su aceptación como lo espero de su Ilustrísima y con esto no tendrán más que desear por la particular aplicación que pondrán en que los tales maestros sean los más a propósito y de las calidades en esta cláusula. Y para que así nombrados cumplan con su obligación, y en las vacantes haya parte legítima que dé noticias a dicho Ilmo. Sr. para su provisión y obrar en esto y en sus incidencias, y dependencias cuanto sea conveniente a su inviolable observancia; doy poder y facultad cumplida a los poseedores que fueren del Vínculo y Mayorazgo que he de fundar en este mi testamento a cada uno en su tiempo para que con titulo de Patrono de estas dotaciones que quiero lo sean de ellas perpetuamente para siempre, cuiden de que se cumpla y ejecute lo contenido en  esta cláusula. Y también que en la escuela y clase de estudios de Gramática se rece cada día por los que concurrieren a aprender en ellas, un Paternoster y una Ave María por mi alma, las de mis padres y demás mis difuntos, encargándolo así a los maestros para que lo prevengan y adviertan a sus discípulos lo hagan y cumplan sucesivamente para siempre.

13ª) Item mando que a Don Fernando Ruiz de Villegas Collantes, mi sobrino, hijo de Don Fernando Ruiz de Villegas Collantes y Doña María Díaz de Therán, su mujer y mi hermana, se le den por una vez unmil pesos escudos de plata, de los que hoy valen quince reales de vellón. Y si yo le sobreviviere, se los darán a sus hijos e hijas aunque sea uno solo, y si no hubiere dejado alguno, los heredarían en la misma forma los hijos e hijas de Don Felipe Ruiz de Villegas, su hermano y mi sobrino.

14ª) Item es mi voluntad y ordeno se den por una vez de mis bienes unmil pesos escudos de plata a los hijos e hijas del dicho Don Felipe Ruiz de Villegas, mi sobrino difunto, aunque sea uno solo, y, no teniéndolos, los heredarán los hijos e hijas que entonces tuvieren sus dos hermanos, Don Sancho y Don Fernando Ruiz de Villegas Collantes, mis sobrinos por iguales partes.

15ª) Item mando que a Doña Catalina Díaz de Therán, mi hermana, se le den de mis bienes por una vez unmil pesos escudos de plata los cuales le aplico para poner en estado a mi sobrina Doña María García de Teherán, su hija y de Don Bernabé García de Therán, su marido. Y si la dicha Doña  María hubiere fallecido, vuelvan al tronco de mis bienes.

16ª) Item es mi voluntad y ordeno que a los hijos e hijas de mi tía Dª Ana Díaz de Terán, mujer de Don Francisco Ruiz Díaz, ambos difuntos, se les den de mis bienes trescientos pesos escudos de plata por una vez, y si todos ellos hubieren fallecido, es mi voluntad sucedan en este legado los descendientes que entonces tuvieran los susodichos que al presente viven en Villasuso, Valle de Nievas.

17ª) Item es mi voluntad y ordeno se saquen de mis bienes por una vez cuatrocientos pesos escudos de plata los cuales se repartan entre mis parientes más pobres, atendiendo a los de mayor necesidad, regulando los que hubiere para igualarlos en esta limosna, y si concurriere alguno que no sea deudo mío y conociérese su extrema necesidad, le darán algún socorro obrando en todo ello dichos mis albaceas con la prudencia y discreción que pro de sus conciencias como que están presentes y tienen a la vista el conocimiento de los sujetos y necesidad de ellos.

18ª) Item declaro que por la Misericordia de Dios Nuestro Señor no me acuerdo de deber cosa alguna al presente en poca ni en mucha cantidad, pero si al tiempo de mi muerte contase legítimamente contase ser yo deudor de alguna porción, es mi voluntad y ordeno se pague puntualmente de lo más bien parado de mis bienes para el descargo de mi conciencia.

19ª) Item declaro que los bienes de Don Felipe Ceballos, natural que fue de Escobedo en el Valle de Carriedo, que murió en la ciudad de Cádiz y que dejó sus dependencias en la de Guatemala en poder y a cargo de Don Francisco Navarro de Mendoza, vecino de ella me son deudores de unmil ochocientos setenta y ocho pesos y dos reales, mando se cobren.

20ª) Item declaro que el alférez Andrés de Phevas, vecino del pueblo de San Antonio Suchitepeque, jurisdicción de dicha ciudad de Guatemala me es deudor de doscientos y diez y ocho pesos que mando se cobren.

21ª) Item declaro me es deudor Don Juan Sánchez de Tagle, vecino de esta ciudad de unmil setecientos y veinticinco pesos, resto de mayor cantidad en una escritura que otorgó a mi favor ante Don Francisco de Quero, escribano Real y público que fue de esta ciudad, mando se le cobren.

22ª) Item declaro me es deudor Don Toribio de Cossío, Caballero del Orden de Calatrava, presidente, Gobernador y Capitán General del Reino de Guatemala, de un mil pesos que le presté‚ en esta ciudad para proseguir su viaje, como consta por un vale que me hizo, y así mismo de otros cuarenta pesos que pagué por el flete de un fardo de ropa que le llevó un correo y le entregó el difunto Don Francisco Laso, como también me es deudor de otros cincuenta y dos que le di a su sobrino Don Manuel Sánchez de Cossío para que pasase a Guatemala. Y consta de un vale que me otorgó y todo importa mil noventa y dos pesos que mando se cobren.

23.-Item declaro que Gerónimo Galán, vecino de esta ciudad, me es deudor de cantidad de doscientos pesos como consta por un recibo, los cuales le perdono y mando no se le cobren por el amor y voluntad que me ha debido y reconocer ser un pobre cargado de hijos.

24ª) Item declaro que fui albacea y tenedor de bienes de los que guardaron por fin y muerte de Don Felipe de Merecilla Sota, y que me quedaron debiendo más de ochomil pesos como consta en los autos de Inventarios y demás diligencias judiciales que se hicieron de ellos a que me remito y en que estoy declarado por libre de dicho albaceazgo, mando se cobren por mis bienes.

25ª) Item declaro que tengo por bienes míos las casas de mi morada con su huerta y cochera y lo demás en ellas labrado y edificado, las cuales me han tenido de costo más de ochomil pesos y solo están afectas y gravadas a un principal de setecientos pesos pertenecientes al Convento de la Limpia Concepción de esta ciudad, que lindan por la parte de Oriente con casas de Don Tomás de Mestas Cossío, por la parte del Poniente con casas que fueron de Don Francisco de Olivera Avila, por la parte del Sur con calle Real que sale de la Iglesia de San Juan de Dios frente a casas que fueron de Doña Mariana la Caraqueña, y por la parte del Norte con calle Real que sale de la esquina del Colegio de la Compañía de Jesús, frente a casas de Don Juan Miluti, Alguacil Mayor de esta ciudad, y por la de Poniente linda así mismo con casas de Don Antonio Lázaro Guerrero y con otras que están contiguas a ellas, así por este viento, como por la parte del Poniente. Y exceptuando de ellas una casa pequeña que está labrada,  a la linde de dicha cochera, es mi voluntad la hayan y gocen los Religiosos del Convento de Nuestra Señora del Carmen, de esta ciudad, por Capellanía, con la obligación de que hayan de decir cada año en los días que les pareciese, setenta misas rezadas aplicadas por mi alma, las de mis padres, deudos y Animas del Purgatorio y que para este cumplimiento, han de hacer obligación con Su Providencia y Definitorio, para que en ningún tiempo ni por accidente alguno pueda faltar este sufragio, y caso de que dichos religiosos no se obliguen de esta perpetuidad, mando y es mi voluntad que dichos mis albaceas exijan y funden sobre dichas mis casas una Capellanía o más si en su valor cupiere, dotando a cada una de dosmil pesos de principal con la obligación de misas que les pareciere aplicadas por mi alma y las demás referidas, cuya erección, fundación, nombramiento de Patrono y Capellanes, cláusulas y demás requisitos que para su perpetuidad convinieren lo dejo a disposición de dichos mis albaceas. Y si al tiempo que llegare el caso de mi fallecimiento y que no acepten dichos religiosos esta obligación no se hallaren en esta ciudad mis albaceas o hubieren fallecido, dejo en la conformidad dispuesta la erección de dichas Capellanías al cargo del Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. Obispo que es o fuere de esta Diócesis y del Sr. su Provisión y Vicario General, y lo declaro así para que conste.

26ª) Item declaro que, habiendo yo venido de España en la flota del cargo del General Don Manuel de Velasco, pasé a esta ciudad de la de Méjico por el año pasado de mil setecientos y dos. Llegado que fui a ella se me entró por las puertas de mi casa una mujer llamada María Blanco, doncella hija de Gertrudis Blanco y preguntándole que qué quería me respondió que solo venía a que le diese un bocado de pan de limosna y la recogiese en mi casa porque la necesidad no fuese causa de ofender a Dios y de su perdición. Y apiadándome de ella la recogí y la tuve en mi casa a tiempo de seis años en que me asistió en aquellos menesteres y ejercicios caseros competentes a su estado, dándole todo lo necesario y decente de su vestuario y alimentos hasta que determinó salirse de mi compañía e irse con su madre, como lo ejecutó. Y le satisfice por triplicado lo que podía haber devengado con su asistencia, sin deberle, como no le debo, obligación alguna. Y esta hallándose en compañía de la dicha su madre, se casó con Francisco Guazo, hombre pobre. Y estando yo cierto de que ambos padecen algunas necesidades, por caridad y limosna ordeno y mando se les dé una casa pequeña que está labrada a la linde de la cochera de las casas de mi morada que cae a la parte del Oriente de ella y dicha casa linda por este viento con casas de Josefa Chincoa y por el Norte con la "güerta" de dichas mis casas, por  la del Sur, Calle Real de promedio, y frente Casas de Doña María la Caraqueña,  quería para que la hayan y gocen por suya propia con la bendición de Dios y la mía. Y es declaración que por esta otra casa tienen el desagüe las dichas casas de mi morada, y que esta servidumbre, no por razón de este legado ni por otra alguna, se les ha de quitar ahora ni en tiempo alguno, sino que los susodichos y  quienes sucedieren en su derecho, han de gozar de dicha casa con este gravamen. Y así mismo lo declaro que el otro Francisco Guazo me es deudor por cuenta de libro de cantidad de novecientos pesos, los cuales es mi voluntad el perdonárselos  como se los perdono y mando no se le cobren. y por cuanto la experiencia y algunos ejemplares me han traído al conocimiento, de que algunas mujeres solteras después de muertos algunos hombres, también solteros, con algún caudal que han dejado declarado debajo de su testamento con todo orden y buena disposición a sus albaceas y herederos; estas dichas mujeres con poco temor de Dios Nuestro Señor, les aplican hijos que no declararon dichos difuntos, perturbando el cumplimiento de sus últimas voluntades con falsas pretensiones y dilatorias de pleitos por adjudicarse con pruebas y otros efectos judiciales, derecho que no tienen a dichos bienes. Declaro para el descargo de mi conciencia que para que lo tal no suceda con mis bienes y disposiciones de este mi testamento, no le  tengo a la dicha María Blanco, ni a su madre, obligación alguna ni a otra mujer. Y mando se esté a lo expreso y literal de esta cláusula, declárolo así para que conste.

27ª) Y atendiendo a que la memoria y lustre de las casas y familias se conserva y perpetua por medio de los vínculos y mayorazgos. Y que además de ello y de reunir con porte y decencia, los poseedores pueden más bien amparar a los linajes y servir a los Reyes en las ocasiones que se ofrecen, es mi voluntad exigir y fundar, como desde luego exijo y fundo, vínculo perpetuo con nombre y titulo de Mayorazgo y por bienes de él consigno y adjudico mis Casas Patrimoniales que tengo en el dicho lugar  de Castillo Pedroso, Valle de Toranzo, inmediatas a la Iglesia Parroquial, advocación del Sr. San Pantaleón, y los bienes raíces, tierras y heredades que por mis legitimas y herencias, constare pertenecerme, como también todos los demás que de la misma localidad fueren míos propios y que por mi fallecimiento, así en aquellos términos como en toda la jurisdicción del Arzobispado de Burgos, añadiendose a estos una casa que por mi orden se compró a Dª María de Collantes y sus herederos, como consta por escritura que otorgaron a mi favor ante el secretario Angel de Rueda. Y así mismo un huerto que por mi orden se compró a Bernabé Pacheco y a María Saenz de la Portilla su mujer, como consta por escritura que otorgaron a mi favor ante el Secretario Antonio Pacheco, en las cuales casas y bienes raíces se gaste y consuma en reparos y mejoras por mano del primero poseedor de dicho vínculo perpetuo con intervención del inmediato sucesor que ha de ser parte legitima para obligarle a ello, la porción de cuatromil pesos escudos de plata que se han de sacar por una vez de mis bienes para este fin. Y además de ello es mi voluntad se empleen en bienes raíces, tierras y heredamentos o imposiciones de censo o en uno y otro en dicha jurisdicción del Arzobispado de Burgos a favor del referido vínculo perpetuo por la misma mano y por la misma propia intervención,  la cantidad de veintemil pesos escudos de plata por una vez, y así impuestos y empleados han de quedar como desde ahora como para cuando estén los dejo juntos y consolidados con las referidas mis casas y todos los raíces que, como tengo expresado, fueren de mi patrimonio y los demás que parecieren y se hallaren míos propios por mi fallecimiento, en dicha jurisdicción del Arzobispado de Burgos. Unos y otros por caudal principal de dicho vínculo perpetuo y hecho de ellas un cuerpo se conserve perpetuamente indivisibles e inalienables sujetos a restitución sin que se puedan empeñar, censuar, obligar, hipotecar tácita ni expresamente, ni en otra manera enajenar con titulo ni pretexto alguno por grave y urgente que sea aunque para ello proceda Facultad Real con motivo de utilidad u otra cosa, porque absolutamente lo prohibo, y quiero que siempre y en cualquier tiempo que necesiten de reparo para su conservación, sean obligados a hacerlo los poseedores, compeliéndoles a ello el inmediato sucesor, los cuales y cada uno en su tiempo han de ser obligados a mandar decir por mi alma, las de mis padres y demás de mis difuntos en la referida Iglesia Parroquial del Sr. San Pantaleón donde fui bautizado, un novenario de misas cada año perpetuamente y a vivir, precisa e indispensablemente mientras poseyeren dicho Mayorazgo, en territorio y jurisdicción del Arzobispado de Burgos, y también a llamarse y a firmar en sus escritos el nombre y apellidos de Santos Díaz de Therán, prefiriéndolo al suyo propio a fin de que permanezcan en ellos la memoria del fundador para que la tengan de encomendarme a Dios. Y en caso de que alguno o algunos de dichos poseedores contravinieren el cumplimiento de todas las referidas condiciones o alguna de ellas, por el mismo, hago los excluyo del goce y posesión y pase al siguiente llamado, observándose esto mismo tantas cuantas veces sucediere lo referido, con las cuales circunstancias, cargos y gravámenes nombro por primero poseedor de dicho vínculo perpetuo con nombre y titulo de Mayorazgo, y goce de los frutos y rentas de los bienes del dicho, Don Sancho Ruiz de Villegas, mi sobrino, hijo de los referidos Don Fernando Ruiz de Villegas Collantes y Dª  María Díaz de Therán, su mujer y mi hermana, y por fin de sus idas, sus hijos,  nietos y demás descendientes de matrimonio legitimo, prefiriendo el mayor al menor y el varón a la hembra, siendo siempre uno el poseedor según la forma regular de suceder en los mayorazgos de España; y por falta de esta descendencia, a los hijos, nietos y descendientes legítimos de legitimo matrimonio de Don Felipe Ruiz de Villegas, difunto mi sobrino y hermano de dicho Don Sancho, prefiriendo en la misma forma el mayor al menor y el varón a la hembra y por falta de ellos a Don Fernando Ruiz Collantes, hermano de los susodichos, mi sobrino. Y por fin de sus días a sus hijos, nietos y demás descendientes de matrimonio legitimo, preferidos según los antecedentes nombramientos. Y en falta de esta descendencia a Dª Catalina Díaz de Therán, mi hermana, mujer de Don Bernabé García de Therán, y por su falta y fallecimiento a Dª María García de Therán su hija y mi sobrina. Y por el de esta a sus hijos, nietos y descendientes de legitimo matrimonio con la prelación del antecedente nombramiento y, fenecida esta descendencia, a Don Juan Díaz de Therán, mi sobrino, hijo de Juan Díaz de Therán mi hermano difunto y de Dª María de Guzmán, su mujer. Y por fin de sus idas en la misma forma a sus hijos, nietos  y descendientes de legitimo matrimonio, prefiriendo el mayor al menor y el varón a la hembra. Y en falta de esta descendencia a Dª  Francisca Javier de Therán mi sobrina y hermana del dicho Juan Díaz de Therán, vecina de la ciudad de Méjico, y por su muerte a sus hijos, nietos y descendientes de legitimo matrimonio en la misma forma declarada en los precedentes nombramientos.

Y fenecidas las referidas descendencias llamo y nombro al goce de los frutos y rentas de dicho vínculo perpetuo con nombre de Mayorazgo a todos mis parientes de consanguinidad y de legitimo  matrimonio de ambas mis dos líneas en cualquier grado que sean, prefiriendo en ellos a los de la paterna a los de la materna y en unos y otros el más próximo al más remoto y, concurriendo dos o más en igual grado, el mayor en edad y excluyo del goce y posesión de este vínculo perpetuo a los que de los hasta aquí nombrados fueren Religiosos o Religiosas profesos de cualquier religión. Y es mi voluntad que los bienes de él no puedan ser confiscados ni perdidos por delito de herejía, crimen de lessa Magestatis, pecado nefando u otro que (  lo que Dios no permita ) cometa el poseedor, porque veinticuatro horas antes de lo tal suceda, se ha de entender de estar excluido, como expresamente lo excluyo de la posesión, quedando desde entonces transferida en el inmediato llamado. Y por falta total de los referidos mis parientes, quiero y mando que todos los dichos bienes juntos, queden y se conserven perpetuamente para siempre iniestos y reparados a costa de sus frutos y rentas, prohibida totalmente su enajenación por caudal principal de un Patronato de legos que desde ahora para entonces fundo, del que ha de ser Patrono Perpetuo el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. Arzobispo de Burgos y todos lo Sres. que le sucedieren en la misma dignidad perpetuamente para siempre con el poder y facultad que por derecho se requieren para que corran con su administración, reciban y cobren sus frutos y réditos y los distribuyan de esta forma: Lo primero se han de sacar de la renta cien ducados de vellón cada año y aplicarlos al dicho Ilustrísimo Señor, como yo desde luego los aplico, los cincuenta ducados por más estipendio al Maestro de Escuela de niños y los otros cincuenta al Preceptor de Gramática del dicho lugar de Castillo Pedroso, mi patria, para que con este acrecentamiento de renta cada año, junto con lo que les tengo señalado en la fundación que tengo hecha en la cláusula doce de este mi testamento, puedan m s bien mantenerse con decencia. Y el resto de los frutos y rentas de los referidos bienes de este Patronato (bajados los gastos de administración que a Su Señoría Ilustrísima pareciere aplicar a quien de su orden corriere con ella ), quiero y es  mi voluntad se distribuya cada año, perpetuamente para siempre en dotes para casamientos de doncellas pobres naturales del dicho Arzobispado de Burgos prefiriendo en ellas a las nacidas y bautizadas en dicho lugar de Castillo Pedroso, mi patria,  aplicándoles dicho Sr. Arzobispo a cada una la porción que prudencialmente le pareciere conforme a la calidad de ellas, porque así esto como todo lo demás que concurriere en orden a la mejor administración, conservación de los bienes y distribución de su renta, anualmente en los fines referidos, lo dejo al gobierno y discreción de Su Señoría Ilustrísima, por considerar como considero, lo dispondrá  y ejecutar  ejercitando su caridad como sea más del agrado y servicio de Dios Nuestro Señor. Y para que este Vínculo de Mayorazgo tenga en todo tiempo fuerza y vigor y no se alegue diminuto de circunstancia, mando se impetre licencia y confirmación del Rey Nuestro Señor, a quien pido y suplico rendidamente se sirva concederla para que este testimonio de Mayorazgo tenga lugar y grado que los demás que en estos reinos se hallan impuestos.

28ª) Item es mi voluntad que todas las mandas, legados, fundaciones de Capellanías y de Mayorazgo contenidas en este mi testamento y que mando se hagan en el lugar de Castillo Pedroso, mi patria, aunque son ultramarinas, las ejecuten mis albaceas por sí y sin intervención del Juzgado de Bienes de Difuntos, así de este reino como del de España por la entera satisfacción y confianza que tengo de los dichos albaceas, que cumplirán en todo con su obligación. Y caso que el dicho Juzgado de Bienes de Difuntos, por el derecho que  le compete, quisiere tener en parte o en todo de dichas mandas y legados, desde luego los revoco, anulo y declaro por de ningún valor ni efecto, como si en este mi testamento tal no hubiese dispuesto ni ordenado por ser todos como son graciosos y reduciendo todo a su prístino estado, su importancia la dejo incorporada con la de más de mis bienes, para que la goce por suya propia el heredero que en este mi testamento nombraré, y lo declaro así para que conste.

29.-Item declaro por mis bienes una negra llamada Ana María, esclava que compré al Capitán Don Juan Damián de Yoldi, Caballero del Orden de Santiago y actual Corregidor de esta ciudad.

30ª) Item declaro por mis bienes un negro llamado Juan Francisco que compré en el puerto de Cádiz, el cual hice bautizar en la Santa Iglesia Catedral de aquella ciudad como consta en su fe de Bautismo y de ser esclavo.

31ª) Item declaro por mis bienes como noventa marcos de plata labrada de mi manejo y servicio.

32ª) Item declaro por mis bienes todas las alhajas que se hallaren en las casas de mi morada y otros efectos, así de la ropa de vestir, como manuales y del servicio de mi persona.

33ª)  Item declaro que todo el caudal con que me hallo al presente así en reales como en otros efectos, montar como cincuenta y cincomil pesos poco más o menos, lo declaro así para que conste.

34ª)  Item cumplido y pagado este mi testamento y cuanto en él tengo dispuesto y ordenado debajo de las condiciones referidas, en el residuo de todos mis bienes, derechos y acciones respecto a no tener como no tengo herederos forzosos, ascendientes ni descendientes, instituyo y nombro por mi universal heredero al dicho Don Sancho Ruiz de Villegas, mi sobrino, para que goce del todo de esta herencia con la bendición de Dios y la mía.

35ª) Y para cumplir y pagar este mi testamento y cuanto de él dejo prevenido  y dispuesto, nombro por mis albaceas testamentarios fideicomisionarios acaeciendo mi fallecimiento en esta ciudad o su Obispado, en primer lugar a Don Sancho Ruiz de Villegas, mi sobrino, en segundo lugar al Sargento Mayor Don Pedro Gutiérrez de Mier y.... Caballero del Orden de Santiago y en tercero lugar al Alférez Don Juan Francisco Gutiérrez, vecinos de esta ciudad. Y si acaeciese mi fallecimiento estando en la ciudad de Méjico o su Arzobispado o en el Obispado de Puebla, nombro por mis albaceas en primero lugar al dicho Don Sancho Ruiz de Villegas, mi sobrino en segundo lugar al Marques de Altamira y Maestre de Campo Don Pedro Sánchez de Tagle, Caballero del Orden de Calatrava y en tercero lugar al Alférez Don Francisco Díaz de Tagle, vecinos de dicha ciudad. Y si acaeciese mi fallecimiento en la ciudad y puerto de Cádiz y antes de llegar a Castillo Pedroso, mi patria,  y al Arzobispado de Burgos, nombro por mis albaceas en primero lugar al dicho Don Sancho Ruiz de Villegas, mi sobrino en primero lugar, en segundo a Don Fernando  Ruiz Collantes, así mismo mi sobrino, en tercer lugar al licenciado Don Sebastián García de Therán, en cuarto lugar al licenciado Don Sebastián Díaz de la Serna, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, Cura Beneficiado del lugar de Barrio Palacio del Valle de Anievas. Y para cualesquiera partes en que así acaeciera mi fallecimiento, al dicho Don  Sancho Ruiz de Villegas, nombrando como nombro por tenedores de mis bienes a los susodichos, conforme su lugar y grado, nominados por mis albaceas, y para que la parte donde así acaeciere y les doy el poder y facultad que para ello se requiere para que juntos o cada uno in solidum de los que sobrevivieren, entren en todos mis bienes, derechos y acciones, hagan inventarios de ellos, los vendan en almoneda o fuera de ella como les pareciere, y de su procedido cumplan este mi testamento mandas y legados en él contenidos dentro del término por derecho dispuesto o el de más tiempo que para ello necesitaren el cual desde luego les prorrogo.

36ª) Item revoco, anulo y doy por de ningún valor ni efecto, cualesquiera testamentos, poderes cobdicilos y otras últimas disposiciones que antes de ahora haya hecho por escrito o de palabra para que no valgan ni hagan fe en juicio ni fuera de él, si no es tan solamente este mi testamento que quiero y ordeno se guarde, cumpla y ejecute inviolablemente por mi última y postrimera voluntad en aquella mejor forma que haya lugar en derecho.

En cuyo testimonio así lo otorgo en esta ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, del Reino de la Nueva España en dos días del mes de Abril de mil setecientos y once años.

Y el otorgante, a quien yo el Escribano de Su Majestad y teniente de público de cabildo de esta ciudad conozco y que, al parecer, está en su entero juicio, memoria y entendimiento natural, así lo otorgó y firmó, siendo testigos a ello llamados y rogados Don Marcial de Arellano, Don Juan Perez de Valenzuela y Lorenzo González de Oñate, vecinos de esta ciudad--.D. Santos Díaz de Therán.-- Ante mí Diego Díaz Romero. Escribano Real.

Concuerda con su original que queda en mi poder y a que me remito va cierto y verdadero, siendo testigos a lo ver sacar, corregir y enmendar Don Juan Perez de Valenzuela y Lorenzo González de Oñate, vecinos de esta ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, del Reino de la Nueva España en donde de pedimento de parte doy el presente que fecho en veintiocho días del mes de Abril de mil setecientos y once años.-enmendado-capellanes-de-no ve.

                                          Hago mi signo en testimonio de verdad.

 Diose conforme al Real Arancel.         

 


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